El indeseable primer lugar en la clasificación de la estadística criminal española, correspondiente al pasado año de 2.018, por Comunidades Autonómicas, lo ha conseguido Cataluña, con un incremento del 11%, con arreglo a los datos publicados por el Ministerio del Interior, a mediados del pasado mes de febrero.
Dentro de la Comunidad catalana, Barcelona acabó el año con un aumento del 17,2%, siendo la capital de provincia española donde más ha aumentado la delincuencia. Ha sido interesante comprobar, en las pasadas elecciones municipales de mayo, cómo su alcalde, Ada Colau, se enfrentaba a estos datos, culpando a los medios de comunicación; a los grupos políticos de la derecha; a la Fiscalía y a la Comunidad Autónoma. Reconocía el aumento de la delincuencia en general pero descargándose de cualquier responsabilidad. Desde que gobierna esta señora, las cifras se han disparado, pasando desde un 26,6%, en 2.015, que suponían 153.346 delitos, a 194.212 infracciones en 2.018.
Siguiendo en la capital catalana, la mayor parte de los delitos que se cometen en la ciudad son hurtos, tachados siempre como los reyes de la delincuencia urbana en el lenguaje policial. El año pasado, se cometieron 299 hurtos al día, 12 a cada hora, lo que supone un incremento del 16,8%. La mayor parte de ellos se produjeron en la zona de Ciutat Vella.
Los robos con violencia ( atracos y sirlas ) han sido 12.277, frente a los 10.285 del año anterior, con un aumento del 19,4%. Y los robos con fuerza ( en domicilios y establecimientos ) han pasado de los 7.793 del año 2.017, a los 9.360 de 2.018, con un aumento del 20,1%. Afortunadamente, los delitos más graves como los homicidios, son muy bajos : 10 en Barcelona y 45 en la Región catalana.
Capítulo aparte, son los delitos contra la libertad sexual ( abusos, violaciones, acoso, explotación y exhibicionismo ) que se cerró en 2.018 con 764 casos, con una subida del 18,4% ; destacando las agresiones con penetración, que aumentaron en un 15,3%, siendo 136 casos. En Cataluña, crecieron en la misma medida, un 17,5%, que el resto de España, un 18,1%, donde se denunciaron 1.702 agresiones sexuales con penetración, un 22,7% más.
Desde la óptica policial, la explicación para las malas cifras de Barcelona en particular y de Cataluña en general, obedece a varios factores que van, desde la multitud de manifestaciones fruto del proceso independentista que obligaron a priorizar los esfuerzos policiales ; al incremento de los turistas como víctimas y la aparición de un fenómeno nuevo en estas tierras como es la importante presencia de menores extranjeros no acompañados ( conocidos policialmente como MENAS ) siendo bastantes de ellos de origen marroquí y ladronzuelos habituales.
En todas las encuestas que se han publicado hasta ahora, la ciudadanía ha mostrado ya su preocupación por la inseguridad pública, siendo en la actualidad el elemento que más preocupa a los barceloneses.
La alcalde, igual que el resto de colegas suyos, que ven como los vecinos se quejan por los robos en domicilios, en la calle o en los vehículos, han pedido reiteradamente ayuda a la Policía Autonómica que es la competente para combatir la inseguridad ciudadana, pero la carencia de Policías es un problema que afecta a todo el territorio catalán. Los sindicatos policiales calculan que faltan unos 2.000 agentes para que la plantilla pueda dar un servicio de calidad, ( en la actualidad son 16.500 ).
La escalada de criminalidad que sufre la capital catalana, ha seguido creciendo en el primer semestre de este año, de 2.019, donde los robos con violencia o intimidación han llegado a ser 7.423, un 31% más que el año pasado -casi 20 puntos más que la media nacional que sufrió una variación del 11,3%- y también se han empezado a acumular los homicidios que suman ya 13 hasta ahora. Los hurtos siguen aumentando en un 8,4% y suman 67.276.
Una vez conocidas estas cifras, la pregunta que todos nos hacemos es : ¿ como se ha llegado a esto ?. Las respuestas son variadas y yo me inclino por una combinación de ellas. Empecemos por la que yo creo que es la principal: la politización. La Generalitad catalana ha roto la obligada neutralidad de su Policía -Los Mossos de Escuadra- apropiándose de ella y utilizándola descaradamente para la causa del independentismo , detrayéndola de su función principal que es combatir la inseguridad ciudadadana. Ello ha hecho imposible la necesaria cooperación entre los distintos Cuerpos Policiales Estatales presentes en el territorio catalán que hubiesen paliado la falta de recursos.
Seguida de la mala gestión del Ayuntamiento, donde su Alcalde, la señora Ada Colau, simpatiza con el movimiento okupa y protege a los manteros, culpando a la Ley de Extranjería de no permitir trabajar a los inmigrantes irregulares. Negándose a reconocer la realidad de lo que a diario ocurre en la ciudad de la que es la máxima responsable y los aumentos sostenidos de inseguridad pública desde hace varios años, especialmente a partir de 2.016.
Para recordarle a la Alcalde que no se desvincule del problema de la inseguridad con la demagogia que la caracteriza, ayer sábado, día 14, un millar de barceloneses salieron en manifestación -convocados por las Asociaciones de Vecinos y otras sociedades cívicas- por las principales calles barcelonesas en protesta por el incivismo y los peligros que asolan la Ciudad Condal.
Cuando tuvo conocimiento de esta convocatoria manifestó públicamente que su prioridad era la libertad de los presos políticos.





























