El prestigioso informe cuadrienal del Instituto de Calidad de Gobierno, dependiente de la Universidad de Gotemburgo ( Suecia ) y apoyado por la Comisión Europea, ( ostenta el poder ejecutivo y la iniciativa legislativa de la Unión Europea ) valora los niveles de calidad de los distintos gobiernos regionales europeos, a través de la percepción que de ellos tienen sus propios ciudadanos. En el hecho público el pasado 28 de mayo, afirma que Cataluña es la región más corrupta de España, según afirman los propios catalanes, dando un nuevo varapalo a las fantasías separatistas acerca del buen gobierno y eficaz gestión.
Con voces tan cualificadas como esta, Cataluña tiene poco que celebrar y su reciente investido Presidente, Pere Aragonés, tiene mucho trabajo por delante para mejorar los niveles de sensación que sus conciudadanos tiene sobre las instituciones que dirige.
El estudio, evalúa tres tipos de impresión ciudadana hacia sus respectivos gobiernos regionales: la imparcialidad, la corrupción y la calidad de los servicios públicos, en salud, educación y cumplimiento de la ley. Con este sistema de análisis. los investigadores universitarios acaban realizando una lista con todas las regiones europeas, para estimar la apreciación ciudadana hacia unas administraciones en teoría más cercanas que sus Gobiernos centrales.

Y es en esa clasificación, donde Cataluña aparece en la cola de las organizaciones españolas analizadas. La calidad democrática de sus propias instituciones es la peor de todas las españolas. La corrupción en los centros de poder catalanes es altísima, de acuerdo con lo manifestado por los ciudadanos allí residentes. Los desmanes causados por la familia Pujol -factótum independentista- parecen haber calado muy hondo en la sociedad, hasta el punto de considerar a sus dirigentes, como los más corruptos de España. Para encontrar unos niveles similares de percepción, hay que buscar en zonas del Este de Europa, en antiguos países subyugados por la bota soviética, como Hungría o Rumanía.
Pero las malas noticias para Cataluña no terminan con la pésima conclusión de este indicador. La región catalana, repite -con el dudoso honor- de ser la peor comunidad autónoma española también en la calidad de la prestación de los servicios. Los catalanes desaprueban con una muy mala nota, como sus instituciones son gestionadas, habiendo empeorado en relación con el informe anterior.
Resulta llamativo que, los habitantes de esta región española, valoren de manera tan despectiva este indicador cuando numerosos dirigentes separatistas han llegado a argumentar que -por ejemplo- en una Cataluña independiente, con la pandemia china hubieran muerto menos personas.
/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/larazon/SSMRKTYSCFCE3H2KWB2SCJHQWQ.jpg)
Sobre el indicador restante sobre la imparcialidad de las instituciones, el Gobierno catalán puede celebrar no figurar el último de la lista porque esta vez ocupa el… penúltimo puesto. Ahí, es superado por Andalucía aunque no por mucho. Esto es la consecuencia de la parcialidad que reciben los ciudadanos en cuanto a la manera de tomar decisiones que solo favorecen al proceso separatista en el que están embarcadas sus autoridades regionales. empeorando su opinión, también desde 2.017.
Este es el resultado de los tres indicadores y las puntuaciones conseguidas son muy malas. En el cómputo global, Cataluña no se encuentra igual que otras regiones europeas peor situadas, pero es muy destacable su posición, siempre en la cola, en comparación con el resto de las españolas. A la cabeza, País Vasco, La Rioja y Navarra, forman el trío mejor posicionado de las nueve regiones españolas que aprueban el comportamiento global y mejoran los resultados del anterior análisis, realizado en 2.017.






























