Hasta octubre del año pasado, que es la última estadística que se ha hecho pública, Francia había devuelto a España a 9.038 inmigrantes irregulares desde el mes de enero. Ello suponía a casi mil al mes y desde luego, un 26% más que en 2.017.
Tras la masacre yihadista en la Sala de Conciertos Bataclán, de París, en 2.015 ; Francia reinstauró controles fronterizos aleatorios que, en vez de capturar terroristas, sirven para detener a inmigrantes ilegales que tratan de entrar a ese país, procedentes de España.
Los datos conocidos, provienen de la Policía del Aire y Fronteras francesa, más conocida por sus siglas PAF, e indican que la devolución de inmigrantes ( llamadas no admisiones en el lenguaje oficial ) se concentra en el Departamento de Pirineos Atlánticos que es fronterizo con Irún, donde han sido expulsados 5.609 en los primeros nueve meses del año pasado de 2.018, un 59% más que en 2.017. En cambio, en el otro lado de la frontera, en el Departamento del Alto Garona, fronterizo con La Junquera, las devoluciones en el mismo período han descendido un 6%, llegando hasta las 3.463.
Francia, basa esta medida en un Acuerdo bilateral del año 2.002, que le permite devolver a las personas procedentes de España que han entrado en su territorio, sin la documentación necesaria, en las cuatro horas siguientes al paso de la frontera. El acuerdo exige una serie de trámites como que, los inmigrantes sean entregados a la Policía Española y que se formalice por escrito su devolución.
Varias onegés han denunciado que, en un alto número de casos, la Policía Francesa incumple los trámites legales y los deja abandonados a su suerte en el lado español de la frontera, aportando como prueba mucho material audiovisual y fotográfico de esta práctica, que ha sido emitido por la televisión regional vasca.
El Ministerio del Interior español ha reconocido que se producen devoluciones que no respetan la legalidad, pero que ha calificado como algo meramente puntual que sería corregido, cosa que no ha ocurrido hasta ahora.

Los datos comunicados por la PAF francesa, no especifican cuántos rechazos en frontera se hacen en base al Acuerdo del 2.002 y cuántos al margen del mismo, porque esto último sería reconocer una ilegalidad.
Sin embargo, en una respuesta parlamentaria del Gobierno a un senador vasco de EH-Bildu, en julio pasado, incluía una lista de menos de 2.800 inmigrantes devueltos por Francia en 2.017, al amparo del Acuerdo citado. Esta cifra contrasta con las 9.175 no admisiones reconocidas por la PAF, el año pasado.
Si esta política continúa así a medio plazo, va a afectar a la posición estratégica de España en las rutas de la inmigración, dejando de ser un lugar de paso para Alemania y otros países centroeuropeos, para convertirse en destino último y cuello de botella de la inmigración hacia la Unión Europea. Esta situación ya se está dando en la frontera franco-italiana, donde está generando fuertes tensiones entre ambos países.
A estas aturas del año, la PAF francesa continúa manteniendo fuertes controles en todos los Puestos Fronterizos con España, constituyendo un muro casi imposible de franquear para la mayoría, que siguen siendo subsaharianos que tratan de seguir su camino hacia el centro y norte de Europa.
Las onegés que asisten a los expulsados desde Irún, siguen denunciando la continuidad de las devoluciones aunque a un número menor que en el año pasado. Así en este año, durante enero se dieron 425; 320 en febrero y en lo que va de marzo, se acercan a 300.
Desde noviembre pasado, no se han vuelto a reunir las autoridades de España y Francia para tratar este asunto y dar una respuesta coordinada que respete las disposiciones legales y los Convenios y Acuerdos suscritos por ambos países.























