LA DESINFORMACIÓN COMO MÉTODO PARA LLEGAR AL PODER.

La desinformación, esa información errónea que se da, generalmente, de manera intencionada, nadie negará que está de rabiosa actualidad. Aunque no es un asunto nuevo o reciente si lo ponemos en perspectiva nos podemos encontrar con la primera ola de desinformación generada por la Rusia roja -por no ir más lejos en el tiempo- después de la revolución bolchevique hasta comienzos de la era internet. Sin olvidar los tiempos de la Guerra Fría, después de la Segunda Guerra Mundial, con una sofisticación tecnológica cada vez mayor.

Nacida como la realización de una utopía libertaria muy en la línea de los sueños emancipadores antiautoritarios de la Revolución del 68, con la época del ciberespacio ha resultado algo muy distinto porque la capacidad de manipulación se ha visto potenciada como nunca se había imaginado.

Internet presenta la plataforma ideal para un ataque masivo y directo a las democracias liberales y adelanta una innovación radical que dinamita las condiciones mismas de la confianza, el diálogo y la disposición a entender y asimilar lo nuevo. Esta cámara de eco, con una capacidad en cascada, de difusión en red, hace que sea muy difícil distinguir entre la apariencia y la verdad.

La comisión contra la desinformación desarrolla recomendaciones europeas  copiadas literalmente y no contempla intervenir en medios

Hoy, existen numerosas tácticas empleadas por poderes, organizaciones y colectivos para confundir a la opinión pública y generar una interesada situación de desorden. La tupida red conformada por las actuales estrategias de desinformación resulta tan envolvente, de una apariencia tan absoluta que deja poco margen para el pensamiento reflexivo.

Parece que en estos tiempos que vivimos, hay dos tipos de verdad: la basada en el análisis objetivo de la realidad y que no es más que la verdad de siempre, la de toda la vida; y la que surge de la creencia. A tenor de lo que estamos viendo en el panorama político español, parece que la segunda definición ha terminado por vencer a la primera.

La desinformación supone asumir que existe una verdad irrefutable que sirve de referente y una versión deformada de ella que pretende manipular a la opinión pública. En cierta medida es lo que se entiende por posverdad y que no es más que una realidad distorsionada. Pero la verdad ha dejado de ser algo cierto para pasar a su condición de realidad flotante, sin raiz, plegada sobre sí misma.

La desinformación digital no sólo amenaza las elecciones municipales de  Brasil en 2020, sino que socava la democracia | openDemocracy

Con el triunfo de internet y de las redes sociales, los fabricantes de información ya no son grandes estructuras de poder que buscan confundir a las indefensos ciudadanos. La emisión de información se ha deslocalizado, las verdades se construyen colectivamente y sin necesidad de ocultarse. Un ejemplo claro y sencillo sería el negacionismo surgido a propósito del virus chino.

La composición de verdades se ha vuelto permanente y ya no se puede achacar a un país o a un organismo estatal determinado. Además cuando esta producción de información es colectiva, la diferencia entre el que engaña y el engañado es muy difusa. Al fin y al cabo, es una parte importante de la sociedad la que elige sus propias creencias sin que exista una fuerza exterior que la obligue a aceptar determinadas concepciones. Por eso, en esta sociedad de las creencias, las verdades de cada uno no se discuten porque no están en tela de juicio. Son lo que son y no hay nada más que hablar.

PATERAS CON SEGURO DE RESCATE.

Esperaron escondidos, cerca de la playa, hasta las cuatro de la mañana. Hincharon la balsa neumática y se subieron diez hombres a ella. Era una de las denominadas ” toys”, de apenas unos tres metros de eslora, que no admite a más de cuatro personas porque carecían de motor y tenían que llevar remos. La temperatura era muy baja y el mar estaba en pésimas condiciones.

Sabían que el riesgo de perecer era muy alto, como ha ocurrido en otros muchos casos pero si la cosa se ponía mal, podían llamar para que los socorrieran al número de teléfono de Salvamento Marítimo que les había facilitado la mafia planificadora del viaje. Se trataba de un viaje organizado -como casi todos- con garantías de un auxilio español gratuito asegurado para sus clientes.

Dada la fragilidad de su embarcación, pronto tuvieron que hacer la llamada telefónica de ayuda en inglés, francés o una mezcla de los dos. Se les preguntó cuantos eran, de donde habían partido, si observaban algún barco cerca para que pudiera servir de referencia; todo esto para así disponer de la mayor información posible que facilitara su localización. Una hora después, llegó el ansiado “barco naranja “ de Salvamento Marítimo que los rescató y los llevó al Puerto de Tarifa, en Cádiz.

Salvamento Marítimo rescata a 16 personas de tres pateras en el Estrecho

Allí, se les aplicó el protocolo de pateras entre la Cruz Roja que asume la parte sanitaria y la Policía que procede a su detención. Fueron ingresados en el Centro de Internamiento de Extranjeros ( CIE ) de Algeciras para intentar su expulsión, trámite imposible de realizar al ir indocumentados y mentir en todos los datos de filiación, siguiendo las instrucciones recibidas por la mafia contratada. Al final fueron puestos en libertad con una orden de expulsión al país que dijeron y que todos saben que no es cierto. Esto afecta, principalmente, a los subsaharianos porque los magrebíes de Marruecos y Argelia tiene la expulsión asegurada en virtud de sendos Convenios de Readmisión .

Cada año la cifra de “ pateristas ” es alarmante y si acudimos a las estadísticas podemos observar que durante 2018 llegaron a casi 60.000 ( 57.498, exactamente ) batiendo todos los records. En el 2.019, lo consiguieron 26.103 a pesar de cerrarse la vía del Estrecho de Gibraltar, gracias a la lucrativa petición de colaboración a Marruecos ( ayuda oficialmente ), regada de algunos cientos de millones de euros de la Unión Europea y el año pasado, en 2.020 y pese a la pandemia china, llegaron a nuestras costas 40.106, un 53,60% más con el siguiente reparto de rutas: argelinos por el Mediterráneo y marroquíes por el Atlántico, rumbo a Canarias.

Este primer trimestre se cerrará -estadísticamente- en torno a los 7.000. Se ve -perfectamente- como han perdido el miedo a ser detenidos, llegan bien instruidos de cómo se tienen que comportar y qué tienen que decir y además se les da un tratamiento humanitario del que carecen en su países de origen y que conocen bien a través de las imágenes que han visto muchas veces en la televisión. Saben que no solo se les recibe, sino que además se les ampara.

Rescatadas cinco pateras al sur de Gran Canaria con 174 inmigrantes |  Canarias7

El problema es conocer de donde  provienen y al no revelarlo, no se sabe a dónde enviarlos. Su objetivo es quedarse y de esta manera lo consiguen. No es que se queden en España, sino en Europa. Buscan apoyos : de familiares, amigos, conocidos ; que estén establecidos en cualquier lugar -a ellos les da igual el sitio, porque nunca estarán peor que donde vienen- y así acabarán siendo absorbidos por la sociedad

Al tratarse de inmigración irregular, hay que acudir a las estadísticas de los localizados ( se estima en un 70% de los que vienen ) y en lo que casi todo el mundo coincide es que aunque lleguen a España, su destino final parece ser Europa, (tenemos que volver a otra estimación aunque esta vez es un poco mayor), del orden del 80%. Nuestra elevada tasa de desempleo no les deja mucho espacio a pesar de aceptar el trabajo que los españoles no queremos.