El pasado 18 de diciembre, fue el Día Internacional del Migrante establecido por la Organización de las Naciones Unidas ( ONU ), desde el 4 de diciembre del año 2.000, con el ánimo de asegurar el respeto de los derechos fundamentales de todos los emigrantes.
Como organización asociada a la ONU desde 2.016, se encuentra la Organización Internacional para las Migraciones ( OIM ) que acompaña el diseño y la gestión de políticas inmigratorias de los países miembros, como España y da apoyo operativo a su aplicación.
Los Proyectos se financian con fondos de las administraciones públicas y de la Unión Europea ( UE ) . En nuestro país, están centrados en tres Programas : la integración laboral de los inmigrantes; la promoción del mundo rural para la inmigración y el retorno voluntario de los inmigrantes.
Los profesionales de la Policía especializados en el Área de Extranjería, así como la mayor parte de los agentes sociales implicados en estas tareas, echan de menos una estrategia inmigratoria clara por parte del Gobierno español, lamentando que este asunto solo sea visible ante las crisis y las desgracias.

Ellos son de la opinión de que, a nuestro país le falta valentía a la hora de diseñar su política emigratoria y que solo reacciona ante los problemas que van surgiendo. Añaden que, hace falta un análisis de lo que se necesita y como se pone en funcionamiento. Incidiendo en la complejidad del proceso inmigratorio y en la importancia del estudio global porque no se puede ir a golpe de ocurrencias. Ahora se piensa esto, ahora lo contrario. El Gobierno social comunista, debería tener clara la dirección a seguir para después desarrollarla, según las necesidades, porque la inmigración no es algo previsible siempre. Se producen muchas imprevisiones e incógnitas que hay que solucionar.
Desde la OIM, se entiende que, la demanda del mercado de trabajo español debería de ser suficiente para que aumente la apertura de cupos o de inmigración circular – una vez que desaparezca la dichosa epidemia china– por un tiempo concreto y con posterior regreso a su país de origen, sin posibilidad de establecimiento en España.
Achaca a la Secretaría de Estado de Migraciones, el fallo del sistema de acogida y la descoordinación entre administraciones públicas. Aunque se han ampliado las plazas, faltan muchas más porque, desde hace meses, se repiten las imágenes de familias enteras incluidos niños y hasta bebés, demandantes de asilo político que duermen en las calles de Madrid y eso no se puede consentir.

En la comparecencia del Ministro de Interior, Fernando Grande Marlasca, en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados el 17 de febrero de 2.020 , para explicar las líneas generales en las que se centraría su cartera en esta legislatura, abogó -sobre materia inmigratoria- por fomentar una política de prevención, estableciendo una verdadera asociación con los países de origen y tránsito; y reiteró la necesidad de hacer un reparto equitativo de la solidaridad en la Unión Europea ( UE ) del que varios socios europeos – especialmente del este- no quieren ni oír hablar.
Después comentó el proyecto de obras de refuerzo y renovación de las fronteras de Ceuta y Melilla, consistente en retirar las concertinas y elevar la valla 1/3 más para llegar las los 7,8 metros de altura. Además de indicar que, España debería de liderar que la UE tenga una política común de fronteras. En conclusión, más de lo mismo, mucha demagogia e incluido un brindis al sol.
Fruto de la carente política inmigratoria española es la aparición de dos crisis de pateras durante el año pasado : la argelina y la de Canarias. La cifra de emigrantes llegados al Levante Español, ( Almería, Murcia, Alicante y Valencia ) y a las Islas Baleares, son alarmantes y han aumentado notablemente en lo que va de año.
El número de pateras que llegan a nuestras costas procedentes de Argelia supone un importante repunte que, en la actualidad ha quedado ensombrecido por el crecimiento exponencial de la ruta migratoria hacia las Islas Canarias. El Ministerio del Interior, para tapar sus vergüenzas, no facilita datos desglosados por nacionalidades, ni lugares de rescate por Comunidades Autónomas, salvo Canarias, Ceuta y Melilla. Por lo que he tenido que acudir a los datos facilitados por la Organización Internacional de Migraciones y la Cruz Roja que son dos fuentes neutrales y creíbles y que ambas coinciden que se han tenido que enfrentar a cifras muy por encima de las habituales.

Así, hasta finales de octubre, 11.381 inmigrantes llegaron a España a bordo de 806 embarcaciones, por la ruta Mediterránea, de los cuales el 80% eran argelinos y el resto subsaharianos. Por la ruta del Atlántico y hasta el nueve de noviembre, 13.500, cifra no vista desde 2.006 que llegaron a 39.180. A partir de entonces, el número fue cayendo, llegando a 427 inmigrantes que llegaron en 2.017; 1.266 en 2.018 y 2.200 en 2.019.
Los flujos inmigratorios, como el resto de desplazamientos alrededor del mundo, no han sido ajenos a la pandemia de coronavirus. Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del pasado año de 2.020, llegaron a España 41.865 inmigrantes, tanto por vía marítima como terrestre, un 29 % más que en igual período del año pasado., según -esta vez sí- el último informe del Ministerio del Interior.
Sin embargo, las restricciones de movilidad impuestas por los países del norte de África, han ayudado a desplazar, junto con otros factores como el refuerzo de la vigilancia fronteriza en dichas zonas, las rutas hacia Canarias, que se ha convertido en el centro de las llegadas de pateras, cayucos y embarcaciones similares.
El archipiélago ha visto incrementado el pasado año en más de un 900%, la entrada de personas en situación irregular, lo que se traduce en el desembarco de 23.023 emigrantes a sus costas, frente a los 2.168 registrados en 2.019. Este factor ha llegado a provocar situaciones límites que tuvieron una gran repercusión en el plano político como la crisis que se desató, a finales de septiembre en el muelle de Arguineguín ( Gran Canaria ), puerto principal de operaciones de Salvamento Marítimo.

La publicación oficial de la estadística anterior, el pasado martes día 19 enero, ha coincidido con el asalto a la valla de Melilla ( en un tramo aún no sustituido ) de un grupo de unos 150 susbsaharianos, 87 de los cuales han logrado acceder a la ciudad, resultando 9 de ellos con lesiones de diversa consideración que han requerido su hospitalización, así como un guardia civil.
Con respecto a Canarias, la estrategia de concentrar a miles de inmigrantes en el archipiélago está tensando la convivencia en las islas. Los incidentes han aumentando en las últimas semanas debido a que el numero de extranjeros llegados en patera se ha disparado y ahora viven en la calle y ha aumentado su frustración porque ni pueden trabajar, que es lo que más desean para poder enviar dinero a sus familias que lo necesitan con urgencia; ni trasladarse a la península para o bien quedarse con algún familiar o amigo, o seguir viaje al resto de Europa.
Lo peor de todo es que los altercados aislados protagonizados por estos inmigrantes, corren como la pólvora por las redes sociales y sirven de munición xenófoba para muchos ciudadanos residentes. Por segunda vez en poco más de un mes, se han convocado patrullas vecinales para ir contra los moros.
Entre esos incidentes, que pueden ir desde una borrachera a una discusión por la utilización de una instalación deportiva, los delitos son escasos y cometidos por una minoría de personas. Según La Policía, los datos no justifican esta alarma social pero la percepción de inseguridad ya ha cundido y lo normal es que vayan en aumento. La presión de los municipios afectados ha originado que tanto la Policía como la Guardia Civil tengan que desplegar equipos de antidisturbios que patrullan las zonas más problemáticas. La preocupación ahora es intentar contener la xenofobia que comienza a desatarse.





















Son críos que llegan a Tánger desde zonas muy pobres del interior de Marruecos, con la única idea de colarse en los bajos de los camiones y autobuses que cruzan en barco hasta España. Año tras año, llegan a centenares por esta vía.( el Ministerio de Interior no proporciona datos ). Me estoy refiriendo a críos de 12 – 13 – 14 años, que no suelen conseguirlo a la primera y hay quien ha fracasado hasta en cinco ocasiones.