LA ENSEÑANZA SOCIALISTA DE LA CULTURA DE LA CANCELACIÓN.

Resulta curioso constatar, el amplio coro de voces indignadas, que se están alzando por los planes del Gobierno socialcomunista español, de negar a los alumnos, especialmente de Bachillerato, los contenidos básicos para conocer la Historia de España. Son legión, los profesores que están criticando la eliminación de sucesos anteriores a la Constitución de las Cortes de Cádiz, en 1.812., tal y como aparece en el nuevo Decreto Ley que va a regular los contenidos de esa enseñanza. y que fue aprobado en el Consejo de Ministros del pasado martes, día 5 de abril.

Es llamativa, la coincidencia, de todos los grandes historiadores de todos los signos y tendencias, principalmente, los especialistas en Historia Antigua, Medieval y Moderna; cuyas materias se ven eliminadas -de un plumazo- de la memoria democrática oficial. Simplemente, han dejado de ser relevantes porque así, un alumno sin conocimientos históricos, es más fácilmente manejable por los que hacen de las identidades su campo de batalla ideológico.

Cualquier ciudadano medio, sabe los riesgos que entraña este borrado de la memoria, cara a la manipulación de los alumnos. Y eso que la mayoría de los que están protestando, se están limitando a expresar solo su preocupación académica, por la eliminación de contenidos claves para la correcta formación humanística de los alumnos, sin querer entrar en disquisiciones filosóficas sobre el marco mental del legislador, al que a ello obedece; o, en cambio, se trata de sumarse a las políticas de cancelación de la cultura occidental, propias de este Gobierno que nos ha tocado disfrutar y de una parte de la izquierda europea y anglosajona.

Los hay que apuntan, a las consecuencias que para la transmisión de la identidad española y la memoria común, puede tener el eliminar el pasado previo a 1.812, en la enseñanza de la Historia de España, en el bachillerato. A pesar de que uno de los objetivos declarados en el texto del Real Decreto es: identificar el origen de la idea de España y de otras identidades territoriales, a través de los textos, desde sus primeras formulaciones y su evolución en el tiempo. Misión imposible de llevarse a cabo si uno elimina de los contenidos: la herencia fundadora romano-cristiana; los reinos medievales; Al-Andalus y la Reconquista; el Descubrimiento y la Conquista de América; el Imperio Español….. Lo romano, lo cristiano, lo andalusí, lo sefardí, la Hispanidad… todo borrado de un plumazo.

Siguiendo con el citado documento, se insiste una y otra vez, en que el alumno, debe saber identificar la diversidad identitaria de España y la pregunta que me hago es, cómo va a poder comprender esa rica diversidad lingüística y cultural si se elimina el pasado medieval, que es el momento de su nacimiento; salvo que se deje en otras manos, el explicar cómo y cuando nacieron, con el consiguiente peligro de fomentar esencialismos nacionalistas. Sabiendo como sabemos, de qué modo partidista se enseña la Historia en algunas Comunidades Autónomas, resulta extraordinariamente preocupante.

Y es que, con este marco de enseñanza, tampoco comprenderá el alumno, las raíces de la común identidad española, forjada en los siglos que van, desde la romanización y cristianización de la Península Ibérica, a la Hispanidad ultramarina de la Edad Moderna. Un sedimento histórico de siglos que nos hermana con los pueblos de América. ¿ Cómo comprenderán los estudiantes, la formulación de las Cortes de Cádiz que habla de que : la Nación Española es la reunión de todos los españoles de ambos Hemisferios ? .

Quiero insistir en la opinión de que, no hay que limitarse a señalar la amenaza que esta reforma de contenidos, supone para una transmisión, matizada y rigurosa, de la Historia de España, sino que también, habría que indagar en el marco filosófico en la que esta se enmarca, que peca de reduccionismo y de cierta miopía. Creo que, si no se analiza esta reforma, en el ámbito de un contexto interpretativo más amplio, se nos escapará el fin último que persigue. Que no es otro que, el de la llamada cultura de la cancelación, esa mentalidad fanática (woke) ), nacida de las universidades norteamericanas y difundida a escala global por los poderosos medios anglosajones.

Pensar que es solo la identidad española la que está amenazada, resulta corto de alcance, pues es el conjunto de la memoria occidental, de su civilización, lo que se está poniendo en cuestión. Este año cero cultural, pasa por el olvido de la tradición occidental, un revisionismo de la memoria histórica milenaria que incluye, no solo el Medievo cristiano o la Hispanidad de los dos Hemisferios, sino también la cultura grecorromana, en aquello que pueda estorbar a la creación postmoderna de las nuevas identidades. Si no somos capaces de interrumpir este camino, ya que cada generación solo entiende menos libros de los que hereda, si los canceladores ganan, me temo que no entenderán ninguno, salvo quizá, 1984 de Georges Orwell.

6 comentarios sobre “LA ENSEÑANZA SOCIALISTA DE LA CULTURA DE LA CANCELACIÓN.

  1. Que disparate!, que barbaridad no estudiar el imperio romano, los griegos, la revolución francesa, mi querida Isabel la católica y el descubrimiento de América!!!!la reconquista, edad de plata, de bronce….me apasiona…..pero estamos locos???????
    En manos de quien estamos?
    No pueden privar a los niños de nuestra historia…no pueden manipular a las personas basándose en la ignorancia que van a adquirir por falta de conocimientos.
    Estoy muy triste y preocupada.
    A ver si acaba de una vez esta legislatura y tenemos un gobierno que nos dé alegrías y no que cada decisión que toma es un disgusto enorme para el interés general de los españoles.

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    1. Así es, Leyre. Increíble pero cierto. ¿ Quién nos iba a decir que un Gobierno que empalaga de tanta progresismo. que es tan culto que no quiere que piensen los demás -que para pensar estar ellos-; que aprueba a todos los alumnos que se dedican a pintar y colorear y que nuestra intelectualidad calla ante este atropello ?. Vivir para ver. El mundo al revés. ¡ La izquierda podemita fomentando la incultura y la ignorancia… qué barbaridad !. Los niños y adolescentes, acabarán sus estudios sin saber leer y escribir y terminarán sin saber hablar.
      Gracias Leyre por tu comentario. Un beso.

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  2. LA ENSEÑANZA SOCIALISTA DE LA CULTURA DE LA CANCELACIÓN

    Pretender eliminar de «ipso facto», parte de la Historia es una aberración, todos los grandes historiadores de todos los signos y tendencias, principalmente, los especialistas en Historia Antigua, Medieval y Moderna; cuyas materias se ven eliminadas –de un plumazo-de la “memoria democrática oficial”, porque así un alumno sin conocimientos históricos y humanísticos, es más fácilmente manejable por los que hacen de las identidades su campo de batalla ideológico, tal como apuntas en tu magnífico y documentado artículo, don Juan, esto es inadmisible y una burla para la cultura ciudadana y del mundo.

    Son legíón el amplio coro de voces indignadas, que se alzan contra los planes del gobierno social comunista español, de negar a los alumnos, especialmente, de Bachillerato, los contenidos básicos para conocer la Historia de España, limitándola a conocer a partir de la Constitución de las Cortes de Cádiz, en 1.812, hasta nuestros días, para atrás un desierto. (Muy acertado tu artículo tan de moda, HOY, don Juan,

    Los lemas: “Confía en tu Gobierno”. “No es censura es protección”, y otro: “Un buen ciudadano obedece”.
    Confía en tu Gobierno, trastoca nuestras mentes, por una dictadura de lo que debemos considerar bueno de aprender o no, pretendiendo el Gobierno dar un falso aire paternalista. Esto presupone colocarnos ante una dictadura del tipo marxista-leninista, a cargo de un neo totalitarismo progresista y un dogmatismo que no acepta las críticas, llevamos ya demasiado tiempo, viviendo bajo una especie de mandamientos teocráticos, de obligado cumplimiento. Que, además, son terribles porque atentan directamente contra nuestra libertad, afectan a toda nuestra vida cotidiana y encima nos son presentados como, no ya lo bueno sino lo único bueno. Como ocurre en todas las dictaduras populistas. Por la Comisión Permanente de la Desinformación (CPD) ese enigmático organismo, creado en el mes de octubre de 2.020 Covid-19. a instancias del ala comunista del Gobierno de España, que entonces presidía, Pablo Iglesias, muy preocupado para que los españoles tengamos muchos elementos de juicio.

    El eufemismo: “cultura de la cancelación, término en inglés hace unos siete años, (2015)
    La llamada “cultura de la cancelación”, es una forma moderna de ostracismo o exclusión contra alguien que se considera que actuó o dijo algo de manera inaceptable. El individuo”cancelado” , puede ser rechazado socialmente o boicoteado profesionalmente.

    Cultura de la cancelación, según Wikipedia: de su original en inglés. Cancel culture, es un neologismo que designa a un cierto fenómeno extendido de retirar el apoyo, ya sea moral, como financiero, digital e incluso social a aquellas personas u organizaciones que se consideran inadmisibles, ello como consecuencia de determinados comentarios o acciones, independiente de la veracidad o falsedad de estos, o porque esas personas, o instituciones, transgreden, ciertas expectativas que sobre ellas había. Se ha definido como “un llamado a boicotear a alguien –usualmente una celebridad-que ha compartido una opinión, cuestionable o impopular en las redes sociales.

    El concepto de la cultura de la cancelación tiene, tanto defensores como críticos. Su sola existencia ha sido discutida, y a menudo se le tacha de medida social realmente poco efectiva, que a veces consigue incluso los efectos opuestos a los deseados. Por otro lado también se la ha exaltado como una expresión de la agencia o del poder-.

    Garnett Achieng opina ue las culturas modernas de la cancelación crean espacios online poco propicios para aprender, ya que divide a las personas entre “buenas” y “malas”, y no reconoce que es posible “desarrollar nuevas ideologías con el tiempo y descartar aquellas con las que ya no se está de acuerdo. Considera que centrarse en perseguir y cancelar no es si no, una oportunidad para enseñar, y llama a examinar los comentarios “por su intención y en su contexto, y ser empático ante que apresurarse a atacar a otros”.

    Le pasó a Joanne Rowling, autora de la serie de libros de Harry Potter, cuando fue acusada de transfóbica por decir que el género se correspondía con el sexo biológico. Luego de una lluvia de críticas, la escritora firmó junto a personalidades tan distintas como Noam Chomsky, Saldman Rudshie, Margaret Atwoood y Javier Cercas, una larga carta que advierte sobre los peligros de la cultura de la cancelación, el clima de intolerancia, y reivindican el derecho a discrepar.

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