TRAICIONADA POR QUIÉN MÁS QUERÍA.

Rosa, la madre, era viuda y tenía 39 años. Julio, su hijo mayor, 14 años. Madre e hijo habían discutido porque ella no le dejaba ir a un  concierto de música rock que se iba a realizar con ocasión de las fiestas del pueblo, próximas a celebrarse.

El chico se reunió con los chavales de su pandilla, mayores que él y los convenció para que le ayudaran a darle una lección a su madre, para que se enterara de una vez ” quién era él “.

Julio y dos amigos más, de 16 y 18 años, se presentaron en su casa a la una del mediodía. Rosa estaba en la cocina preparando la comida. Sin mediar palabra, Julio le tapó la boca a su madre -a la que sorprendió por detrás- mientras que sus compañeros se ensañaron con ella. Uno de los amigos, golpeó a la mujer con un bate de béisbol en la cabeza. El otro le clavó varias veces una navaja en el estómago, un costado y un brazo. Julio no le hizo a su madre ni un rasguño aunque tampoco movió un dedo para defenderla.

Los gritos de la mujer alertaron a los vecinos que acudieran a socorrerla, mientras los chicos ganaban el portal y con ello, la calle. Una patrulla policial trasladó a Rosa a un hospital, mientras le decía a los agentes que los autores de la agresión habían sido ” los dos amigos de su hijo Julio y su chico “. Según el parte médico, Rosa sufría múltiples contusiones, varias de ellas en el cráneo y cinco cortes, uno de ellos profundo, por arma blanca.Tuvo que permanecer ingresada por espacio de siete dias.

Diez minutos después de la agresión, el hijo se entregó en la Comisaría. A los otros dos hubo que detenerlos.

EL ESTRÉS EN EL SERVICIO POLICIAL

El estrés ignora las diferencias de cultura, de sexo, de religión o de raza. No podemos verlo, ni tocarlo ; pero más de uno se ha sentido alguna vez como el corazón latía más rápido de la cuenta ; los músculos crispados o las manos y los pies helados. Señales todas ellas de que el cuerpo se ha puesto en alerta para luchar o para huir.

Todo el mundo sabe lo que es el estrés, pero solo se convierte en motivo de inquietud cuando causa problemas. Se ha establecido una relación de causa-efecto entre el estrés y las enfermedades del corazón, la hipertensión, la arritmia ; las úlceras y otros trastornos gastrointestinales ; los problemas pulmonares y afecciones de los músculos y del esqueleto; etc. También se sabe que es un factor de agravación para una multitud de trastornos psicosomáticos generalizados. Estos trastornos son -probablemente- los que originan más del 75% de las consultas médicas.

No obstante, en determinadas circunstancias, el estrés puede ser realmente agradable. Numerosas profesiones son, por propia naturaleza, generadoras de estrés y precisamente por ello, por las tensiones que engendran y los desafíos que se presentan; hace que sean elegidas tanto por hombres como por mujeres. Aunque también es cierto que, muchos de ellos, desconocen los efectos nocivos que a la larga, éste pueda tener en su salud física y mental.

Por ello, los Cuerpos Policiales deben de tener en cuenta los efectos del estrés sobre su personal, tanto en el desarrollo de la carrera profesional como en los servicios operativos y de gestión. Trabajar en la Policía es, a menudo, difícil y complicado. El ritmo de trabajo suele ser fuerte, las responsabilidades muchas y el margen de error inexistente. El Policía debe de mantenerse siempre en estado de vigilancia para poder reaccionar de manera instantánea a las incidencias que se le presentan. Hay turnos de trabajo que son agotadores -bien sea de día o de noche- porque la seguridad pública debe de estar garantizada las 24 horas del día. También servicios de investigación que no pueden ser relevados; visitar varias ciudades en un sólo día en tareas de protección o estar en la carretera varios días en un asunto de seguimiento y vigilancia.

Reconociendo que, más allá de cierto límite, no hay nada que hacer o muy poco para reducir las tensiones que se producen en muchos Servicios; se podría combatir el problema a través de una formación inicial, continuada con la realización de Seminarios. El objetivo sería enseñar al personal policial a enfrentarse al estrés cotidiano, esté o nó relacionado con su trabajo. Los Policías podrían descubrir así, diferentes métodos para luchar contra el estrés, evitando que el mismo se convierta en un obstáculo en su vida diaria, sin olvidarnos del desarrollo de actividades deportivas.

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La forma física debe de formar parte de las exigencias del oficio. Todo el mundo sabe que un cuerpo en buenas condiciones físicas aguanta mejor el estrés que uno que no lo esté. Pasada la alerta, un organismo saludable recupera la calma con más rapidez. Aunque hay que tener en cuenta que, un exceso en éste campo, puede favorecer más el estrés que el bienestar. Esto nos puede llevar a otro asunto importante: el efecto tranquilizador de la actividad física depende, -en gran medida- del desgaste físico y de la forma en que la persona lo considera.

Algunas veces, el Policía por sí solo, no podrá hacer frente al problema de estrés y entonces habrá que poner en marcha un Plan de Ayuda Personal, que contara con psicólogos especializados para ayudarles, tanto a ellos como a sus familiares, a superar cualquier situación crítica que les pueda llevar al alcoholismo o al fracaso matrimonial; y decidir así, si es capaz de continuar con su trabajo o debe de ser dado de baja por enfermedad.

Toda mi vida profesional -casi 45 años de servicio- he echado en falta una asistencia como la descrita líneas arriba. Es importante formar tanto a los mandos como a los subordinados para que conozcan los factores del estrés y la forma de reaccionar ante los mismos. Los que requieran ayuda deben poder consultar con un especialista que los trate de manera confidencial, dada la delicadeza del asunto. Cuanto más conocido sea el Plan de Ayuda Personal, más se recurrirá a él.

Soy consciente de que nuestra organización policial, a través del Servicio Sanitario, sabe que no hay mucho que hacer para reducir el estrés a que están sometidos nuestros Policías ya que, a la mayoría de ellos, les gustan las dificultades que encuentran en el ejercicio de su profesión. El Plan de Ayuda Personal debería tener como objetivo, proporcionar a los funcionarios los medios para medir los efectos del estrés nocivo y del benéfico, para así poder lograr un equilibrio aunque fuese frágil.

En el ámbito laboral, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, en una Sentencia de fecha 01.06.2017, permite que el estrés se considere un accidente de trabajo. En éste sentido, ha concedido la incapacidad permanente total a una trabajadora, directora de fábrica, que padecía un síndrome resultado de un estrés laboral crónico, como resultado de la forma en que desempeñaba su actividad, siempre de forma exhaustiva, autoexigente y con gran responsabilidad.

Seguro que éste será el camino que nuestros Juzgados de lo Social, seguirán.

EL CARNICERO DE SIRIA

Cuando los jóvenes sirios salieron a la calle en marzo de 2011, pidiendo democracia a Bashad Al-Asad, ya sabemos lo que vino después: medio millón de muertos -de los cuales algunos miles fueron gaseados- y cuatro millones de desplazados.

Tras unas breves floraciones de la primavera árabe, la oposición moderada se organizó para pedirle al dictador, de manera pacífica, que dejara el poder y celebrara elecciones libres. La última vez que a su padre le pidieron elecciones en 1980, en Hama, localidad de setecientos mil habitantes, Hafed El-Asad envió al Ejército porque la multitud gritaba en las calles para celebrar el simple hecho de que podían protestar.

Los habitantes de Hama, creyeron las promesas democráticas -engañosas- de Hafed y que el Ejército iba a garantizar las elecciones solicitadas. Lo que hicieron fué matar a unos dos mil hombres -sólo varones- porque la orden era respetar a mujeres, niños  y ancianos; asesinándolos con gas mostaza. En Siria, nadie volvió a pedir elecciones y democracia hasta la ” primavera árabe ” de marzo de 2011.

Bashar Al-Asad, médico oftalmólogo, que hizo la especialidad médica en el Reino Unido , con larga residencia londinense donde pasaba consulta y se casó con una infiel protestante; respondió a la oposición moderada como hizo su padre: a sangre y fuego. Lo llevaba en sus venas. El mundo occidental conocía al matrimonio Asad gracias a las revistas del corazón porque daban una imagen de jóvenes, guapos, cosmopolitas, tolerantes…, en fín, ningún parecido con la realidad posterior.

Tras las primeras matanzas de Bashar, la oposición al Régimen tuvo que organizarse dado el alto número de facciones y el Presidente Obama envió cuatro mil asesores militares para ayudarles. Ahora el Presidente Trump tiene a diez mil marines colaborando con la oposición y protegiendo a la población civil.

Al final, se han unido para echar a Bashar El Asad, Turquía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, por un lado ; y para mantenerlo, Rusia, Irán y China. En el fondo planea una de las reservas de gas más importantes de Oriente Medio. Quizás. después de todo, el gas, sea la clave de la internalización del conflicto.

EL CESTO DE MIMBRE

El día que llamaron a Pepa para decírselo, solo pensaba una cosa: ‘¡Que esté vivo, Dios mío!’. Luego vino el calvario de los partes médicos. Un día lo daban por muerto y al siguiente decían que, a lo mejor, se salvaba.

Ha sufrido y ha visto sufrir a su marido lo que nunca pensó que se podía llegar a sufrir. Ha aprendido que el dolor puede dejar el alma en carne viva, como el fuego dejó el cuerpo de Manolo. No es fácil de soportar quedarse sin rostro a los veintisiete años.

Manolo ha sufrido ya seis operaciones. De aquí a que pueda desarrollar una vida satisfactoria, deberá de visitar el quirófano con demasiada frecuencia. El médico dice que el trabajo que queda es mucho y muy delicado y que por eso hay que hacerlo de acuerdo con el enfermo. Prácticamente hay que reconstruir todo el cuerpo, por lo que es mejor empezar por donde él prefiera. Lo más lógico sería la cara y las manos, para que pudiera empezar a relacionarse lo antes posible.

Hasta el día del alta definitiva, Manolo pasa la mayor parte del tiempo, enfundado en un traje que ejerce sobre el cuerpo la presión de una piel… inexistente. El otro policía, que sufrió graves lesiones en el aparato respiratorio, permanece todos los días en el hospital durante seis horas.

Este ha sido el resultado de tropezarse con un ‘cóctel molotov’ (botella de tres cuartos de litro, llena de gasolina, ácido sulfúrico y clorato de potasio). Sin necesidad de mecha. Capaz de calcinar cualquier vehículo policial y a todos sus ocupantes. El artefacto se detecta con el impacto y entonces ya es tarde. La reacción exotérmica (aumento brusco de la temperatura) hace inflamar el combustible y en los enfrentamientos nocturnos con los antisistema no revela la posición del lanzador.

Manolo tiene la voz ronca, porque una traqueotomía le ha despojado también de su verdadera voz, pero el tono es firme. Pasa mucho tiempo en casa, no recibe a nadie y se esconde hasta de los compañeros. Para entretenerse, está aprendiendo a hacer cestos de mimbre, algo en lo que pone mucho empeño. Mientras tanto, Pepa le lava las cicatrices sin dejar de sonreír.

Sueña con reemprender un día la carrera de Derecho, que dejó en el primer curso. Lee novelas de Graham Green y cuida a su hijo Paco (dos meses tenía cuando quisieron dejarlo huérfano), que descansa en un cesto de mimbre construido por su padre. Los ‘cócteles molotov’ de los jóvenes radicales, capaces de destrozar cuerpos y vehículos, no han conseguido dejar a Manolo sin alma frente al espejo.

LA CRIMINALIDAD OCULTA ( y 2 )

En el capitulo anterior, había dejado una pregunta sin contestar: ¿ cuales son las razones que explican la criminalidad oculta ?. ¿ Por qué el ciudadano prefiere no denunciar ante la Policía el haber sido víctima de un delito ?.

Voy a intentar dar algunas respuestas:

a).- Algunos delincuentes, tras asaltar a la víctima, la amenazan de muerte para que no denuncie el hecho. A veces, se apoderan del DNI del perjudicado para que se sienta coaccionado al saber que conocen su domicilio y restantes datos, con lo que el temor a una posterior venganza -en él o en su familia- muy bien puede tener como consecuencia, el hecho de no poner lo sucedido en conocimiento de la Policía.

b).- Se puede afirmar, a tenor del resultado de la mayor parte de las encuestas realizadas que el ciudadano en general, siente una gran desconfianza -hoy en día- hacia la administración de la justicia.. El proceso normal que la sociedad demanda, según las mismas encuestas, sería: comisión del delito – detención policial – juicio equitativo y condena adecuada. Y esto, por múltiples causas, se sabe que no siempre es así.

c).- Cuando una frase arraiga en la sociedad es porque posee un contenido, un fondo innegable de veracidad. El dicho aplicado a los delincuentes de que entran por una puerta y salen por otra, se ha repetido y se repite hasta la saciedad, con lo que parece que se está defraudando el deseo de justicia de la víctima.

d).-  La cifra negra de aquéllos delitos contra la propiedad en la que los delincuentes se apoderan de dinero en metálico -sobre todo si la cantidad es pequeña- , es la más abultada. El perjudicado sabe perfectamente que, en la mayoría de los casos, no va a recuperarlo y ello puede decidirle a no denunciar.

e).- También hay que reconocer las múltiples molestias que pueden causarse al denunciante de un hecho, muchas veces por la falta de coordinación administrativa interna de la Policía , entre  la denuncia que se hace ante unos agentes e investigación de la denuncia que se hace ante otros y no quiero dejar de reconocer que los mismos policias no siempre estamos exentos de culpa en éste sentido.

f).- Equivocadamente, el ciudadano estima inútil denunciar un hecho cuando presume que la Policía no va a detener al autor. A este respecto, sería deseable alguna campaña publicitaria que hiciera llegar a la sociedad, el gran interés que tiene la Policía por conocer todos los delitos que se cometen. Mal se puede planificar la lucha contra la delincuencia cuando se ignora dónde, cómo, cuando y qué delitos se llevan a cabo.

g).- Respecto al mal entendido temor hacia la Policía. Hay personas que no se atreven a ir a la Comisaría, bien a denunciar un hecho delictivo o a informar si es delictivo el hecho en el que se han visto envueltos. Evidentemente, hay que acercar mucho más la Comisaría al ciudadano aunque en los últimos años se han logrado importantes avances a través de los Programas de Participación Ciudadana.

Sin ánimo de haber querido ser exhaustivo, si he querido mostrar las causas principales de aquéllas infracciones penales que la Policía no llega a saber y por ello, no puede combatir. Cuando llegan quejas ciudadanas sobre inseguridad pública en cualquier barrio o zona de la ciudad, lo primero que hace la Policía es consultar la Estadística Criminal Policial y lo habitual es que las quejas no coincidan con las denuncias.

LA CRIMINALIDAD OCULTA

oficina-denuncias-

Hablamos de aquellos actos delictivos que nunca llegan a la estadística criminal policial porque, por un motivo u otro, no se han denunciado, aunque también tengan un gran interés. Son las llamadas ‘cifras negras’ de la criminalidad en el lenguaje policial.

Siempre han existido delitos graves y menos graves (estos últimos son los que siempre se han llamado faltas y han desaparecido del vigente Código Penal) que no se denuncian. Son las sustracciones de carteras, hurtos en tiendas y grandes almacenes, robos de interior de coches, etc. Se trata de infracciones contra la propiedad que podrían calificarse como menos graves. Igual sucedía -y sigue sucediendo, aunque en menor proporción- con ciertos delitos contra lo que siempre ha llamado la honestidad y que ahora son contra la libertad sexual, si bien en este apartado, como es sabido, las razones son otras. En la actualidad, son ya incluso los delitos graves los que no se ponen en conocimiento de la policía. No me atrevo a dar cifras porque sería muy aventurado por mi parte, pero la estimación profesional es que es muy alto el número de delitos que se han dejado de denunciar.

No es infrecuente que, por las declaraciones de ciertos delincuentes juveniles, se llegue a la conclusión de que muchos de los robos con intimidación (sirlas, en el argot policial) que realizan a otros menores (teléfonos móviles, crucifijos de oro, dinero, etc.) y los ‘tirones’ a gente mayor no consten como denunciados. Igualmente, es considerable el número de atracos cometidos en establecimientos comerciales que no se denuncian. Hasta ha habido algún caso concreto de asalto a entidad bancaria que no ha sido puesto en conocimiento de la policía.

Se deduce, por lo tanto, que la cifra de delitos violentos contra la propiedad, es acusadamente mayor que la reflejada por la estadística policial de cualquier año. Y cabe preguntarse: si hasta los mismos atracos no se denuncian, en ocasiones, ¿qué pensar de los delitos menos graves? Opino que la criminalidad oculta es hoy día muy alta en nuestro país. Se estima que ha crecido, como mínimo, de forma paralela a la delincuencia contabilizada. ¿Cuáles pueden ser las razones que explican este fenómeno? Lo comentaremos en otra ocasión.

Tras todo lo dicho (y a modo de conclusión), se puede afirmar que la cifra negra de la criminalidad es importante en determinados delitos, como los que afectan a la intimidad familiar, los que atentan contra el pudor, algunas estafas y los robos y hurtos leves. Por otra parte, existen delitos en los que la cifra negra es despreciable. Son aquéllos que difícilmente pueden pasar inadvertidos: homicidios, atracos, robos de coches y, sobre todo, los que están cubiertos por algún seguro. Delitos en los que las cifras estadísticas son particularmente fiables.

PRESENTACION DE ESTE BLOG

Inicio éste blog con el propósito de divulgar aspectos estructurales de la Policía Española, a la que he pertenecido durante cuatro décadas, y que creo que son de gran interés público. Se trata de ir respondiendo a aquéllas preguntas que el ciudadano me ha ido haciendo durante mi carrera profesional y que no he podido dar respuesta por una razón u otra. Esas preguntas son eternas y ya las iréis viendo con el transcurso del tiempo. Irán en la serie TEMAS POLICIALES.

También quiero abordar el papel de las víctimas de los delitos, bien sean particulares u funcionarios policiales, normalmente olvidadas tras el suceso inicial porque después de que ocurra, el protagonismo se lo lleva el delincuente. ! Vaya contradicción !. Irán en la serie HISTORIAS POLICIALES.

Por último, aunque en menor medida, haré  otra  serie basada en algún comentario sobre mis lecturas. Las que me gustan, las que me emocionan. Se llamará la serie OTRAS COSAS.

Después de todo esto, espero vuestros comentarios que estoy seguro me harán mejorar.