Después de varios meses intentando, sin éxito, que Pedro Sánchez abandonase los planes de pactar con los independentistas catalanes para una posible investidura como Presidente de Gobierno, tuvo lugar el Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ) en el que dimitió la mitad más uno de los miembros de la dirección nacional del grupo político. Era octubre de 2016.
En las normas y estatutos internos, cuando dimitía la mayoría de los componentes de la dirección del partido, automáticamente equivalía al cese del secretario general y se nombraba una gestora. Pero, en aquella ocasión, Sánchez defendió que ese procedimiento no era aplicable a la ejecutiva federal, es decir, servía para todos los dirigentes socialistas, excepto para él. Ahí ya empezó a enseñar la patita de por donde iban a ir los tiros…
Aquel día, los cargos territoriales mantuvieron el pulso con Sánchez y, después de muchas horas de negociación, se sometió a votación la convocatoria de un Congreso Extraordinario para elegir un nuevo líder. En aquella elección, Sánchez fue derrotado y comenzó el periplo del invento del relato del Peugeot por toda España para volver a dirigir el partido socialista cuando en realidad iban en un mercedes de lujo que tenía todas las comodidades para los viajes de largo recorrido. Una nueva mentira socialista elevada a la categoría de mito para embelesar a la parroquia y subir a la categoría de héroe a la figura de Pedro Sánchez.
Como es imaginable, la interpretación de los estatutos del partido socialista, los procedimientos que regulan los plazos y las votaciones son de vital importancia y recaen sobre un órgano denominado Comisión Federal de Ética y de Garantías. En aquel momento, este órgano lo presidía Isabel Celaá ( Ministra de Educación y Portavoz en el primer Gobierno sanchista y actual embajadora española ante la Santa Sede en Roma. Aquella que copió la expresión, los hijos no son de los padres, que el ensayista libanés Khalil Gibran había promungado en su libro El Profeta, en 1.923 ) y el secretario de la comisión era Félix Bolaños, ( actual Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes en el Gobierno de Pedro Sánchez desde 2.023 ) que, ya por entonces, era el encargado de ir limpiando lo que Sánchez iba manchando.

María Jesús Montero lideraba a los críticos en la comisión y promovió la firma de un documento que fue clave para apear a Sánchez de la secretaría general. Se trataba de un dictamen que ordenaba la formación de una gestora, una vez dimitida la mayoría de la dirección. Montero era del equipo de Susana Díaz e hizo todo lo posible para allanar el camino a la entonces Presidenta de la Junta de Andalucía. En el PSOE andaluz, se sabía que Montero es una política ambiciosa y que tenía los ojos puestos en la Presidencia de la Junta y, si Díaz daba el salto a Madrid, también quedaría libre el terreno de juego para ella en el sur peninsular.
Sánchez formó Gobierno dos años después y contó con ella para ser titular de la cartera de Hacienda, de esta manera, abría una brecha entre Montero y la presidenta andaluza. Cuando Moreno Bonilla fue investido presidente de Andalucía, en enero de 2.019, habían terminado los días de Susana Díaz, pero Montero se puso en perfil bajo para evitar ser elegida para la sucesión de la sevillana. Medró en el Gobierno central y fue adhiriéndose a todas y cada una de las decisiones de Sánchez, en ocasiones, rompiendo su propia coherencia, defendiendo justo lo contrario a lo que decía cuando era consejera de Hacienda en Andalucía, por ejemplo, en materia de financiación autonómica y los privilegios a Cataluña.
Pero, en aquella semana de pasión que se tomó Pedro Sánchez a finales de abril de 2.024 para preparar el terreno a las acciones judiciales que se le venían encima a su esposa Begoña Gómez, muchos dentro y fuera del partido señalaban a Montero como sucesora. Eso era motivo suficiente para que Sánchez acabara con su carrera política.

Montero realizó el traspaso de poderes ministeriales a sus sucesores en el Gobierno actual, Carlos Cuerpo en la Vicepresidencia y a Arcadi España en Hacienda, el pasado 27 de marzo, aunque lo vivió como si fuese su certificado de defunción porque sabía que su vida pública había llegado a su fin.. Hay pocas dudas sobre si el Partido Popular ( PP ) va a ganar las próximas elecciones autonómicas andaluzas previstas para el próximo domingo, día 17 de mayo, pero en Andalucía hay una diferencia con respecto a Extremadura, Aragón o Castilla y León y Montero va a intentar agarrarse a ese clavo porque ya no tiene nada más. Se trata de que, en esta ocasión, los populares no han convocado las elecciones para deshacerse de Vox obteniendo una mayoría absoluta, sino que parten de ella.
Precisamente, el objetivo de la exministra es intentar que los populares la pierdan. Si eso ocurriese, Montero volvería a poner su punto de mira en el Gobierno central, una vez que habría cumplido con el encargo presidencial.
Cosa distinta es que Sánchez tenga intención alguna de recuperar a ninguno de los ministros que ha enviado a encabezar candidaturas regionales. Los mandó con una doble motivación, eliminando cualquier opción, por pequeña que fuese, de que se consolidasen como posibles sucesores y para tener controladas las federaciones periféricas más importantes. También es seguro que Montero utilizará la fuerza real que representa la federación andaluza para intentar trazar un camino de vuelta.

El otro escenario es que Moreno Bonilla repita mayoría absoluta. En ese caso, a Montero solo le quedaría elegir entre abandonar, como Miguel Ángel Gallardo en Extremadura, o quedarse como líder de la oposición, condenada a la desaparición mediática, siguiendo el ejemplo del candidato autonómico Carlos Martínez en Castilla y León, Pilar Alegría en Aragón o penar por el desierto como la exministra de Industria, Comercio y Turismo en el Gobierno sanchista de 2.018 a 2.023. Reyes Maroto en el Ayuntamiento de Madrid, de la que solo se ha sabido, en los últimos años, acerca de los problemas judiciales que ha tenido a cuenta del caso mascarillas, o Alegría, exministra de Eduación y Portavoz del Gobierno entre los años 2.021 y 2.025, que ya forma parte de la historia.
María Jesús Montero no ha tenido más remedio que obedecer la orden de su jefe Pedro Sánchez con el que pretendió escabullirse durante varios dias, pero es plenamente consciente de que, como dice el archiconocido refrán, quien se fue a Sevilla, perdió la silla.





























































































































![Captura-de-pantalla-2018-05-18-a-las-17.23.07-1080x675[1].png](https://asuntospoliciales.com/wp-content/uploads/2018/11/captura-de-pantalla-2018-05-18-a-las-17-23-07-1080x6751.png)
























































































































