En el Acuerdo Presupuestario alcanzado el pasado 10 de octubre entre el Gobierno del Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ) y la coalición de partidos Unidos-Podemos, se incluyó suavizar la vigente Ley de Seguridad Ciudadana que fue aprobada por el Partido Popular ( PP ) en el año 2.015 y que desde entonces, es conocida por sus detractores como Ley Mordaza. Además de despenalizar las injurias a la Corona y las ofensas a los sentimientos religiosos.
En cuanto a la Ley de Seguridad Ciudadana y a impulso de Podemos, se trataba de aprovechar que su reforma se estaba tramitando en el Congreso de los Diputados para trabajar sobre la base del texto de modificación presentado por el Partido Nacionalista Vasco ( PNV ), descartando la derogación completa que había planteado el Grupo Parlamentario Socialista.
Por un lado, pretendían revertir los artículos de la Ley que, a su juicio, tenían por objetivo desalentar la protesta social y limitar los derechos a la libertad de expresión y de reunión. En este sentido, se comprometían a que la ausencia de comunicación previa dejara de ser un obstáculo para las concentraciones, siempre que se desarrollaran de forma pacífica.
Respecto a la actuación policial, subrayaban que, debería tener como guía la dignidad de la persona y los derechos humanos; que los agentes deberían llevar siempre una identificación claramente visible; que el registro corporal solo se aplicaría en caso de indicios concretos y comprobables y con prohibición expresa del desnudo total o parcial del sujeto y que en la Comisaría de Policía solo se podría estar retenido un máximo de dos horas.

El Acuerdo suscrito, contemplaba también ajustar la cuantía de las sanciones económicas y su aplicación, al criterio de la capacidad económica del sancionado; revisar en profundidad los tipos de infracción, con base en la garantía del derecho de manifestación y de la libertad de expresión e introducir el paradigma interpretativo en el ámbito de estas infracciones administrativas en todos los tipos de la Ley que lo permitan.
También, se quería revisar el Código Penal para eliminar lo que consideran hiperregulación de algunas conductas y concretamente, citan el artículo 315 que pesa contra los piquetes informativos en las huelgas.
Según se decía en el comunicado hecho público del Acuerdo, era recomendable restringir al máximo la posibilidad de que las declaraciones ofensivas pudieran ser perseguibles penalmente y se apostaba por modificar los artículos del Código Penal que hacen alusión a los delitos de ofensa a los sentimientos religiosos e injurias a la Corona.
En este Acuerdo, no se mencionaba a la Prisión Permanente Revisable que estableció el Partido Popular ( PP ) y que los socialistas han llevado ante el Tribunal Constitucional al considerarla una cadena perpetua. Ni tampoco sobre Justicia Universal, a expensas del Informe que el Ministerio de Justicia había encargado a una Comisión de Expertos.
Este convenio, anulaba en gran parte y suavizaba la ofensiva que Podemos había lanzado en marzo de 2.018, hacia la modificación de la actual Ley de Seguridad Ciudadana al presentar en el Congreso de los Diputados más de 100 enmiendas parciales para eliminar lo que consideran lo peor de las características de estas Ley: sus sanciones al ejercicio de los derechos y libertades.

El trabajo de este grupo político presentaba una gran complejidad ya que las ampliaciones del Trámite de Enmiendas provocaron que se acumularan dos textos : uno del Partido Nacionalista Vasco ( PNV ) y otro del Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ), por lo que las reformas de Podemos se dividieron entre estas dos iniciativas.
Aunque estaba por ver, cuántas de estas modificaciones aceptarían los demás grupos políticos y si el actual Gobierno socialista mantenía el poder para poderlas ejecutar, a simple vista se apreciaba los problemas que originaría la ausencia de comunicación previa a la autoridad gubernativa.
Esto nos llevaría a desconocer las reuniones y manifestaciones que se celebraran, con la consiguiente generación de problemas de mantenimiento del orden público; la paralización de la circulación de vehículos y peatones ; los posibles daños en el mobiliario urbano… Y todo ello sin que la Policía pudiera reaccionar adecuadamente para prevenirlas
Además en este afán de perjudicar al Gobierno y a la Policía, habían cometido el error de que las comunicaciones de la realización de estos actos, no se regulan por la Ley que querían enmendar, sino por otra bien distinta, la Reguladora del Derecho de Reunión, ( artículo 8, de la Ley Orgánica 9/1.983, de 15 de julio ).
También querían evitar que se identificara y cacheara a los asistentes a una manifestación que acuden con el rostro cubierto ( bien con un pañuelo o un casco de moto ), al entender que este procedimiento policial es en realidad un abuso de poder.

Esta propuesta, contó con la frontal oposición de los cuatro mayores sindicatos policiales ( SUP, CEP, UFP y SPP ), que se trasladaron al Congreso de los Diputados para que los mismos fuesen conscientes del peligro de dificultar -gravemente- la labor policial y poner en riesgo a la ciudadanía, si prosperaban las intenciones de esas fuerzas políticas.
Así consta en la Comisión Parlamentaria de Interior, constituída con vistas a modificar la actual Ley de Seguridad Ciudadana y donde el pasado día 7 de noviembre compareció -previamente citado- el Portavoz único de los sindicatos policiales para expresar el malestar de la mayor parte del colectivo policial.
La decisión del Presidente del Gobierno de adelantar las Elecciones Generales, al pasado 28 de abril, supuso un final abrupto para la anterior legislatura. Se interrumpió la actividad en el Congreso de los Diputados, desde el día 5 de marzo y muchas iniciativas parlamentarias han quedado inacabadas, pese a llevar algunas de ellas, meses debatidas por los partidos políticos y que se encontraban en su fase final para su aprobación, como ha ocurrido el caso con esta Ley.
La propuesta de modificación de esta Ley de Seguridad Ciudadana, se ha quedado en fase de Ponencia, es decir, en la tarea de elaborar un texto definitivo para que se votara en un Pleno de la Cámara.
La promesa del actual Gobierno a la ciudadanía era de derogar al completo esta Ley, de hecho asi lo lleva en su Programa Electoral, aunque luego se había conformado con modificar el articulado más polémico.



























