LAS NUEVAS FORMAS DE ACOSO SEXUAL.

La práctica del consumo excesivo de alcohol de nuestros jóvenes que ha consolidado lo que se conoce como cultura de intoxicación, unido al aumento del uso de teléfonos móviles y redes sociales, son los elementos de nuevas formas de violencia sexual que, como las tradicionales, afectan a las mujeres de forma mayoritaria y ni siquiera requieren ya cercanía física y sus consecuencias se intensifican en las zonas rurales.

Este cóctel muestra que, beber mucho y muy rápido es un elemento esencial de las experiencias de hombres y mujeres que utilizan este consumo como una herramienta de desinhibición, facilitando las relaciones interpersonales. En este contexto, la violencia de género está presente y unida al uso del móvil en las relaciones, ya sean entre amigos o en pareja. Aunque también hay algo positivo en ese uso intensivo del teléfono porque es una forma de contacto continuo que hace más seguro los espacios.

La documentación que he consultado para la confección  de este artículo, indica que, son ellas las que -preferentemente-  sufren acoso sexual y las intromisiones ilegítimas a través de las tecnologías de la información y de la comunicación ( las famosas TICS ).

Esto ocurre con frecuencia en los grupos de guasaps e Instagram de los jóvenes. Ahí se puede encontrar de todo : los excesos de una fiesta de cumpleaños, las fotografías en la cola de la discoteca o en los rincones de su interior. Todos esos momentos son inmortalizados y en ellos la presencia del alcohol está asegurada. Allí, a las chicas se las culpabiliza de comportarse de manera inadecuada para lo que se espera de ellas como mujeres.

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A ello contribuye una presencia cada vez mayor de niñas y adolescentes en ambientes antes masculinizados y al igual que los chicos, forman parte de una cultura de bebida e intoxicación como búsqueda de placer, pertenencia al grupo y vínculo de amistad.

La última Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Secundaria ( de 12 a 16 años ) que publicó el Plan Nacional de Drogas, en 2.018 ; apuntaba que la prevalencia al consumo de alcohol es mayor en mujeres ( 76,90%) frente al 74,30% de ellos y en el consumo de alta intensidad ( intoxicación etílica = borrachera ) ha crecido la presencia de chicas de 14 ( 14,60%) y 15 años ( 27,30% ) respectivamente. Y en los chicos, un 13,20% y un 25,50%, en las mismas edades.

Al aumento de estas cifras contribuyen algunos locales que siguen la vieja política de dejar pasar gratis a las chicas mientras que los chicos tienen que pagar. Hay establecimientos en los que, además de no cobrarles la entrada, les dan gratis los chupitos, tienen más promociones…. Vamos que les cuesta emborracharse un tercio menos que a ellos.

En este entorno, el V Informe Anual del Observatorio de Noctámbulos, hecho público el pasado 7 de febrero de 2.019, que recogía el trabajo realizado en el curso académico 2.017 – 2.018 ; explicaba que el ligoteo está asociado al concepto de fiesta grupal; al objetivo de cacería nocturna y que los espacios de ocio de la noche propician la sexualización de los cuerpos de las mujeres.

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Si bien parece que faltan datos para sacar conclusiones sobre los acosos que se realizan en discotecas de carácter urbano, de las que apenas se sabe nada es de las que existen en la áreas rurales, donde se tiene la impresión de que el problema se intensifica. Destacan las formas de control, acoso, vigilancia y extorsión ; dentro y fuera del noviazgo juvenil. Se han conocido casos en los que se han utilizado imágenes o videos íntimos de las chicas, sin su consentimiento, para chantajearlas amenazando con su difusión. Labor que hacen -especialmente- las ex-parejas para vengarse tras el fin de la relación.

En los pueblos, dado que existe una mayor cercanía entre las personas, se intensifican las consecuencias emocionales para las víctimas. El juicio y la sanción de sus actos son más críticos y por eso hay más silencio en cuanto al reconocimiento de los mismos, bien sean de acoso sexual o de violencia de género. Aunque ese mayor contacto puede ser también positivo porque favorece el apoyo y la ayuda mutua.

En cualquier caso, las situaciones de acoso son las mismas que las que se dan en zonas urbanas : acorralamientos, persecuciones, tocamientos, insistencias y presiones; a pesar de haber obtenido un no por respuesta. Coacción y un sentimiento de miedo constante para las chicas.

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El acoso hacia la mujer es un problema estructural de la sociedad pero que, de noche y con alcohol por medio, se suma la impunidad de las agresiones aunque hay algunas formas de acoso que no se perciben como tales. La persistencia de un chico cuando una chica lo ha rechazado, podría tomarse como una forma de intimidación.

Además para un hombre, es una atenuante si acosa a una mujer en estado de embriaguez y sin embargo, a una mujer se la culpabiliza si sufre una agresión estando borracha. Algunos chicos pueden reaccionar de forma violenta al sentirse rechazados si ya se había iniciado el coqueteo, como si las chicas tuviesen la obligación de acabar lo que empezaron.