virtuales a través de internet y las redes sociales se multiplican cuando la gente está confinada en sus casas y entonces, la calle se vuelve más peligrosa para los delincuentes.
No es que se trate de un tipo nuevo de criminalidad sino de verdaderos timadores que llevan defraudando ya hace tiempo en la red para obtención de datos personales y el dinero ajeno. Si bien las tasas anuales de incremento de este tipo de delitos están disparadas en circunstancias normales, ahora con esta situación de crisis sanitaria se han multiplicado.
Con los comercios cerrados y las calles vacias, distintos responsables policiales han hecho público el dato de que la estadística delincuencial está bajando a la mitad ( un 50% ) a nivel estatal y en algunas Comunidades Autónomas hasta un 69%, como es el caso del País Vasco y un 75% en Cataluña; según han manifestado sus respectivos Consejeros de Interior,

Pero estos cibercriminales a los que me refiero, elevan su maldad al tope. Actualizan sus fechorías clasificando a las víctimas para que piquen en los mensajes que les mandan. Consideran que la sensibilidad y el pánico que hay sobre la pandemia contribuye a rebajar la seguridad y la buena fe.
Como ya ha pasado con estos sinvergüenzas que están aprovechando los dias de colapso sanitario para atacar equipos y sistemas informáticos de centros hospitalarios. Esta vileza propia de desalmados, eleva el perfil de los personajes cuya cobardía se disfraza con el anonimato. La mala fe dolosa debía de ser objeto de mayor castigo porque los ciberdelincuentes parecen impunes. Pocas veces los vemos en los banquillos de los tribunales porque, al final, no se les logra identificar y, a veces, hasta ni siquiera localizar.
Tenemos que recordar que, lo que persigue esta gente es la obtención ilegítima de nuestros datos de carácter personal, de salud, intimidades y claves personales para sacarnos el dinero de las cuentas bancarias. Utilizan mensajes tentadores de empresas conocidas a las que suplantan su identidad, logotipos, anagramas, textos y demás simbologías, como si fueran empresas de gas, luz, agua, bancos, clínicas….etc.; para intentar transmitir credibilidad.

Voy a mencionar algunos ejemplos de los tipos de modalidades con las que entran en nuestros ordenadores de casa:
–Tarjetas de crédito: bajo la excusa de copia o duplicado de la tarjeta, solicitan datos personales a través de falsos anuncios de alertas de seguridad.
–Cheques: Alegan el supuesto pago de más por alguna compra en el comercio electrónico. Quieren enviar un cheque con la devolución. El mundo al revés.
-Pirámide Virtual: es como el tocomocho o la estampita pero en versión digital. Aquí no hay inversión real que la justifique pero para recuperar el dinero tienes que engañar a otros inversores.
– El pago indebido: donde la víctima recibe un mensaje en el que se le notifica que se ha efectuado una compra con su tarjeta de pago y alarmada, marca el número de teléfono que le dan, por lo queda enganchada en la llamada y trata de cancelar la compra no reconocida. Aquí la estafa es doble, por un lado el importe exagerado de la tarifa telefónica; y por otro, el de facilitar datos privados que retornan en operaciones fraudulentas, minutos después.
– Medicamentos falsos o ilegales: ofertas engañosas con precios abusivos para que los consumidores más alarmados que no comprueban si realmente contienen el compuesto del original o si tiene la licencia de comercialización en España.

– Venta electrónica: cuando no se recibe el producto comprado, no se paga lo recibido o se cobran otros servicios no convenidos.
– Gastos por avaricia: correos que informan de herencias, premios de loterías, sorteos varios,etc. El timo consiste en abonar los gastos -por adelantado- para recibir los mismos.
– Tocomocho virtual: donde se estafa a la víctima excitando su codicia para que participe en una negocio millonario como es el caso de las ya famosas e históricas cartas nigerianas. Adelantando dinero, previamente,claro.
– Suplantar páginas electrónicas: hacerse pasar por entidades muy conocidas por todos: Correos, Hacienda, Tráfico, bancos, etc; para obtener datos personales, especialmente de cuentas bancarias.
– Chantajes: donde afirman tener pruebas comprometedoras sobre el acceso a páginas pornográficas o de citas ; o de nuestros vídeos íntimos o mensajes peligrosos.

Desde que se inició el Estado de Alarma, la Policía hizo público un comunicado en el que daba a conocer que ya había detectado 45.773 cuentas de páginas electrónicas para cometer delitos sobre el coronavirus, consiguiendo el bloqueo de todas ellas.
Esta pandemia global que acabará siendo un párrafo más en la Historia de nuestro planeta, mostrará que, además de haber sacado lo mejor de la condición humana en forma de gestos solidarios, generosos y benefactores; ha estado experimentado también lo peor del alma. Auténticos timadores de la más baja ralea que dejan en comediantes a los tradicionales vendedores de crecepelo.
En estos tiempos de tanto miedo e inseguridad, realizan una función fundamental las cuentas oficiales de las instituciones públicas: Policía, Guardia Civil, Comunidades Autónomas, Tráfico y tantas otras que, están llenas de consejos y advertencias para los usuarios telemáticos con la intención de evitar ser manipulados por los numerosos bulos y noticias falsas que circulan en internet y las redes sociales.
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