Como la mayor parte de la gente sabe, los historiadores se rebelan ante la realidad política de un fracaso cultivado durante décadas y que de no mediar remedio alguno, se proyecta hacia el futuro. Al ser los que más saben del pasado, se duelen por las versiones sesgadas de hechos que antes sí compartíamos.
Hay, hasta quien se muestra consternado cuando habla del problema porque cree que no es posible arreglar -políticamente- la situación ya que sería necesario un Pacto de Estado que no ha podido lograrse, hasta ahora, ni para la educación general. Por eso, resulta desolador ver a generaciones enteras de jóvenes educadas en la falsedad y en graves tergiversaciones.
Para el tal vez mayor divulgador actual de la Historia de España y autor del libro de bachillerato de la asignatura ( Ediciones Anaya ), Fernando García de Cortázar, todo procede del error del entonces Presidente Suárez durante la Transición Política y desde entonces nadie se ha molestado en reparar : entregar a las Comunidades Autónomas la palanca ideológica de la historia, renunciando así el Estado al principal instrumento de formación de los ciudadanos. Y para quien el resultado es evidente : un sistema educativo aparentemente neutro dejó de hacer ciudadanos españoles para hacer catalanes, vascos, gallegos, valencianos…..Y en ocasiones a base de hacer antagónicas dichas identidades.
Siempre con la gigantesca manipulación de los libros de texto, para mayor gloria de las respectivas Consejerías de Educación, encargadas de supervisarlos. Lo regional, ocupa ahora el espacio que ocupaba lo nacional en el siglo XIX y no retrocede ante la leyenda, la trivialidad o el error con tal que estos sirvan para afirmar una identidad autonómica diferenciada. Y todo esto sin ponderar la labor cultural en América. 
Otros historiadores, muestran su estupor ante la degradación del proceso educativo que, lejos de buscar la innovación, va camino de una mayor irrelevancia. Y estiman que, para mejorar la situación es necesario armonizar el sistema educativo junto al sentido común. Es inconcebible como se vilipendia a figuras sin respetar los hechos. Aunque va por temporadas, la extrema izquierda y los indigenistas la han tomado últimamente con Colón, uno de sus preferidos.
Además, propone educar en los valores humanistas y globales de siempre, a la sociedad española, puesto que tuvimos grandes empresarios que, en origen, fueron humildes emigrantes ; monjas y maestras que ayudaron al prójimo ; exploradores e inventores. El mejor antídoto contra el populismo actual es una épica de lo cotidiano que apoye la autoestima. La Historia ( verdadera ) es maestra de vida.
Si entramos en el tema de mayor actualidad, como es el de Cataluña, es opinión generalizada de esta comunidad científica que, es un asunto que se arrastra desde hace más de veinte años, que es el tiempo que han necesitado los independentistas, para construir una Historia de España para el servicio de los nacionalistas catalanes desde la época de Convergencia y Unión ( CIU ) o el Tripartito.

La misma, estaría basada en tres patas : la primera, un discurso épico que adorna el malogrado Imperio Mediterráneo ; la segunda, la Cataluña Medieval … Un victimismo que la convierte en sujeto paciente de las agresiones del mundo castellano desde el Compromiso de Caspe ( 1.412 ) que mete a los Trastámara en la Corona de Aragón, pasando por el Rey Fernando, la Guerra de los Segadores, la Guerra de Secesión ( que es el ombligo ) y la tercera y última, la Cataluña feliz y virginal, desflorada -presuntamente- por los Borbones y arrastrada a la marginalidad…
Y llegan hasta convertir la Guerra Civil en una confrontación de España con Cataluña. Todo sirve al esencialismo y a los valores catalanes, por encima de todo. Lo lamentable de todo esto es que no haya un mensaje alternativo que promueva la lectura de libros, fieles a los hechos. Así se podría descubrir que, Casanova fue un héroe a la fuerza que denostaba lo ocurrido en 1.713…. ( combate que enfrentó a los defensores de Barcelona partidarios del Archiduque Carlos, con las tropas de Felipe V de España y sus aliados franceses. )



























