El precio de la vivienda en venta y alquiler en España está desbocado desde hace años debido a la nefasta gestión de este Gobierno social-comunista. La falta de oferta, el aumento de la población a costa de la inmigración, la inseguridad jurídica, la insuficiente construcción de nuevas unidades y de vivienda social, así como las medidas regulatorias poco eficaces, son las principales causas del aumento de precios, opinan los expertos. El valor de la vivienda en venta en España creció un 9,8% entre enero de 2024 y enero de 2025, mientras que el alquiler aumentó un 11,8%, tal y como revela el informe de precios de la plataforma idealista.
Según los últimos datos del INE ( Instituto Nacional de Estadísdica ), la población de España aumentó en 115.612 personas durante el cuarto trimestre de 2025, hasta situarse en 49.570.725 habitantes a 1 de enero de 2026, de los cuales 10.004.581 son extrranjeros, el 20,03%.. Las principales nacionalidades de este grupo son la venezolana, la colombiana, y la marroquí. La lógica es simple: con más personas, se necesitan más casas.
Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, aseguró en una sesión en el Senado en 2024 que España necesita entre 200.000 y 250.000 inmigrantes anuales para mantener el sistema de bienestar y las pensiones, aunque otras fuentes apuntan que no será suficiente. España necesita inmigración, pero los emigrantes necesitan casas donde vivir. Con las condiciones actuales del mercado, la inmigración tiene un impacto significativo en el importe de la vivienda, ya que la falta de oferta hace que españoles y extranjeros compitan por una casa.

“La inmigración juega un papel fundamental en la dinámica del mercado de la vivienda en España. A día de hoy, el crecimiento de la población en el país está impulsado principalmente por la llegada de emigrantes, ya que la población nacional española está en declive debido a la baja tasa de natalidad”,.“La mayoría de los inmigrantes que llegan a España no cuentan con redes familiares o económicas que les faciliten el acceso a una vivienda propia, por lo que dependen, en gran medida, del mercado de alquiler. Como consecuencia, los precios han aumentado, especialmente en las grandes ciudades”,
Las dificultades para encontrar un hueco en el mercado de la vivienda condiciona la vida de miles de emigrantes. Los datos hablan por sí solos. Según un estudio reciente de la organización Provivienda, el 47% de las personas extranjeras interesadas por un alquiler son rechazadas, frente al 32% de los nacionales. Además, cuando se les cierra la puerta a un alquiler, los foráneos reciben dos alternativas habitacionales frente a las cuatro que ofrecen los nacionales. El informe publicado en 2025, recoge que el racismo inmobiliario se aplica casi sin excepción: el 99% de las agencias aceptan ‘cláusulas racistas’ por parte de los propietarios que quieren utilizarlas para ofrecer su piso en alquiler.
Basta con echar un vistazo a las cifras para observar cuánta vivienda compran, dónde y de qué tipo. Solo el 13% de los compradores de casa en España tienen nacionalidad extranjera, según datos del Colegio Oficial de Registradores. Además, su presencia se concentra en mercados muy concretos y, en muchos casos, en segmentos de precio medio-alto o alto. De hecho, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que más de un tercio de los extranjeros (36,6%) que llegaron a España en 2024 residen fuera de las comunidades autónomas de mayor tensión (Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y Canarias).

El sector de la construcción, clave para movilizar vivienda en un contexto de déficit de oferta, lleva meses pidiendo regularizaciones de emigrantes y flexibilización de requisitos de entrada para paliar una falta de mano de obra en el mundo inmobiliario. Desde el Ministerio de la Vivienda afirman que la industria constructora reclama la necesidad de apertura de nuestro país. Los emigrantes son el 20% de los trabajadores de la edificación y obra pública. Las proyecciones realizadas hasta la hecha indican que hasta 2.028, España espera ganar 3,5 millones de personas debido al fenómeno inmigratorio y arrastra un déficit acumulado de 700.000 viviendas en la última década, según informa el Banco de España. Una cifra que como no se corrige, sigue creciendo y encareciendo los precios de compra-venta ya en máximos como ha ocurrido en los últimos 14 años.
Los especialistas en esta materia indican que los inmigrantes han contribuido a la subida de precios de la vivienda en un contexto en donde la oferta residencial no ha respondido lo suficiente. Desde 2.019, los niveles de extranjeros con residencia permanente han aumentado un 50% hasta un nuevo máximo mientras que las casas disponibles apenas han crecido. Desde 2.016 hasta 2.024, la llegada de inmigrantes ha sumado presión al valor de los inmuebles, en 2.024 llegó al seis. Un valor que entre 2.010 y 2.015 era casi nulo, con su punto más bajo en 2.012, cerca de 1.
Estos resultados, sugieren que la emigración no estaba presionando los precios al alza o que otros factores económicos como las secuelas de la crisis financiera de 2.008 tenían un peso mayor. Sin embargo, en el mismo período la creación de vivienda no se motivó por el aumento de residentes extranjeros. A partir de 2.018, hay un ligero incremento pero apenas supera el 0,5 del índice. Los precios han respondido mucho más rápido que lo que ha hecho la construcción.

La entrada de inmigrantes supone también un aumento de la fuerza laboral para el mundo de la construcción de vivienda. La Seguridad Social sitúa en más de 84.000 autónomos extranjeros en este sector industrial a cierre de 2.025. Pero en el caso de España, el défict es especialmente importante donde los inmigrantes se han ido concentrando y donde no se ha expandido el sector de la construcción de manera suficiente. Para esto, antes de la explosión inmigratoria en los inicios del 2.000, el mercado inmobiliario era más homogéneo, con una mayor proporción de propietarios y distribuidos por todo el territorio nacional.
Hoy en día, el perfil de quién busca casa es diferente al optar por el alquiler y en las grandes ciudades aunque sea más caro como Madrid y Barcelona. Lo que se traduce en una presencia muy desproporcionada que genera nuevas necesidades que no se están resolviendo con la carencia de política de vivienda de este Gobierno social-comunista que no hace más que tensionar la oferta sin aportar nuevos desarrollos urbanos. Los promotores urbanísticos llevan varios años advirtiendo de la necesidad de construir pisos por lo que ahora es necesario recuperar del orden de 250.000 unidades al año para cubrit el déficit acumulado. Además de duplicar la producción anual, incluso con capital internacional si es necesario.
Las actividades inmobiliarias sufrieron una caída récord de empleo en la recta final de 2025. Según la última Encuesta de Población Activa del INE, el mundo de la vivienda perdió más de 20.000 ocupados en el cuarto trimestre del año pasado, hasta quedarse con menos de 167.000, lejos del récord que alcanzó en verano. Estos resultados, que contrastan con el momento de ebullición de la construccción, son una señal de la falta de oferta que arrastra el mercado residencial y del cambio de modelo productivo que está en ciernes, marcado por un mayor peso de los autónomos, la digitalización, la profesionalización y la eficiencia. Según los técnicos, el sector se encamina hacia una mayor concentración.

El impacto de las políticas de vivienda de los distintios Gobiernos de Pedro Sánchez desde 2.018 y más desde 2.023 cuando se aprobó la Ley de Vivienda ha generado una reducción de la oferta de alquiler residencial de larga temporada. Existen distintas cifras según la fuente, centrándose la mayoría en la pérdida de casas tras la nueva ley. Según el Observatorio del Alquiler, más de 120.000 inmuebles hasta mayo de 2.025 y más de 240.000 según otras. Sea una u otra estas cifras constituyen una sangría en la oferta tradicional.
Las causas de la retirada del mercado han sido porque los propietarios han trasladado sus viviendas al alquiler de temporada o de habitaciones, o directamente a la venta, debido a las limitaciones de precios en las zonas tensionadas, la mayor duración de los contratos y la falta de seguridad frente a la ocupación, factores todos ellos potenciados por la referida Ley de Vivienda.
Y ya para complicar los eternos tiempos de espera para la tramitación y resolución de los expedientes de residencia y trabajo de los inmigrantes, la base de datos policial que se encarga de estos asuntos sufre una incidencia grave ( colapso ) desde el pasado mes de diciembre y tiene paralizados o retrasados todos los documentos necesarios. Se habla de más de 200.000 expedientes. Para paliar en lo posible este estancamiento, los funcionarios están resolviendo la situación de manera manual, uno a uno y no dan abasto lógicamente. La sobrecarga del sistema no augura su total recuperación en un breve espacio de tiempo ya que a estas alturas de año aún no está resuelto.
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