Utilizar, como carne de cañón, a miles de parias generados por la injusticia propia para invadir una nación soberana, vecina y, teóricamente amiga; dice mucho del carácter de un régimen que, formalmente, es una democracia y materialmente, un Estado policial, coronado por un sátrapa corrupto.
Marruecos, sigue siendo el vecino molesto con el que hay que convivir porque su enemistad podría ser peor. Su colaboración, en la lucha contra el terrorismo islámico y la inmigración irregular, es imprescindible. Mejor conllevarse con paciencia que romper, en un arrebato de indignación, por alguna de sus bravatas, presiones y chantajes.
En esta ocasión, Mohamed VI, ha cosechado un rotundo fracaso. El Gobierno español, ha actuado correctamente, con serenidad y firmeza, -50 millones de euros aparte- bajo el paraguas de la Unión Europea, que ha estado a la altura de las circunstancias.

La visita del Presidente español, Pedro Sánchez, a Ceuta y el reforzamiento policial y militar de esta ciudad autónoma, ha tenido el doble objetivo de defender la frontera y socorrer a los pobres marroquíes que fueron engañados, creyendo en el señuelo de sus propios gobernantes. Seguridad y humanidad, no tienen que estar reñidos. De paso, la Unión Europea le ha recordado al invasor que, desde el año 2.007, han recibido centenares de millones de euros para vigilar la frontera sur de Europa y miles de millones de euros más, en otros tipos de ayuda.
Convendría recordarle a nuestro inamistoso vecino que, más de las dos terceras partes de los autores de los atentados yihadistas en Europa, durante los últimos años, eran de nacionalidad marroquí. Y que la zona norteafricana magrebí de costa mediterránea, más conocida como el Rif, es el primer productor mundial de cannabis con la complacencia ( sobornos ) de las autoridades locales. El Informe Anual de Drogas, de la Organización de Naciones Unidas ( ONU ), sitúa su cosecha para este año, en 40.000 toneladas, que valdrían en origen -precio para los agricultores- unos 200 millones de euros que, en manos, de las correspondientes mafias, multiplicarán su valor por 50, en la venta al por menor en toda Europa. El intenso tráfico de esta mercancía por el Estrecho de Gibraltar, es motivo frecuente y justifica la presencia en las costas españolas de Cádiz y Málaga, de delincuentes de todas las nacionalidades.
En la actualidad y en sus relaciones con la Unión Europea, Marruecos goza de privilegios agrícolas, con cupos frecuentes de frutas y hortalizas, bajos aranceles, con precios de entrada que hacen la competencia a los agricultores, andaluces, canarios y murcianos, y además, con los mismos calendarios de producción. Los acuerdos de pesca, han provocado sentencias del Tribunal de Justicia Europeo que no reconocen la soberanía, ni la jurisdicción de Marruecos sobre el antiguo Sáhara español.

Mohamed VI, ha perdido la batalla mediática europea contra España y hasta dentro de su propio país. El monumental engaño con el que llevaron a los niños a territorio español, entre otras falsedades para ver jugar al fútbol al famoso astro internacional, Ronaldo, ha dejado la imagen de menores regresando a Marruecos tristes y por voluntad propia, a modo de Cruzada de los Niños.
La prensa europea, principalmente francesa y alemana, han estado comentando que la reputación marroquí sale muy dañada y advertía que su brillante diplomacia, ha ocultado -sistemáticamente- un régimen de represión que encarcela a los disidentes y periodistas críticos con el régimen.
En el interior del país africano, también se han escuchado -por primera vez- críticas abiertas contra su Gobierno y la utilización de la Policía, para engañar a los niños y usarlos de manera tan cruel. Las imágenes que han circulado a nivel mundial, viendo como los policías y militares españoles salvaban a unos chavales de unas aguas a las que fueron empujados por sus propias autoridades, conmueven a cualquier persona. La invasión marroquí de Ceuta, está dejando una amarga resaca, dentro y fuera de Marruecos, que ha dejado al descubierto su régimen medieval.

El pasado 10 de junio, el Parlamento Europeo plantó cara a Marruecos por utilizar a niños en Ceuta en su chantaje por el Sáhara Occidental. Aprobó una Resolución para poner en la diana -por primera vez en déc adas- su abuso de los derechos humanos, advirtiéndole que no puede instrumentalizar a los menores para promover su agenda interna sobre el Sáhara. es decir, censura el uso de menores por parte de Marruecos, con fines políticos. Ni siquiera las protestas pacíficas del Rif, en el 2.017, fuertemente reprimidas por las autoridades marroquíes, desencadenaron una reacción de este tipo, por parte europea.
Este contundente e inusual varapalo hacia Marruecos, contempla cuatro mensajes directos: las fronteras nacionales son inviolables; la amenaza sobre la soberanía territorial de un Estado miembro es intolerable; el país debe de respetar la Convención de los Derechos del Menor de la Organización de las Naciones Unidas ( ONU ) que firmó en 1.990 y la postura europea sobre el Sáhara sigue intacta: acuerdo político bajo el paraguas de la ONU y con arreglo a las Resoluciones del Consejo de Seguridad.

Ahora que ha pasado ya un mes y por tanto, la parte álgida de esta crisis, las autoridades ceutíes le están recordando al Presidente del Gobierno que no olvide que todavía quedan rezagados, por repatriar, unos 3.000 magrebíes, entre adultos y menores de los 10.000 que entraron, casi todos ellos en una situación de absoluta precariedad, por lo que la situación actual es insostenible, con un costo mensual de 3 millones de euros, entre el alojamiento de unos 1.000 que son menores, la asistencia sanitaria y la seguridad privada.
Al margen de la gravedad de la situación humanitaria para una ciudad de las dimensiones de Ceuta ( 18,5 km ), esa coyuntura también acarrea consecuencias para la tranquilidad y seguridad de los ceutíes, que ven a diario a unos 2.000 marroquíes en situación ilegal deambulando por las calles, cuyo objetivo es saltar a la Península, buscando la red familiar de apoyo europea. Ya han instalado asentamientos en las afueras de la ciudad y ocupado edificios abandonados. Lo que da lugar a numerosas reyertas entre ellos.




























