Vivimos -afortunadamente- una democracia asentada, que no está amenazada seriamente -aunque lo parezca para muchos- y que además está poblada de personas que no vivieron el franquismo, en su mayor parte. Sin embargo, una serie de cambios políticos muy recientes lo han devuelto a la actualidad.
Francisco Franco murió en 1.975, a los 82 años de edad, fruto de las secuelas de varias enfermedades, en la cama de un hospital. Pero en 1.989, pasó algo que nadie pensaba que iba a ocurrir : la caía del Muro de Berlín, que era el símbolo más conocido de la frontera entre el bienestar capitalista y las miserias comunistas.
A continuación, vino el hundimiento del Bloque del Este ( países dominados por la bota soviética : Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria, Albania y Rumanía ) que expuso de manera clara el horror del comunismo y su teoría de la liberación de los pueblos oprimidos por el capitalismo, que era ejecutada de manera implacable a través de la represión, el miedo, la ruptura de las personas, la persecución religiosa y otras tantas bondades del paraíso comunista.
La pérdida de la mística revolucionaria hizo que sobrevolase la idea de que ser anticomunista no era tan malo y que para andar por la vida había que tener las ideas muy claras.
A partir de ahí, aparece la figura de Franco como arma arrojadiza entre los políticos. Que si nuestra democracia era una continuación del régimen franquista, que si tú eres franquista…. etc. Todo ello , en un claro uso del pasado con su consiguiente interpretación con propósitos actuales.
No es una mirada histórica sino muy política. Querer vencer a Franco 45 años después de muerto y 81 años después de la Guerra Civil, es manifiestamente ridículo. Para los que afirman que nuestro sistema político actual es fruto del franquismo es manifestar ser un verdadero ignorante que por muchos libros que hayan leído, se ve que no los han entendido.
Los historiadores tiene claro que Franco es inexplicable sin la Guerra Civil, que España estaba dividida en dos partes y que no bastaban las urnas para disminuir un empate de alternativas y reformas del Estado. Cuando estalla el conflicto y gana un bando, el que queda institucionaliza la victoria. Son estas cosas las que te hacen ver que detrás de Franco no había un monstruo, sino un reflejo de media España.
Ahora hay mucho antifranquista retrospectivo, pero durante el Régimen, los análisis internos de las entonces organizaciones políticas clandestinas, ( principalmente el Partido Socialista Obrero Español -PSOE- y Partido Comunista -PC- ) decían que, en España no se movía nadie y lo que todo el mundo estaba deseando era coger una casa de la Obra Social 18 de Julio o reunir dinero suficiente para dar la entrada para una motocicleta Vespa o para un coche Seat.
Así murió la insurrección política para dar paso a la prosperidad económica. Los españoles dejaron de ir en las alpargatas que les habían dejado los vientos republicanos. Los social-comunistas de entonces, no entendían que ellos, acostumbrados a manejar a los hambrientos en su descontento, se estaban encontrando frente a un pueblo que empezaba a estar satisfecho y por eso aceptaba al Régimen. Pueblo que había aprendido lo que había perdido en la confrontación entre españoles.
Este materialismo primario que dirían los tecnócratas, es totalmente cierto y si no me creen visiten las bibliotecas, las hemerotecas y para los tecnológicos : internet. No es tanto que el franquismo no tenga memoria como que el franquismo no es un recuerdo porque sigue vivo.
















