¿ LLEVA ESPAÑA CAMINO DE CONVERTIRSE EN UNA NACIÓN FALLIDA ?.

Después de los atentados yihadistas del 11-M, en el año 2.005, surgió en España un movimiento social que ha transformado la idea de nuestra nación y ha disgustado a mucha gente por la manera que se estaba posicionando ante la Historia. Y la palabra que surgió con toda naturalidad para combatir el relato que se estaba construyendo artificialmente fue: patriotismo.

Cuando digo patriotismo me refiero al amor hacia tu país. Se trata de una emoción que tiene que dar pie a una virtud cívica: prestar servicio; legar lo que has recibido mejorado. Por eso me parece muy difícil que pueda haber democracia sin patriotismo aunque tal y como se han desarrollado las cosas últimamente, parecen dos términos contradictorios e incompatibles con el pluralismo .

Pero yo creo en lo contrario, que el patriotismo es la virtud que nos permite comunicarnos con los demás aunque nuestra región, costumbres, ideas o religiones difieran. Sin esa lealtad nacional, sin esa disposición a reconocer que tú y los demás, participamos de una cosa común que es la patria, la democracia hasta el momento no ha funcionado así. Otras cosas sí.

Hablar de España como nación fallida es todavía exagerado pero estamos en el camino. Además, ya se empieza a notar que el Estado tampoco tiene el éxito que creíamos que iba a tener. El Estado de las Autonomías no funciona bien, es un obstáculo para muchas cosas; las instituciones democráticas parece que tampoco trabajan óptimamente; la separación de poderes no está bien delimitada… Empieza a haber fallos políticos profundos en la estructura del Estado, en parte debido a que en los últimos años la nación española no ha sido tratada como era necesario.

Aunque cualquier persona mínimamente informada acepta que la palabra España deriva del término latino Hispania, suele omitir que a su vez, viene de la palabra fenicia is-span-ya. Hay largas discusiones sobre cuando podemos hablar de España. ¿ Con los visigodos, los Reyes Católicos, los musulmanes, en 1.812… ?. Independientemente de lo que diga la historiografía académica que tiene que hacer su trabajo, soy de la opinión que se puede considerar español todo lo que hemos recibido y afirmar tranquilamente que España tiene tres milenios de Historia.

Hay una literatura que no se da en otros países y que es muy anterior al siglo XIX. Está escrita en latín, árabe, hebreo, castellano…Estos autores, tenían una conciencia de que estaban ante un fenómeno que si bien no era político, sí lo era cultural. Por supuesto que la nación moderna es política, pero pensar que es solo política, me parece un error. La misma Constitución Española que es el alma de la nación, es algo más que una serie de normas políticas; es también un conjunto de ideas, sensibilidades, disposiciones sentimentales y estéticas que se transmiten a lo largo del tiempo y que por supuesto, van cambiando.

Echo de menos como olvidan los historiadores la obligación de escribir bien ya que la Historia hay que contarla. Gracias a uno de los grandes narradores del pasado español como Galdós, le dio a los españoles la posibilidad de identificarse con la creación de la nación liberal y constitucional.

La Leyenda Negra, ha sido un veneno que nos vino de fuera pero que nos apresuramos a beber porque partió de un asunto muy español que fue la reflexión acerca de la legitimidad de nuestros actos fuera de España y especialmente en América. Eso fue aprovechado en el exterior para intentar dañar la imagen de las Monarquía Hispánica. Es muy llamativo que en medio de alguna atrocidad que se cometió allí, nos preguntábamos que derechos teníamos a hacerlas y que hubiese personas y grandes movimientos que intentaban rectificar el rumbo y que acciones de ese tipo no se repitiesen. Esto no ocurrió en ningún otro país del mundo.

Pese al tiempo transcurrido, sigo siendo muy crítico con la Generación del 98 y el pesimismo que inyectó en la sociedad española y creo que fue porque tuvo grandes escritores que de haber sido más mediocres no habrían tenido tanto recorrido, La crisis del 98 es internacional, concretamente euroasiática y va desde Portugal e Irlanda hasta Japón. Es una crisis de fin de siglo, muy profunda y complicada que dio lugar al nacimiento del nacionalismo y a la Primera Guerra Mundial.

Pero los españoles hemos creído siempre que es solo nuestra. Los intelectuales patrios se han complacido siempre en un pesimismo que en el fondo es de tipo nacionalista ya que se trata de una crítica destructiva hacia la nación liberal y constitucional.

Uno de los grandes problemas a los que España se tiene que enfrentar es el nacionalismo que desde el nacimiento de esta última etapa democrática que estamos disfrutando, ha sido considerado como un movimiento moderno y progresista y que a mí me parece inexplicable que se trate así. Son movimientos antimodernos más que antinacionales y no son lo mismo exactamente.

El núcleo antimoderno en España se transforma en nacionalista como se ve tanto en el País Vasco como en Cataluña. Hay un corte clarísimo que es la crisis finisecular. Se frivoliza mucho con la palabra nacionalismo que no se debe olvidar que significa poner en crisis la idea de la nación constitucional y la elaboración de una nación nueva y excluyente.

Entre 2.011 y 2.018, han sucedido cosas que han cambiado -radicalmente- la situación y aunque ya se encargan algunos de que se no se pueda evaluar con claridad lo que ocurre, sí se puede apreciar es que en esos años algo se cerró. El referéndum de Cataluña y la llegada al gobierno de Pedro Sánchez con la ayuda de antisistemas, comunistas y filoterroristas, marca un corte en la Historia de la democracia española. Se ha entrado en otra etapa que todavía no se sabe bien en qué consiste.

Desde los tiempos de Jordi Pujol, en aquel ya tan lejano 1.990 y su Programa 2.000, se han vivido procesos de nacionalización muy fuertes, principalmente en las regiones vasca y catalana y va ser muy difícil revertir esta situación. En el resto de España, se están viendo otras regiones que empiezan a padecer procesos de nacionalización cultural que aunque todavía no son políticos van en esa dirección, como en Galicia y en cierto modo también Andalucía y Aragón. Otras como Valencia o Baleares han caido ya en la órbita de los Países Catalanes. Y después está el resto de España que ya no se sabe lo que es, ni lo que quiere.

No sé si es posible un proceso de renacionalización de España porque hay que ser muy consciente de que la idea de la nación está muy debilitada durante esta cuarentena democrática en la que no se le ha dado mucho sentido a la vida en común. Los españoles nos sentimos por lo general, todavía españoles y estoy convencido de que aún es posible de que se puedan revertir algunas cosas; rehacer una idea de unidad fuerte pero se tienen que dar las herramientas.

De todo esto, los dos grandes partidos políticos españoles, PSOE Y PP, tienen una cuota de responsabilidad muy grande y seria. La izquierda española, especialmente la socialista, ha tenido tradicionalmente mucha desconfianza hacia la idea de nación. No se nacionalizó a principios del siglo XX cuando lo hicieron sus homólogos europeos y siempre está esquinada en este asunto porque no le gusta.

Además, confunde el partido con la nación lo que a mí me parece catastrófico. Durante un tiempo pareció que el PSOE estaba dispuesto a dar la batalla por la nación pero pronto sucumbió a sus propios demonios. Lo que ocurrió antes con Zapatero y lo que está pasando ahora con Sánchez, rompió con una cierta trayectoria del PSOE pero que es coherente con la historia profunda del partido.

El PP también es responsable porque no adopta una posición clara y hace suyo el discurso de la izquierda sobre el fracaso de la nación española. Hubo un momento en tiempos de Aznar pero que ya está olvidado. Al final, todos acaban sucumbiendo a la necesitad de contar con los nacionalistas para gobernar. Y sobre todo con amnesia, a no contemplar el pasado.

El PP, tiene serios problemas con su propio pasado porque no sabe como definirse con respecto al tiempo que duró la etapa de Franco, algo que es verdaderamente complicado. Debería de quitarse ese peso y admitir la relación. La izquierda tiene también toda una historia criminal a su espalda y no tiene ningún complejo al respecto. Pienso que el problema del PP es que nunca toma la iniciativa y es incapaz de plantear una idea de España que sea verosímil. Cuando lo ha intentado hacer le ha funcionado muy bien.

Los hechos irrefutables son que la modélica Transición Política Española hacia la Democracia, no tiene nada que ver con Franco en el sentido de que abre un tiempo nuevo que no hubiera sido posible sin esa etapa, no tanto en el sentido político como en el de los cambios sociales y culturales que se produjeron en esa época, sin los cuales hubiera sido imposible hacerlo de manera pacífica y natural.

Soy de la opinión de que durante el franquismo se produjo la auténtica reconciliación entre los españoles. No fue gracias a Franco pero sí bajo Franco. Eso nuevo que se produjo fue lo que dio paso a la Transición.

Para condenar y borrar aquella etapa se publica la memoria histórica y ya se ha convertido en el gran obstáculo para conocer la verdadera Historia de España. Por eso, la reacción a esa barbaridad está siendo bastante considerable. Pese a que la memoria histórica genera lealtades por los incentivos económicos o cuestiones políticas, crea un opresión ambiental que solo se entiende en términos dictatoriales. A pesar de todo eso, la sociedad española sigue guardando una memoria muy distinta a la que se le dicta.

¿ QUÉ ES ESO DE LEER ?.

Desde hace tiempo y por muchas circunstancias, me pregunto de vez en cuando para qué sirve leer, por qué ese empeño en recomendar que la gente lea libros, si los libros pueden complicarte la vida y la población en general no quiere enredos de ninguna clase. También me cuestiono cuando se aconseja al personal que lea libros o qué libros debe de conocer además de los folletos de las indicaciones de los medicamentos o las instrucciones del coche que ya no vienen en un folleto sino en un tocho infumable.

Estoy seguro que cuando cambiamos de automóvil, no hemos utilizado muchas de las múltiples aplicaciones que contiene y lo peor es que el vehículo nuevo trae más servicios todavía. Aunque reconozco que esos manuales les encantan a otras personas que se los empapan. Al último vendedor del concesionario que me atendió, le dije que si me podía quitar alguna de esas pamplinas y me dejara el coche más barato y me respondió que le pedía una cosa imposible, que los coches venían así de fábrica. Le pregunté la causa y de inmediato me respondió: porque le gusta a la gente.

Trasladada esa afirmación que es la realidad a mi argumentación, me sigo diciendo para qué insistir en que se lean libros. Es asunto de unos pocos y leer no solo libros sino buenos libros, de menos gente todavía. ¿ Y cuáles son los buenos libros ?. Los de auto-ayuda positivista desde luego que no y las novelas de lo políticamente correcto, tampoco. Todo autor que se preocupe un poco de lo que sucede a diario en su sociedad, está obligado a salirse de la corriente y a estudiar a fondo la historia de su especie. Yo diría que esos son los buenos libros. La historia de todo: del pensamiento, social, político, económico, el desarrollo de la filosofía, de la ciencia, de la comunicación… Lo demás es para los ratos tontos o de cansancio, algo con lo que variar tanta seriedad y profundidad.

Si se miran las tendencias de la lectura se comprueba que nada de lo que acabo de mencionar se adapta al mercado actual. Lo que hoy parece que está pidiendo la sociedad es : nuevas tecnologías, idiomas, relaciones públicas, ventas de todo tipo, especialmente de sistemas digitales; saber un poco de todo que es como no saber nada; tener buena presencia, buen vocabulario para las reuniones y tertulias; ir al gimnasio, consumir productos pretendidamente saludables; sentir múltiples emociones; usar mucho el corazón y poco la razón; repetir hasta la extenuación lo que deseen que pienses y moverse mucho por internet y sus múltiples aplicaciones de todo tipo. Y como para esto no es necesario leer nada interesante, con sentarse ante las redes sociales tiene uno bastante.

Así que la deducción más simple que se extrae tras comprobar cómo van las cosas es que no es bueno leer. Hay un ejemplo muy gráfico en la película llamada El hombre bicentenario que protagonizó el ya fallecido Robín Williams, en la que un robot con aspecto humano, tiene tal capacidad de memoria para leer libros que le pide a su propietario que le deje hojear la biblioteca que tenía en su domicilio. En un abrir y cerrar de ojos, la máquina adquiere y asimila toda la lectura, especialmente la de tipo histórico. Entonces, le surge algo que deberían de buscar todos los Planes de Estudios en la educación: mente crítica. El artefacto descubre lo que es la libertad y se la pide a su dueño, la obtiene pero lo echa de la casa donde lo tenía acogido y se queda solo. Ese es el precio que normalmente se paga por leer, por adquirir un conocimiento crítico y por aspirar a ser libre. Lo contrario que la mayoría de la población, que no quiere eso, que lo que desea es el anonimato, no llamar la atención para intentar pasar desapercibido y buscar la seguridad que da el pertenecer al rebaño. ¿ Entonces para qué sirve esa obsesión por promover la lectura ?

Con arreglo a los datos que facilita el Ministerio de Cultura, los índices de lectura españoles aumentaron 5,7 puntos en los últimos diez años, con una especial incidencia entre los adolescentes. También, que sigue habiendo un importante porcentaje de españoles, un 32,5%, que no leen nunca o casi nunca, aunque tenemos que felicitarnos porque ese porcentaje se ha reducido en los últimos años.

Otra cifra importante es que durante el año pasado, en 2.022, se editaron unos 92.000 libros, procedentes de unas 1.300 editoriales. Se tratan de buenos números debido al confinamiento pandémico chino habido de por medio y que muchos de ellos son de evasión o entretenimiento. También los había de terror, el miedo social, la familia y los desastres naturales o accidentales. Luego lo que se puede concluir es que no se puede medir la cultura de un país por la lectura sino por el contenido de la misma. De todos es sabido que los buenos contenidos son un asunto de una minoría exigua.

Tendemos a pensar que alguien que lee está más armado contra la manipulación, contra la mentira y los desastres del mundo. También que alguien que lee nunca está solo. Sin embargo, hay que decir que existen grandes lectores e incluso intelectuales que han hecho aberraciones. Leer es algo hermoso, positivo, pero también es cierto que a través de ella se han cometido graves errores. Hay intelectuales que han apoyado regímenes totalitarios terribles, que han dicho verdaderas perdiciones, que han tenido equivocaciones fundamentales y nadie les pasa factura.

Si hablamos por ejemplo del postmarxismo, nadie les ha pedido cuentas de las barbaridades que dijeron porque se han demostrado equivocadas y en lugar de pedir perdón de rodillas, todavía los tienen como grandes gurús de la política, El señor Noam Chomsky no se ha retractado de las muchas imbecilidades que dijo. Francis Fukuyama por lo menos dijo: Me equivoqué. Hay mucha gente que todavía sigue apoyando la tesis del socialismo del siglo XXI que no ha traido más que ruina y miseria en los países que se ha llevado a cabo o se trata de imponer.

Ahora que la América Hispana está atravesando un período muy difícil donde a la habitual y permanente crisis económica hay que añadirle también la política, con un nacionalismo de izquierdas donde antiguos guerrilleros marxistas-leninistas han logrado la Presidencia de los Gobiernos a través de un populismo extremo. Estos movimientos sociales, todos ellos cómplices y aliados de la dictaduras cubana y chavista, están siendo alentados por intelectuales cómodamente asentados en Europa. Son revolucionarios de salón sin abandonar sus rincones de lectura de Londres o París. Piensan que como sus países originarios son unos analfabetos subdesarrollados que no están para una democracia…y necesitan de su orientación y tutela.

Creo que se debe de insistir en que la lectura es algo muy útil y no una cursilada hueca. Que sin la cultura la vida dejaría de tener sentido. Leer periódicos, libros, ir a los museos, ver arte, es como debe desarrollarse una vida libre y normal. La cultura nos salva de la mediocridad a la que tendemos como seres humanos porque somos muy grises y la cultura brilla y le da color a la vida.

¿ CUÁNTAS IZQUIERDAS HAY EN ESPAÑA ?

A la gente mayor que milita en los partidos políticos se les suele llamar la vieja guardia, tildada de personal de mollera dura y escasa que difícilmente entiende los tiempos que corren y no para de protestar ante las cosas que se están haciendo y no comprenden, por ejemplo, cómo está la izquierda española en estos momentos.

Empecemos por el Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ) que sería el primero, que se refundó en 1982 con Felipe González, abandonó la senda del marxismo para optar por la moderación. Alfonso Guerra era el ideólogo oficial y conservaba las esencias del partido denunciando con rotundidad el neoliberalismo. Se manifestaba a la izquierda de Felipe González y no cansaba de repetirlo en la Fundación Sistema y en la revista Temas. Todo ello para contradecir la política económica de Carlos Solchaga que no paraba de manifestar que en España se hacía uno rico pronto. Y queda otro PSOE, ( que sería el segundo ) el de Izquierda Socialista, facción a la que le dan algún lugar en las listas electorales para que estén contentos..

Ahora, está el tercer, PSOE rebelde, el de Pedro Sánchez que ha logrado callar a todos los que se meten con él desde dentro del partido pero nunca a la voz en grito y desde fuera. El poder hay que conservarlo y aún más la posibilidad de sentarse en él y de que el generalísimo Sánchez se modere.

Y aparece otro PSOE, ( que sería el cuarto ) uno nuevo, sin ser PSOE, es el partido ontológico Sumar, con Yolanda Díaz a la cabeza, otra Rosa de Luxemburgo. Ella es como la descendencia de Alfonso Guerra y de Izquierda Socialista pero ya más siglo XXI, más lejos de la Transición Política y por tanto más rebelde pero sin insultar, como hacía Alfonso Guerra que no paraba de hacerlo. Podría haberse afiliado al PSOE y mientras dure Pedro Sánchez de Presidente, ella sería su Vicepresidente.

Es la muleta que tiene Sánchez por si le fallan los votos que necesita para revalidar el Gobierno de coalición como parece suceder hoy. Se acabaron las mayorías absolutas en los países de la Unión Europea. Este Sumar pegado al PSOE recuerda al Partido Comunista de España (PCE), a Izquierda Unida ( IU) que de tanto pegarse a la socialdemocracia acabaron devorados por ella.

Eso, es lo que sabe el otro brazo de la izquierda que lleva por nombre híbrido Unidas Podemos. Asegura que es distinto a Sumar y Sumar afirma tener otro proyecto que nadie sabe cuál es y entonces tampoco se distingue en qué se diferencian y lo que persiguen. ¿ La superación del capitalismo en favor de los más débiles, los vulnerables ?.

Por último, quedan grupúsculos a los que llaman partidos políticos. Bastantes de ellos se han coaligado con Podemos porque de unirse nada, que hay dueños de estas tribus que también tienen sus proyectos, mientras que algunos de Podemos miran a Sumar. Y aún quedan otras formaciones que caben en un microbús y se presentan por su cuenta en las elecciones. Estos ni negocian.

Este puede ser el panorama de la izquierda española, toda una garantía y un manantial de ilusión para las personas que se sienten de izquierdas y deseen votar a la izquierda. Hay otra cosa que queda clara aunque no lo digan, ni lo piensan decir: lo que está ocurriendo en estos últimos meses demuestra que ni el PSOE, ni Sumar, están de acuerdo con sus colegas insultadores de empresarios; ni con leyes trans; del sí es o no es; ni con determinadas políticas exteriores.

No hay que deprimirse por ello, lo que hay que hacer es acostumbrarse y tener mucha resignación. Mientras sigan tocando dinero ¿ qué importa ?. La razón de por qué hay tantas izquierdas es porque no son ricas. Los ricos no se dividen tanto, están condenados a entenderse aunque no se tengan simpatía. La izquierda predica y vive del sistema que han inventado los ricos, a veces asumiendo pero controlando las presiones de la izquierda.. He ahí el negocio y la riqueza de la izquierda, vivir con papá y mamá a la vez que los critica.

LA CONQUISTA ESPAÑOLA DE AMÉRICA Y LA TEORÍA DE LA ESTUPIDEZ.

En esta España de Gobierno socialcomunista y durante su mandato, están promoviendo lo que bien se podría denominar como la teoría de la estupidez. Consiste en negarte a ti mismo para darle fuerza a los demás; en avergonzarte de lo que eres para disminuir tu autoestima y que los demás se aprovechen de ello. Esta moda que ha traido la posmodernidad se trata de un pensamiento débil, populachero, sin rigor ni dignidad, se ha adueñado de gran parte nuestra juventud y de ese bravucón tigre de papel como es Pablo Iglesias. Tipo que hace una labor misionera consolando -supuestamente- al afligido a costa de hundir a su propia nación. Se trata de aceptar que el Descubrimiento y Conquista de América por los españoles no fue más que una época de tiranía y genocidio como proclama nuestra extrema izquierda cuando se presenta la ocasión con una pretendida seguridad pasmosa, sostenida en la ignorancia.

Resumiendo: cuando Colón organizó su expedición marítima, iba buscando Cipando, el país de las especias. Tras meses de navegación y habiendo abortado varios motines por la desesperación de la tripulación que no veía el fin de la inmensidad atlántica, se encontró con un territorio desconocido que luego resultó todo un continente nuevo y que por esas jugadas de la Historia lleva el nombre de unos de sus cartógrafos ( América, por Américo Vespucio ) y no Colombia por su descubridor, Colón.

Aquellos inmensos territorios fueron explorados, conquistados con la ayuda de tribus locales sometidas por varios imperios de indios nativos y civilizadas a nuestra imagen y semejanza. Bastante mejor de lo que harán otras naciones sin tanto escrúpulos como España cuando conquisten la Luna o Marte y otros planetas, a medida que la ciencia y la técnica lo vayan permitiendo. Allí pondrán sus banderas y habrá disputas e incluso guerras por hacerse con sus riquezas minerales, sus tierras raras que impulsarán sus tecnologías en la Tierra y dominar a los demás.

Al camino abierto por el genovés y consternados por su hazaña, pronto se unieron Francia, Portugal, Inglaterra, los hoy Países Bajos ( antigua Holanda ) que lograron también formar sus propios Imperios pero sin los miramientos del español. Ellos no fueron tan prudentes y respetuosos con los nativos que se encontraron como lo fuimos nosotros. Y además, no se avergüenzan de su pasado como potencia colonial.

Todo esto fue posible porque los estados europeos tenían el poder, el conocimiento y el deseo de colonizar nuevos territorios. Y así se venció toda la resistencia que pudieron oponer aquellos pobladores a los que les sacaban siglos de experiencia vivida. Llevaron la civilización humana con todos sus defectos. Se mató y se dio vida hasta el extremo de que después los expulsaron a base de guerras de supuesta independencia.

Ahora, con los tiempos que corren, lo que hay que hacer es asumir todo lo que se hizo, lo bueno y lo malo porque de todo hubo. Los territorios de la Hispanidad se están poblando de dirigentes democráticamente elegidos aunque muy inexpertos que ahora se están enfrentando a la realidad como se vieron Pablo Iglesias y Podemos, paradigmas exactos de la naturaleza humana: quisieron ser puros, iguales y asaltar los cielos. Ahora con no llegar a las manos se conforman…

La reciente visita a España de Gustavo Petro, Presidente de Colombia, ha puesto de manifiesto que esa ola de revolucionarios que está cambiando la dirección política de los países hermanos de Hispanoamérica, como también ha ocurrido con Argentina y Chile y los denostados Pedro Castillo en Perú y Evo Morales en Bolivia, siguen la estela de los llamados libertadores José de San Martín y Simón Bolívar, consagrados manipuladores y rencorosos con España por no haber conseguido los honores que pretendían, el primero un ascenso militar y el segundo un título de nobleza.

Falsean la historia para encubrir lo que fue una guerra civil como una guerra por la independencia de la metrópolis. Fueron los rebeldes ( criollos) partidarios de la separación contra los realistas, amigos de seguir siendo unas provincias españolas más. Eran españoles contra españoles. Hispanoamérica no fue nunca colonia en el sentido imperialista sino territorio español de ultramar durante tres siglos, más tiempo del que llevan independizados. Su teoría les ha llevado a dos siglos de penurias y de genocidio indígena. El desmembramiento de la Monarquía Hispánica a través de la guerra solo les ha traido miseria, corrupción, inseguridad y emigración. Transcurridos casi dos centurias de la salida forzosa de españoles monárquicos, han sido incapaces de mantener los niveles de desarrollo y bienestar que heredaron.

LA RUPTURA DE LA FAMILIA SOCIALISTA.

El votante tradicional del Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ), el socialista de toda la vida, el de los barrios populares y obreros, el de Felipe González, el que ya peina canas, está muy descontento porque no sabe hacia donde se dirige su partido. Hasta el extremo de que según indican todas las encuestas que se publican, habrá trasvase de votos hacia el Partido Popular ( PP ) en los comicios locales y autonómicos del próximo mes de mayo. No existe mayor muestra de rechazo al partido que esa.

Prefieren que gobierne la derecha a que lo haga Pedro Sánchez con los comunistas de Podemos o de Sumar. Está siendo nefasta la presencia de Podemos en las instituciones que está obligando a este PSOE a virar hacia posiciones muy peligrosas. Este sentir está muy extendido pero aún no se atreven a decirlo en público la mayoría de ellos. Solo algunos militantes históricos que están de vuelta de todo, del nivel de Alfonso Guerra, José Luis Corcuera, Joaquín Leguina o Cristina Alberdi.

¿ Cuáles son los motivos de esta desafección ?. En líneas generales, el desencanto se inicia con el mandato de José Luis Rodriguez Zapatero y ya con la llegada de Pedro Sánchez se vuelve distanciamiento y en ocasiones hasta repulsa.

El socialista veterano no entiende las relaciones del PSOE con los partidos nacionalistas del País Vasco y Cataluña que pasaron del coqueteo de Zapatero al pacto de investidura de Sánchez. Si a eso se le une a la entrada de Podemos en el Gobierno de la Nación y su discurso incendiario en asuntos clave como la Jefatura del Estado o el papel de las instituciones y se le añade la dirección hiperpersonalista y voluble de Pedro Sánchez, ha terminado de provocar esa ruptura sentimental.

Si se mira el panorama nacional no queda nadie del viejo PSOE. Todos han sido apartados o no se les escucha porque no interesa dentro de un proceso de lo que llaman sanchismo. Varios de ellos decidieron marcharse en la época de Zapatero porque no compartían la dirección de su política y decidieron salir para poder decir lo que pensaban. El precio a pagar fue alto: perder sus cargos y que nadie les hiciera caso.

Los que ahora somos abuelos recordamos la paradoja de que en tiempos de la Transición Política y la primera democracia, años graves e inestables, disentir dentro del PSOE era mucho más fácil que ahora. Por eso los que ahora critican estaban cómodos allí. Los años del felipismo fueron muy tensos y sin embargo, se entendía que opinar distinto y debatir era característico de la socialdemocracia. Aunque todo el mundo sabe que para discutir desde dentro hay que tener valentía. Sería mejor para Pedro Sánchez escuchar las voces críticas ahora que cuando se haya marchado y no que se encuentre encantado de que no estén con él porque así se ha quitado una molestia.

Me estoy refiriendo a gente con criterio y con firmeza para defender sus posturas, en lugar de alguien que sigue los dictados que vienen del Gobierno y que obedecen como en una orden religiosa. Aunque ahora, si opinas algo distinto a la visión oficial del PSOE eres facha y de derechas.

Una de las cosas que más les repugna es tener trato preferente con Bildu, un hecho que frivoliza y falta al respeto del trauma que sufrió la sociedad vasca en los años del terrorismo y que defienden a los verdugos de los propios militantes y cargos del PSOE. Este Gobierno cree que aquello era una lucha entre la izquierda y la derecha por más que se ha batallado por explicarles que se trataba una confrontación de los totalitarios contra los demócratas y les duele ver como pacta con Bildu y deja que condicione la política española.

Además ven en el Gobierno a Podemos, un partido favorable al separatismo y a las tesis bolivarianas y que dice que a ETA hay que entenderla en el buen sentido de la lucha antifranquista. Esa gente no puede ser que marque el rumbo de la izquierda.

Pedro Sánchez ha convertido al PSOE en un partido populista que acepta una cosa o la contraria, según vayan las elecciones o sus intereses políticos y eso no identifica al clásico militante. Los socialistas críticos no son unos atormentados que se han hecho conservadores con la edad sino las únicas voces que se atreven a hablar en plena ley del silencio. Lo que ha cambiado ha sido el partido y no las personas que lo critican ahora. La mayoría de sus viejas glorias denuncian que el PSOE actual ha quebrado su proyecto histórico.

Desde el otoño pasado, la sociedad española en general y no solo la vieja guardia socialista que también, está asistiendo con creciente preocupación a la deriva antidemocrática del Gobierno de Pedro Sánchez que ignora voluntariamente, los límites marcados en la Constitución en un intento de conservar el poder a cualquier precio.

Además, al uso torticero de la actividad legislativa negociando normas penales con aquellos que las incumplen y diseñando modificaciones legales para favorecer a delincuentes específicos por ser socios coyunturales del actual Gobierno. Precisamente a quienes han cometido graves delitos contra esa Constitución que garantiza la pacífica convivencia social.

El sentimiento generalizado en la ciudadanía es que el marco jurídico de convivencia, plasmado en la Constitución Española está en peligro y están alarmados por este hecho. No quieren que derive en un proceso que destruiría la nación española.

La agenda política de este Gobierno socialcomunista, nada tiene que ver con las preocupaciones de los españoles y aún menos con el interés general de España. Todo su discurso, más allá de constituir un páramo a nivel político, gira en torno a sectarismos e invenciones de todo tipo cuya única finalidad consiste en perseguir las grandes utopías del progresismo moderno, dividiendo y enfrentando de paso a la sociedad en lugar de mejorar la vida de la gente.

No en vano, el propio Sánchez ha manifestado en diversas ocasiones que lo que él persigue es un Gobierno ecologista y feminista, además de identitario y guerracivilista, gracias al apoyo de los enemigos de España y de la Constitución, con Podemos y sus distintas ramas comunistas y los separatistas como aliados para mantenerse en el poder.

Los pilares programáticos de este PSOE, no son más que un gran proyecto de ingeniería social e intervencionismo económico, contrarios al desarrollo de la gente y la pacífica convivencia de la sociedad. Sánchez vive -literalmente- en un mundo paralelo, muy diferente y alejado del que comparte la inmensa mayoría de la población.

LA CANCELACIÓN DE LA HISTORIA DE ESPAÑA.

Vivimos una crisis radical, difícilmente reversible, de lo que en otra época se entendía por cultura. Los sistemas educativos que antes buscaban la excelencia han sustituido el conocimiento humanístico y científico por la mera adquisición de habilidades lingüísticas y técnicas. Y las voces de quienes habían dedicado años de esfuerzo a construir una idea del mundo, han sido sustituidas por la primacía de las opiniones, mientras que las convicciones firmemente asentadas, abdican en favor de las pasiones momentáneas. Donde habitaban las ideas y las creencias, se ha instalado el escepticismo, la frivolidad y el beneficio económico cortoplacista.

Querer limpiar la Historia y quitar de ella los pasajes que no nos gustan, no es que sea un error, es una locura. La Historia está hecha de luces y de sombras y la de España no es una excepción. Si ha engendrado tiranos y dictadores, también ha dado personajes que no han sucumbido a las tinieblas y han sido fieles a los fértiles valores del humanismo: reyes y poetas; músicos y artistas; ministros, pensadores, aventureros….de los que sentirnos orgullosos.

Hoy, impera la moda de juzgar el pasado según el pensamiento moral del presente y eso, no solo desemboca en la manía de derribar estatuas como ha ocurrido en la América Hispana, sino que además nos aleja del conocimiento verdadero del pasado. Ningún gran personaje de la Historia resiste la aplicación de las normas morales de nuestro tiempo: ninguno. La explicación es muy sencilla porque la Historia la hacen personas de carne y hueso, sujetas a los valores y contradicciones de su tiempo.

Piénsese en Alejandro Magno, en Julio César o en la conquista española de América que fue cruel y violenta como todas las conquistas pero que contó con una autocrítica que no se había producido nunca antes en la Historia. Ni Grecia, ni Roma, se plantearon si los procedimientos realizados durante su expansión eran justos o no; en cambio, los Reyes Católicos y de la casa de Los Austrias, sí. Los Informes de las Expediciones, las Juntas Especiales y Las Leyes de Indias, revelan el empeño de la Corona por administrar los nuevos territorios con unos escrúpulos de conciencia que todavía hoy no dejan de sorprender, adelantándose a posteriores siglos de lucha por los derechos humanos. Había entre los españoles auténticos bestias que eran castigados a medida que se conocían sus salvajadas porque la política de la Monarquía dio a luz el más completo y avanzado cuerpo legislativo de su tiempo, animado por un espíritu de justicia que no se desarrolló en ningún otro Imperio.

Marcelo Gullo: "Los políticos tienen un miedo atroz a defender la historia  de España, los de izquierda y los de derecha" - Libertad Digital - Cultura

Hoy, la unidad de España está en peligro por el auge de los nacionalismos. Paradojas de la Historia, justo cuando disfrutamos de una democracia moderna, de una España de ciudadanos libres e iguales, es cuando nuestros líderes políticos más se empeñan en levantar un discurso de separación. Se ha convertido en un tópico decir que el paso del autoritarismo a la democracia se hizo a costa de la memoria, echando una losa de silencio y olvido sobre la Guerra Civil española. No es cierto. El recuerdo de la Guerra Civil a partir de una interpretación realista de la misma fue clave para conseguir la democracia.

Lo que sí se produjo en la Transición y se ha agravado con el tiempo, gracias al empuje voraz de los nacionalismos y a la frivolidad de los partidos de ámbito nacional, fue el abandono de idea de nación, como si esta perteneciera exclusivamente al patrimonio franquista, quedando relegada al olvido la España de Galdós, de Machado, de Ortega, de Cervantes, de Velázquez, de Goya y Jovellanos….

Nos podemos sentir españoles no solo porque haya una Constitución que respeta nuestros derechos y libertades individuales; que nos garantiza una serie de valores y de principios; sino porque también España, tiene un patrimonio cultural como tienen pocos países; tiene una literatura bellísima; un idioma común extraordinario….y porque ha influido muchísimo en el mundo de tal forma que sería distinto sin la aportación española.

Es lamentable que en la actualidad, la irrelevancia del discurso separatista ha llegado a tener una fuerza innegable y como cualquier secesionismo, lo hace afirmándose sobre la negación de la realidad histórica y presente de España. No es la primera vez que este nacionalismo independentista, flanqueando por un rancio populismo, proclama que España es una falsedad pero sí que consigue cierta audiencia, además de la parálisis inquietante cuando no la complicidad de este Gobierno socialcomunista.

La falsificación de la Historia al servicio del independentismo catalán

Nuestra Historia común a lo largo de siglos nos recuerda que España no es una abstracción, ni un trámite legal cumplimentado por nuestra Constitución en 1.978 sino el fruto de una larga tradición, de un prolongado hermanamiento, el producto de un enriquecedor proceso de mestizaje y de un ímpetu cultural desarrollado a lo largo de los siglos.

Hay que fomentar el patrimonio cultural, a modo de una conciencia nacional, fundamentada en el esplendor de un patrimonio secular del que nos podemos sentir muy orgullosos. Por eso hay que conocer la Historia de España y su influencia en el mundo porque de no hacerlo, quién sale perdiendo -una vez más- es la idea de España. Resulta muy preocupante porque para saber lo que es una nación hay que saber cómo ha llegado a ser lo que es. La Historia tiene una dimensión trascendente y desconocerla es como carecer de derechos civiles.

Si se pusiera en práctica esa barbaridad contra la Historia de España que pretenden introducir en nuestro sistema educativo, que la hiciera comenzar en el siglo XIX para satisfacer los intereses de los populistas e independentistas, habría que exigir que, los nacionalismos vasco y catalán -movimientos sociales tan típicos de esa centuria- aparezcan retratados como lo que fueron: uno de los absurdos más inquietantes de nuestro tiempo, una religión secular, envuelta en mitos de guardarropía; una doctrina irracional, a la que el siglo XX debe su carga de exclusión y violencia. El ciudadano medio debería de conocer a personajes como Sabino Arana, inventor del nacionalismo vasco y al Dr Robert, alcalde racista de Barcelona y no olvidarse de Francisco de Vitoria y Quevedo.

Es curioso observar cómo la Historia genera tanto malestar entre un sector de los españoles cuando lo que hace la Historia es cumplir una misión esencial: iluminar el pasado; sustituyendo los mitos, leyendas y falsedades por el conocimiento verdadero. El problema que tiene España es que hay demasiados intereses creados en torno a potenciar una versión determinada de nuestro pasado. Tenemos la rémora del nacionalismo separatista y a la vez a un Gobierno que habita en las coordenadas morales de los dirigentes totalitarios, una izquierda empeñada en reescribir el pasado y manipular el presente a su conveniencia.

EL GOBIERNO ESPAÑOL TIRA A LA BASURA LAS HUMANIDADES.

Parece que el Gobierno socialcomunista que disfrutamos, ese del no dejar nadie atrás, se ha olvidado de la importancia de los clásicos en cualquier sistema educativo o lo que es peor, que conociéndola, tiene interés en ocultarla y hurtársela así a nuestros jóvenes. Me estoy refiriendo a los estudios de la Historia, Filosofía, Filología y tantos otros relacionados con lo que conocemos como Humanidades. Es decir, convertirse en buenas personas, en el sentido más ético y comprometido del término.

Se equivocan bastante si piensan que la enseñanza de aquellos autores no sirve para nada en este mundo tan difícil que nos ha tocado vivir. Todo lo contrario, es ahora cuando más los necesitamos porque los alumnos tienen que conocer la vigencia del legado de las sociedades antiguas que constituye la base de nuestra propia identidad cultural occidental y también hispánica.

En el último trimestre del pasado año de 2.021, se pudo conocer, a través del portal del Sistema Educativo Español del Ministerio de Educación y Formación Profesional, los detalles del insignificante papel que las Humanidades iban a tener en los presentes cursos ya iniciados de la Enseñanza Secundaria Obligatoria ( ESO ) y de Bachillerato en la nueva Ley de Educación ( LOMLOE ).

Y la sensación de importantes colectivos de profesores de Filosofía y Estudios Clásicos es que se va a cometer un auténtico atropello ya que desaparece la Filosofía de la ESO y el conocimiento del Latín y el Griego queda reducido a una expresión mínima en el Bachillerato donde además se pierde cualquier acontecimiento anterior a la expulsión de España de los invasores franceses en 1.813.

Siempre he acariciado la idea de que las Humanidades nos conferían refinamiento y bondad, haciendo a las personas mejores gentes. Sin embargo, el mismo Gobierno que acusa de crispar sin miramientos, a quienes les recuerdan sus muchos errores, renuncia a las Humanidades y no las contempla ni para mejorar nuestra deteriorada sociedad; privando a nuestros estudiantes preuniversitarios de conocer alguna de las más sublimes creaciones del hombre y unos de los más singulares episodios de nuestra Historia.

Ese ostracismo al que se destinan las Humanidades en la nueva Ley, resulta especialmente doloroso en el caso de la asignatura de Historia de España, de 2º curso de Bachillerato, donde han desaparecido, en bloques, desde los comienzos de nuestra Historia con los primeros humanos, a la monarquía visigoda; la conquista musulmana de la península y así hasta las vísperas de la Revolución Francesa entrando así, directamente, en la Edad Contemporánea.

La atención a las culturas y civilizaciones que se han desarrollado a lo largo de la Historia Antigua, Medieval y Moderna -la cita es de la nueva Ley- se reserva, solo en algunos contenidos mínimos para 1º y 2º de la ESO, cuando los alumnos no están todavía preparados ( tienen 12 o 13 años ) para valorar el legado de esos períodos históricos. Pero el maltrato a esos momentos esenciales para entender la Historia de España resulta hasta cínico, si se hace una lectura detenida de los objetivos que persigue esa asignatura en la nueva Ley para que los alumnos lleguen a reconocer el valor geopolítico de la Península Ibérica, identificando el rico legado histórico y cultural generado a raíz de su conexión con procesos históricos relevantes.

Si esa es la finalidad de una materia que desde el punto de vista temático solo cubre desde 1.813 hasta la España reciente, nuestro Gobierno de coalición con extremistas y antisistemas, está negando entidad de antecedente histórico y cultural del mundo contemporáneo a los tiempos antiguos o medievales; está afirmando que el patrimonio arqueológico milenario que atesora nuestro país, tampoco forma parte de ese legado y expresión de la memoria colectiva; que sorprendentemente, está aseverando también que la crítica de fuentes y la conciencia histórica, nada tiene que ver con quienes fundaron la Historia, como conocimiento y reflexión del pasado, dotándola de método.

De igual modo parece que, ni fenicios, ni cartagineses, ni griegos, ni como los romanos hicieron de Hispania un ejemplo para todas las provincias del Imperio; percibiendo el valor geoestratégico de la Península o que la romanización no es un proceso histórico relevante, cuando fue el primer gran ejemplo de globalización cultural que conoció el Mediterráneo y también nuestro suelo patrio.

Creo además que los teóricos de esta Ley desconocen que muchos de los movimientos nacionalistas de corte esencialista que hoy tanto nos preocupan, arrancaron de una tergiversada utilización de las identidades que Roma fomentó en sus siglos de presencia en nuestra piel de toro. Identidades que la nueva Ley no considera de interés suficiente para que los estudiantes se formen ese juicio crítico que aseguran querer fomentar. Mal camino es olvidar nuestras raíces y llevar esta incomprensible politica de la cancelación, a un espacio que debería de ser sagrado para el futuro de nuestra nación, como son las aulas de nuestros colegios e institutos.

El Ministerio de Educación, difundió los borradores del cuadro normativo de la Ley para fomentar el debate público que dado lo que nos jugamos se ha quedado en solo una discusión para la galería. El Gobierno de la superioridad moral que preside Pedro Sánchez, será el responsable de tirar a la basura del olvido, no solo disciplinas que desde hace más de 25 siglos han permitido a las sociedades del pasado rehacerse, cultural e ideológicamente; sino también de suprimir algunos de los episodios más dignos de nuestra Historia, en aras de la defensa de una memoria colectiva y democrática que, paradójicamente, destierra a aquellas culturas que están en el origen mismo de la creación de valores que han marcado y seguirán haciéndolo -mal que les pese a algunos- nuestra propia identidad cultural.

¿ PERO EN QUÉ MANOS ESTAMOS… ?

Vivimos en una época difícil por la influencia del relato político. Los mayores tenemos recursos para sobrevivir, ventaja de haber vivido tanto tiempo, pero los jóvenes parece que van a tener necesidad de un manual de instrucciones de supervivencia en estos tiempos tan líquidos y tan posmodernos, llenos de juicios apresurados, simplificaciones interesadas y decisiones atolondradas.

Los años nos llenan de achaques pero como contrapartida nos aportan lucidez y el cerebro evoluciona. Distinguimos las pamplinas que nos rodean al tiempo que lamentamos algunas de ellas como son el darte cuenta de los pardillos que nos gobiernan que encima van de listos.

Rectificar es de sabios pero si hay que hacerlo continuamente por la inexperiencia y la incultura, entonces ya tienes que preocuparte. En este mundo tan actual y moderno, veo mucho músculo de gimnasio y demasiado postureo para disimular la incapacidad y la mentira.

Cuando uno ha tenido la suerte de estar bajo Gobiernos con políticos de nivel que te formaban con algunas de sus reflexiones, lo menos que puede exigir es una continuidad aunque los años hayan pasado y el político sea más joven que uno.

Eso de ser joven aunque suficientemente preparado es una idiotez y una contradicción en sí mismo, además de un desafío a la experiencia histórica. Uno desea ver que los jóvenes gobernantes apuntan alto en lo cognitivo y poseen un bagaje que los proyecta hacia el futuro porque conocen el pasado, pero nos encontramos con que encima van de prepotentes porque hayan leído cuatro cosas en las redes sociales o en los informes que les preparan unos asesores más inmaduros que ellos.

Nuestro impresentable gobierno socialcomunista, lleva toda su legislatura retrocediendo sobre sus propios pasos a causa de su falta de conocimiento de la realidad cotidiana que lo determina. Desde asuntos internacionales como el tema del Sáhara, hasta españoles como la fracasada reforma laboral o de libertad sexual, siempre se ha ido como los cangrejos, unas veces para atrás y otras para adelante.

Ahora y antes, se ha visto de manera clara que hay un deseo de trasladar simples ideas de salón, imaginaciones de alcoba, ocurrencias de barra de bar, a la realidad de un territorio cuyos habitantes llevan siglos tejiendo una sabiduría ancestral que estos niños grandes desprecian cuanto ignoran, como decía el poeta. Parece que hacen las normas mientras celebran un botellón, botelleo o botellona ( según de la parte geográfica que usted sea, estimado lector ).

La presencia de tanto pardillo, no es solo un problema para los que los padecemos sino también para el Gobierno que llegue tras ellos y tenga que poner orden en el patio del recreo de este país, antes llamado España. Los chicos, dicen este país para que no les llamen fachas – su caudillo, Pablo Iglesias se vanagloriaba de que a él no le salía la palabra España- porque los recién llegados poseen la ortodoxia de la ignorancia y, por supuesto, se avergüenzan de su propia vida y de su historia -aunque no lo reconozcan- y, a pesar de todo, no saben de que va este mundo. Es lógico, son unos aprendices.

Lo básico es percibir adecuadamente, actuar correctamente y desarrollar la voluntad de aceptar y tolerar lo que sucede pero que muy poca gente intenta. La Historia se repite pero no todo tiempo pasado fue mejor, solo fue anterior. Pero lo que ocurre ahora es que la Historia es ignorada, que las cosas ya han pasado y se desconocen los ciclos y los patrones.

En realidad, los dos grandes problemas con los que nos encontramos hoy los españoles, son la desaparición del hombre de Estado y la irrupción del arte performativo. Del primero, ya no se encuentra esa persona que tomaba sus decisiones anteponiendo el servicio público, el manoseado interés general, a su propio interés personal. Del segundo, ahora no interesa tanto la esencia como la presencia: son los gestos, el teatro.

La batalla cultural es completamente interpretativa y hay bastantes políticos que así lo han entendido perfectamente. Hay que afrontarla entendiendo que el mundo ahora es así. Lo que explica por qué hay esa tendencia mayor a consumir contenidos más breves y en las redes cada vez hay aplicaciones más aberrantes. Se trata de algoritmos muy bien pensados que te muestran rápidamente el contenido que más te gusta.

Todo esto, genera que cada vez estemos menos acostumbrados a poner en contexto, a tener perspectiva, a evaluar otras ideas y alternativas o ir un paso más allá para intentar entender lo que sucede. Y esta sería entonces otra pieza más en el puzle en el que nos encontramos. Cuando la mayor parte de la gente toma decisiones de esta manera y una nueva generación viene formada de este modo por el sistema público de educación, cada vez es más complicado entenderse, decidir, convencer, negociar…

Las herramientas tradicionales y convencionales no valen. Hay que empezar a incorporar nuevos instrumentos para hacerse entender, para trabajar, para vender, para informar. Hemos pasado del pensador al sentidor. Se toman las decisiones por impulsos y así es más fácil controlar a la gente.

Todo lo contrario de lo que se debe de hacer. Hay que intentar entender el mundo, poner un marco de referencia. Ahora, te levantas una mañana con la noticia de que la iluminación no genera ningún problema si la quitas por la noche cuando todo el mundo sabe -y los mayores más- que la luz es imprescindible para orientarse en la oscuridad y además reduce la criminalidad. Como aquello de que, las sentencias son justas cuando dicen lo que yo quiero pero los jueces son corruptos cuando dicen lo que yo no quiero

En lugar de tener un contexto claro, un marco de referencia, saber las reglas del juego y después explicárselas a todo el mundo para que se puedan debatir los puntos divergentes, vivimos instalados en un todo lo que yo digo está bien y todo lo que dicen los demás está mal. Esto ha crecido como una bola para terminar generando una sensación de desazón, de hartazgo y de impotencia. Salvo que ya estés totalmente polarizado, que estés en ese punto de fanatismo en el que solo te preocupa que tu equipo gane y todo vale, todo es justificable.

Ahora mismo, todo es revisable, simplificable, realineable para conseguir que todo encaje acorde a las narrativas que le ayudan a uno a llevar el agua a su molino. Como la del comunismo cuqui, sonriente, susurrante, que habla de amor y unicornios, pero dale poder y será el mismo de siempre: una vileza.

Un ejemplo: toda una vicepresidente de Gobierno y ministra de Trabajo, alentando a las movilizaciones ciudadanas contra los empresarios para que suban los salarios. Gesto desconocido en el mundo occidental. Su incompetencia y la de sus compañeros de Gabinete para gestionar con eficacia los asuntos públicos que nos ha llevado al desastre de la situación actual, la quieren derivar hacia quién no tiene la menor culpa. Pero así direccionan la atención sobre otros que bastante tienen con sobrevivir y también son víctimas de su ineficacia. Hay que reconocer que nos está tocando vivir tiempos interesantes…

Ahora, nos sermonean con lo del Gobierno de la gente y nos amenazan para este otoño con la posibilidad de que vuelvan las cartillas de racionamiento, eso sí, ahora con el menú en el teléfono móvil para contentar a los ecologistas y no gastar papel. Conservan su sillón gracias a la mediocre tesis del Mar Menor ( o me aguantáis a mí o vendrán los fachas ) o las mentiras del Parque de Doñana para justificar su abandono de décadas, pero no hay que perder la esperanza porque lo nuevo carece de memoria. Para lo viejo ya están los asilos o la eutanasia. Estar a oscuras o ducharse con agua fría es progresista.

A este Gobierno de la gente, no se lo va a llevar para adelante su desprecio hacia las instituciones; ni sus pactos con los filoetarras; su relativización de la ley ( si eres de los suyos te indultan ); su permisividad con los golpistas catalanes a los que engrasan bien financieramente para desintegrar a España; ni la erosión de la justicia; la manipulación del CNI; ni la sustitución de altos funcionarios por gente del partido; ni el constante olvido del campo; ni la gestión desastrosa de la pandemia china cuyo encierro fue constitucionalmente ilegal; ni la deficiente política exterior como con los casos del Sáhara y el gas argelino…; será la cesta de la compra, esa herramienta cargada de presente. Como comprenderán, ni la ex-ministra Celaya encontraría poesía en una factura de luz de 200 euros.

Y es que la realidad suda y necesita tres comidas diarias. No es Twitter o Tilk-tok. Es la nevera vacía, el desempleo, el euribor y los recortes en servicios públicos. No llenar la cesta de la compra o no poder pagar las facturas causan un dolor concreto, instantáneo, específico. Lo otro, genera un daño que ahora no apreciamos y tardaremos en percibir aunque sea de una gravedad análoga. Sin embargo, que le falte el yogur a una hija es otro cantar.

Nos dicen que la situación empeorará y entonces hay que preguntarse quién nos ha gobernado durante todo este tiempo. Esa advertencia, me recuerda al constructor que te ha vendido un piso pero que los defectos y las goteras son culpa de Putin y del cambio climático. Siembran el miedo para controlar mejor a la gente aun al precio de ponerse ellos mismos en evidencia. La abundancia es selectiva y se parece a la clase social. A los pudientes de siempre, se ha unido la nueva oligarquía del Falcon y de la Casta. Gente singular.

UNA DE LAS MAYORES HAZAÑAS DE LA HISTORIA UNIVERSAL.

El día 10 de agosto de 1.519, salía del puerto de Sevilla una flotilla de cinco naves, cuyos nombres eran : Trinidad, San Antonio, Concepción, Santiago y Nuestra Señora de la Victoria ; al mando del navegante portugués, Hernando de Magallanes, pero al servicio de España.

El objetivo, era encontrar el paso que debía de unir los llamados Dos Mares : el Mar del Norte y el Mar del Sur. Si se confirmaba esta sospecha, se acortarían -enormemente- los viajes a las Islas Molucas que entonces se las conocía como las Islas de las Especias.

Casi tres meses después, el 1 de noviembre, confirmaron el paso que desde entonces lleva su nombre, denominándose: Estrecho de Magallanes. Espacio marítimo localizado en el extremo sur de Chile y de la Patagonia argentina y que es la principal puerta natural entre los océanos Pacífico y Atlántico.

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Siguiendo el curso previsto, la expedición descubrió el archipiélago que hoy se sigue llamando Islas Filipinas, ( en honor del entonces príncipe y futuro rey de España, Felipe II ) en una de las cuales llamada Mactán, murió Magallanes en combate con los nativos del lugar, el 27 de abril de 1.521.

Al frente de la misión, le sustituyó el vasco Juan Sebastián Elcano que por entonces era el maestre, segundo a bordo de la nave Concepción. Tras llegar a su destino de las Islas Molucas, emprendieron el viaje de regreso a España por la ruta del Pacífico, a pesar del riesgo que suponía viajar entonces por los mares portugueses ya que podían ser apresados, ( Portugal se disputaba entonces la hegemonía marítima con España ), bordeando África por itinerarios conocidos y con posibilidades de avituallamiento.

Llegó a Sevilla el 8 de septiembre de 1.522, solo con la nave Victoria en muy mal estado y 18 marineros de los 239 que habían partido y que más bien eran esqueletos vivientes. Consigue así la primera circunnavegación de nuestro planeta.

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Soy de la opinión de que los grandes hechos de la Historia, son realizados por personas excepcionales pero que hubieran estrellado sus deseos y habrían terminado por sucumbir, si no hubiesen encontrado el auxilio de una coyuntura favorable -como en este caso- para abrir una nueva ruta comercial.

España, se encontraba en el auge de su plenitud, capaz de alumbrar grandes personalidades propias y atraer a foráneas como Magallanes. Si había que consumar la acción marítima de dar la vuelta al globo terráqueo, solo lo podía lograr España que era, por entonces, la primera potencia mundial, seguida de cerca por Portugal.

En la actualidad y en el territorio patrio, apenas se está celebrando esta efeméride que supone el Quinto Centenario de esta gesta y que, en cualquier otro país del mundo occidental, hubiera dado lugar a un programa de eventos durante meses.

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Portugal, ya se había apropiado de esta epopeya el pasado año y difundido su patronazgo a los cuatro vientos. Hubo que pararles los pies y recordarles que, si bien Magallanes era de nacionalidad portuguesa, esta proeza la consiguió por mandato español.

Solo Sevilla – ¡ quién iba a ser !- a través de una Iniciativa Ciudadana, dando ejemplo de españolismo, tenia un plan conmemorativo completo y muy interesante pero que apenas ha rebasado los límites geográficos andaluces.

Héroes como Magallanes y Elcano, merecen ser recordados siempre por todas las generaciones de españoles, para obtener el reconocimiento por la vicisitudes de la travesía y por las calamidades que sufrieron sus tripulantes. En cambio, apenas disfrutan de unas líneas muy generalistas en nuestros libros escolares. Cosas de España. Estoy refiriéndome a un suceso que cambió la perspectiva del mundo conocido y que hizo de Sevilla su capital.

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Han tenido que venir los norteamericanos de Amazon para que se conozca bien -por primera vez- la mayor hazaña de la Historia de la navegación. En el mes de febrero de 2.021, se dio a conocer la realización de una serie internacional -que también llevaría su parte de ficción- y producción española, de seis capítulos, de 40 minutos cada uno, que realizarían Radio Televisión Española ( RTVE) y Amazon Prime Video y que se llamaría, Sin Límites. Acción que que se iba a enmarcar dentro del V Centenario que se está celebrando en este año 2022 y que, la importante gesta que empezaría a rodarse a finales de 2.021, en el País Vasco, Canarias y la República Dominicana.

La mayor aventura marítima conocida es ignorada por muchos fuera de nuestras fronteras… y también de dentro. Se sabe poco de este viaje que no solo cambió el concepto del planeta Tierra, sino la historia del comercio, la economía y la astrología.

El proyecto era hacer un lanzamiento conjunto en España, Portugal, Hispanoamérica, Norteamérica y Gran Bretaña. La producción, ha contado con un presupuesto de los aplicados a las grandes series y cuando se estrene querían que fuese una gran noticia. Pues bien, ese momento ha llegado y será el próximo viernes, 10 de junio, cuando verá la luz en la plataforma televisiva.

Esperamos que su visión no defraude y que esté a la altura de las expectativas que ha levantado. Así comprobaremos, la historia épica de un grupo de marineros en un viaje hacia lo desconocido, repleta de acción y aventura. Fue una auténtica hazaña, mucho más si tenemos en cuenta los medios arcaicos de los que disponían en el siglo XVI. Así recorrieron 14.460 leguas marinas que eran equivalentes a 69.813,34 kilómetros, rumbo hacia el oeste, completando la primera vuelta al mundo y perfeccionando la historia de la Humanidad, al demostrar que la Tierra era redonda.

LA ENSEÑANZA SOCIALISTA DE LA CULTURA DE LA CANCELACIÓN.

Resulta curioso constatar, el amplio coro de voces indignadas, que se están alzando por los planes del Gobierno socialcomunista español, de negar a los alumnos, especialmente de Bachillerato, los contenidos básicos para conocer la Historia de España. Son legión, los profesores que están criticando la eliminación de sucesos anteriores a la Constitución de las Cortes de Cádiz, en 1.812., tal y como aparece en el nuevo Decreto Ley que va a regular los contenidos de esa enseñanza. y que fue aprobado en el Consejo de Ministros del pasado martes, día 5 de abril.

Es llamativa, la coincidencia, de todos los grandes historiadores de todos los signos y tendencias, principalmente, los especialistas en Historia Antigua, Medieval y Moderna; cuyas materias se ven eliminadas -de un plumazo- de la memoria democrática oficial. Simplemente, han dejado de ser relevantes porque así, un alumno sin conocimientos históricos, es más fácilmente manejable por los que hacen de las identidades su campo de batalla ideológico.

Cualquier ciudadano medio, sabe los riesgos que entraña este borrado de la memoria, cara a la manipulación de los alumnos. Y eso que la mayoría de los que están protestando, se están limitando a expresar solo su preocupación académica, por la eliminación de contenidos claves para la correcta formación humanística de los alumnos, sin querer entrar en disquisiciones filosóficas sobre el marco mental del legislador, al que a ello obedece; o, en cambio, se trata de sumarse a las políticas de cancelación de la cultura occidental, propias de este Gobierno que nos ha tocado disfrutar y de una parte de la izquierda europea y anglosajona.

Los hay que apuntan, a las consecuencias que para la transmisión de la identidad española y la memoria común, puede tener el eliminar el pasado previo a 1.812, en la enseñanza de la Historia de España, en el bachillerato. A pesar de que uno de los objetivos declarados en el texto del Real Decreto es: identificar el origen de la idea de España y de otras identidades territoriales, a través de los textos, desde sus primeras formulaciones y su evolución en el tiempo. Misión imposible de llevarse a cabo si uno elimina de los contenidos: la herencia fundadora romano-cristiana; los reinos medievales; Al-Andalus y la Reconquista; el Descubrimiento y la Conquista de América; el Imperio Español….. Lo romano, lo cristiano, lo andalusí, lo sefardí, la Hispanidad… todo borrado de un plumazo.

Siguiendo con el citado documento, se insiste una y otra vez, en que el alumno, debe saber identificar la diversidad identitaria de España y la pregunta que me hago es, cómo va a poder comprender esa rica diversidad lingüística y cultural si se elimina el pasado medieval, que es el momento de su nacimiento; salvo que se deje en otras manos, el explicar cómo y cuando nacieron, con el consiguiente peligro de fomentar esencialismos nacionalistas. Sabiendo como sabemos, de qué modo partidista se enseña la Historia en algunas Comunidades Autónomas, resulta extraordinariamente preocupante.

Y es que, con este marco de enseñanza, tampoco comprenderá el alumno, las raíces de la común identidad española, forjada en los siglos que van, desde la romanización y cristianización de la Península Ibérica, a la Hispanidad ultramarina de la Edad Moderna. Un sedimento histórico de siglos que nos hermana con los pueblos de América. ¿ Cómo comprenderán los estudiantes, la formulación de las Cortes de Cádiz que habla de que : la Nación Española es la reunión de todos los españoles de ambos Hemisferios ? .

Quiero insistir en la opinión de que, no hay que limitarse a señalar la amenaza que esta reforma de contenidos, supone para una transmisión, matizada y rigurosa, de la Historia de España, sino que también, habría que indagar en el marco filosófico en la que esta se enmarca, que peca de reduccionismo y de cierta miopía. Creo que, si no se analiza esta reforma, en el ámbito de un contexto interpretativo más amplio, se nos escapará el fin último que persigue. Que no es otro que, el de la llamada cultura de la cancelación, esa mentalidad fanática (woke) ), nacida de las universidades norteamericanas y difundida a escala global por los poderosos medios anglosajones.

Pensar que es solo la identidad española la que está amenazada, resulta corto de alcance, pues es el conjunto de la memoria occidental, de su civilización, lo que se está poniendo en cuestión. Este año cero cultural, pasa por el olvido de la tradición occidental, un revisionismo de la memoria histórica milenaria que incluye, no solo el Medievo cristiano o la Hispanidad de los dos Hemisferios, sino también la cultura grecorromana, en aquello que pueda estorbar a la creación postmoderna de las nuevas identidades. Si no somos capaces de interrumpir este camino, ya que cada generación solo entiende menos libros de los que hereda, si los canceladores ganan, me temo que no entenderán ninguno, salvo quizá, 1984 de Georges Orwell.