En esta España de Gobierno socialcomunista y durante su mandato, están promoviendo lo que bien se podría denominar como la teoría de la estupidez. Consiste en negarte a ti mismo para darle fuerza a los demás; en avergonzarte de lo que eres para disminuir tu autoestima y que los demás se aprovechen de ello. Esta moda que ha traido la posmodernidad se trata de un pensamiento débil, populachero, sin rigor ni dignidad, se ha adueñado de gran parte nuestra juventud y de ese bravucón tigre de papel como es Pablo Iglesias. Tipo que hace una labor misionera consolando -supuestamente- al afligido a costa de hundir a su propia nación. Se trata de aceptar que el Descubrimiento y Conquista de América por los españoles no fue más que una época de tiranía y genocidio como proclama nuestra extrema izquierda cuando se presenta la ocasión con una pretendida seguridad pasmosa, sostenida en la ignorancia.
Resumiendo: cuando Colón organizó su expedición marítima, iba buscando Cipando, el país de las especias. Tras meses de navegación y habiendo abortado varios motines por la desesperación de la tripulación que no veía el fin de la inmensidad atlántica, se encontró con un territorio desconocido que luego resultó todo un continente nuevo y que por esas jugadas de la Historia lleva el nombre de unos de sus cartógrafos ( América, por Américo Vespucio ) y no Colombia por su descubridor, Colón.
Aquellos inmensos territorios fueron explorados, conquistados con la ayuda de tribus locales sometidas por varios imperios de indios nativos y civilizadas a nuestra imagen y semejanza. Bastante mejor de lo que harán otras naciones sin tanto escrúpulos como España cuando conquisten la Luna o Marte y otros planetas, a medida que la ciencia y la técnica lo vayan permitiendo. Allí pondrán sus banderas y habrá disputas e incluso guerras por hacerse con sus riquezas minerales, sus tierras raras que impulsarán sus tecnologías en la Tierra y dominar a los demás.

Al camino abierto por el genovés y consternados por su hazaña, pronto se unieron Francia, Portugal, Inglaterra, los hoy Países Bajos ( antigua Holanda ) que lograron también formar sus propios Imperios pero sin los miramientos del español. Ellos no fueron tan prudentes y respetuosos con los nativos que se encontraron como lo fuimos nosotros. Y además, no se avergüenzan de su pasado como potencia colonial.
Todo esto fue posible porque los estados europeos tenían el poder, el conocimiento y el deseo de colonizar nuevos territorios. Y así se venció toda la resistencia que pudieron oponer aquellos pobladores a los que les sacaban siglos de experiencia vivida. Llevaron la civilización humana con todos sus defectos. Se mató y se dio vida hasta el extremo de que después los expulsaron a base de guerras de supuesta independencia.
Ahora, con los tiempos que corren, lo que hay que hacer es asumir todo lo que se hizo, lo bueno y lo malo porque de todo hubo. Los territorios de la Hispanidad se están poblando de dirigentes democráticamente elegidos aunque muy inexpertos que ahora se están enfrentando a la realidad como se vieron Pablo Iglesias y Podemos, paradigmas exactos de la naturaleza humana: quisieron ser puros, iguales y asaltar los cielos. Ahora con no llegar a las manos se conforman…

La reciente visita a España de Gustavo Petro, Presidente de Colombia, ha puesto de manifiesto que esa ola de revolucionarios que está cambiando la dirección política de los países hermanos de Hispanoamérica, como también ha ocurrido con Argentina y Chile y los denostados Pedro Castillo en Perú y Evo Morales en Bolivia, siguen la estela de los llamados libertadores José de San Martín y Simón Bolívar, consagrados manipuladores y rencorosos con España por no haber conseguido los honores que pretendían, el primero un ascenso militar y el segundo un título de nobleza.
Falsean la historia para encubrir lo que fue una guerra civil como una guerra por la independencia de la metrópolis. Fueron los rebeldes ( criollos) partidarios de la separación contra los realistas, amigos de seguir siendo unas provincias españolas más. Eran españoles contra españoles. Hispanoamérica no fue nunca colonia en el sentido imperialista sino territorio español de ultramar durante tres siglos, más tiempo del que llevan independizados. Su teoría les ha llevado a dos siglos de penurias y de genocidio indígena. El desmembramiento de la Monarquía Hispánica a través de la guerra solo les ha traido miseria, corrupción, inseguridad y emigración. Transcurridos casi dos centurias de la salida forzosa de españoles monárquicos, han sido incapaces de mantener los niveles de desarrollo y bienestar que heredaron.


































