Según el Fórum Brasileño de Seguridad Pública, 175 personas son asesinadas cada día en el país. Solo en Rio de Janeiro, muere una persona cada hora. El año pasado, 2.017, hubo 63.000 homicidios, un 2,9 % más que el año anterior de 2.016. Los tiroteos se cuentan por decenas y los enfrentamientos entre la Policía y las bandas criminales son diarios.
Lo habitual es que cada año se intervengan más de tres mil armas largas ( fusiles de asalto y subfusiles ) , pistolas y granadas de mano. Los asaltantes actúan con un absoluto desprecio por la vida humana. Brasil tiene la relación más alta de mundo en víctimas mortales por arma de fuego, con una tasa del 30,8 % por ciento por cada cien mil habitantes, que en las regiones del norte puede llegar al 68 %. A modo de referencia, ese mismo índice en España es del 1,01 %.
Los traficantes de drogas son los dueños de barrios enteros, en los que han implantado una suerte de poder paralelo, frente al que poco puede hacer la Policía. El pasado año de 2.017, 367 policías fueron asesinados en diferentes operaciones ; un 8,4 % más que el año anterior de 2016. El último fue un cabo que recibió 50 impactos de fusil de asalto.
En la metrópolis de Río de Janeiro, con más de doce millones de habitantes, diez mil agentes uniformados patrullan sus calles y es la Policía que más delincuentes mata del mundo. El índice de muertes en Brasil debido a la criminalidad violenta, supera ya al de las guerras de Siria, con 300.000 muertos o Irak con 280.000. Son casi 800.000 ( 786.870 exactamente ) equivalente a más del total de la población de ciudades españolas como Valencia, Sevilla o Zaragoza.

En los suburbios de Sao Paulo, territorio metropolitano que supera los veinte millones de habitantes, hay barrios enteros cerrados y controlados por bandas criminales que tienen sus propias escuelas, tiendas y servicios de todo tipo. Vivir en el centro de la ciudad es relativamente tranquilo pero si te desplazas a la periferia, lo normal son los robos y saqueos a bares, comercios y viviendas.
Brasil es el país donde hay más coches blindados. La mayor parte de directivos y ejecutivos de las grandes empresas, se desplazan en helicóptero para evitar secuestros o asaltos. Los espacios informativos de las cadenas de televisión con más audiencia, no abren con noticias de política nacional o internacional, sino con sucesos. Uno tras otro durante minutos y minutos. Tiroteos, robos, asaltos a hoteles, cafeterías, restaurantes y hasta en iglesias.
Si nos vamos a las cárceles, son auténticas escuelas de delincuentes, en las que no faltan motines y hasta decapitaciones. Los grupos criminales reclutan a los chavales en las puertas de los colegios en los barios marginales ( favelas ) porque son inimputables por la edad. Los atrapan con dinero rápido y abundante de la droga y los convierten en jóvenes delincuentes que son encarcelados cuando alcanzan la mayoría de edad penal. De la prisión ya salen convertidos en delincuentes profesionales.
Hoy se celebran en Brasil las elecciones a Presidente de la República para las que hay dos finalistas, según el sistema mayoritario que impera en el país. Los dos llevan en su Programa Electoral reducir la delincuencia hasta límites tolerables aunque ninguno de ellos explica con detalle cómo lo va a lograr. Por el bien de sus conciudadanos y gane quién gane, espero que acierte porque los datos que dan sus estadísticas criminales son de verdadero pavor e impensables a este lado del Atlántico.



















