Muchas veces me he preguntado que, en el marco de la lucha contra la inmigración irregular que nos llegar desde las costas marroquíes, cuál era la colaboración de la Policía de este país. Nuestras autoridades no cesan de alabar esta cooperación en cuantas oportunidades tienen pero que a mí no me bastaba esa explicación, quería saber más, conocer detalles.
Realizadas las correspondientes indagaciones, el resultado ha sido positivo pero con altibajos. En esta materia, como en otras, Marruecos conoce nuestras debilidades y astutamente saca partido de ellas, bien en renta política, social y…. hasta económica ( hace nada que ha conseguido cuarenta millones de euros de la Unión Europea, a petición nuestra ).
Bien, dicho lo anterior, vayamos a lo nuestro que no es más que el aspecto policial de esa colaboración en materia de inmigración, porque en terrorismo me afirman que es excelente y los resultados hablan por sí solos. Nula en el tráfico de estupefacientes, pese a las kilométricas extensiones de cultivo de hachís que nuestras colegas » no ven » .
Fruto del endurecimiento de los controles fronterizos en el sur de Europa, Marruecos se ha convertido no ya solo en un país en tránsito sino en un destino forzoso, aumentando así la vulnerabilidad de los emigrantes. Las redadas son muy frecuentes en las inmediaciones de Ceuta y Melilla y su traslado es a la frontera con Argelia, lugar donde suelen provenir. Son varios miles cada año y en condiciones difíciles de asumir. No hay discriminación alguna, entran todos por igual: hombres, mujeres y niños. Muchos de ellos, cuando al final y después de varios intentos consiguen llegar a España, cuentan que tenían el mismo miedo de morirse en el agua que de hacerlo en Marruecos.

Las zonas desde donde parten las pateras, están alejadas de los grandes núcleos urbanos y territorialmente, su actuación corresponde a la Gendarmería Real Marroquí. En estos lugares se puede apreciar un aumento incesante del número de asentamientos de inmigrantes subsaharianos que han salido huyendo de la presión policial tras los últimos asaltos a las vallas de las dos Ciudades Autónomas.
La Marina Real marroquí también ha comenzado a desarrollar operaciones en sus costas y en los principales puntos de salida de emigrantes. Tímidamente, a impulsos y coyunturas, pero ya empiezan a interceptar pateras. Antes no hacían nada.
Además, se están desarrollando investigaciones conjuntas para perseguir a las mafias de la inmigración irregular. Desde lo alto de los barrios de Mesnana y Boukhadef en Tánger -última parada de los subsaharianos que esperan su oportunidad de saltar el Estrecho- se vislumbra el Puerto de Tarifa, en Cádiz ; a donde desean llegar.
Periódicamente, las Fuerzas Auxiliares Marroquíes hacen redadas para tenerlos controlados y evitar que se lancen al mar. Les confiscan los materiales : barcas de plástico, remos y chalecos salvavidas para evitar su salida.
A todos los organismos marroquíes comprometidos contra la inmigración irregular trabajo no les va a faltar. Las últimas estimaciones de diversas onegés que operan en su ayuda sobre el terreno, estiman en unos cuarenta mil los subsaharianos esperando dar el salto. Cantidad que irá subiendo con el tiempo al cerrarse la vía italiana que pasaba por Libia.






















