LA REFERENCIA EUROPEA DE LA JUSTICIA ESPAÑOLA.

Observo, gratamente sorprendido, las Conclusiones del Cuadro de Indicadores de la Justicia en  la Unión Europea para este año de 2018 ; hasta el extremo de que no me puedo sustraer a la tentación de traerlas a este espacio para conocimiento general y traslado de la satisfacción que yo he sentido.

Pero vayamos al grano. La edición de este año, mejora la nota de España en el conjunto de indicadores sobre la eficiencia, calidad e independencia de los sistemas judiciales de la Unión Europea ( UE ) y la coloca en la media de los Estados miembros.

En el estudio destaca la accesibilidad del sistema de justicia y por la calidad de la asistencia jurídica gratuita, garantizada para todos los ciudadanos que se situen un 40 por ciento por encima del umbral de la pobreza, marcado por Eurostat ( Oficina Europea de Estadística ) ; un nivel sólo alcanzado por Dinamarca.

En el estudio, se debate un año más, sobre la homologación de lo que se consideran jueces puesto que en nuestro caso, no incluye a los Letrados de la Administración de Justicia, ( los Secretarios de los Juzgados ), cuyas competencias las realizan jueces en otros países, así como el caso de las sustituciones por jueces no profesionales.

En materia de eficiencia jurídica, el informe de Bruselas es muy positivo para España en cuanto a la tasa de resolución de asuntos civiles, mercantiles y administrativos y la sitúa en términos generales en quinta posición, por delante de sus principales socios europeos. Así, con un porcentaje del 104,6 , los juzgados españoles resuelven un 4,6 por ciento más de lo que ingresan. Respecto a 2017, se reduce el tiempo de respuesta de los asuntos judiciales en Primera Instancia, que en el caso de España es de 227 dias, mejorando los indicadores de Francia, Italia y Alemania.

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En materia de gasto realizado por las administraciones públicas en el conjunto del sistema judicial, España aparece por encima de los 75 euros por habitante, a la par que Dinamarca y Finlandia que registran valores semejantes.

En general, el nivel del gasto en el sistema judicial se ha mantenido estable en la mayoría de los Estados miembros, pero existen grandes diferencias entre los países. Desde 2007, 16 Estados miembros, han utilizado Fondos Estructurales y de Inversión Europeos ( ESI ) para mejorar la eficacia de sus sistemas de justicia. Entre 2007 y 2023, estos Estados miembros habrán gastado más de 900 millones de euros para aumentar la eficacia y mejorar la calidad de sus procedimientos judiciales. La mayoría utilizó los fondos ESI en una serie de actividades, mientras otros pocos se centraron en una solo objetivo.

De esta forma, España y Portugal, asignaron los fondos exclusivamente a la digitalización y a las nuevas tecnologías de la información ( TIC ) ; mientras que Croacia y Malta, a la formación y a la sensibilización. Muchos de los Estados miembros que han empleado una parte significativa de sus Fondos para TIC y digitalización, están entre los que las emplean para intercambiar información entre tribunales y abogados.

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Por otra parte,  el informe explica que la percepción de la independencia del Poder Judicial por parte de la empresas ha mejorado o se ha mantenido estable en, aproximadamente, dos tercios de los Estados miembros, con respecto al año anterior  aunque también ha empeorado en algunos países.

Este sería el caso de España que, según los datos de percepción negativa de los ciudadanos recogida en el Eurobarómetro ( encuesta donde los ciudadanos europeos expresan sus prioridades y deseos ) ocupa la sexta posición tras, Croacia, Eslovaquia, Bulgaria, Italia y Eslovenia.

Tanto los ciudadanos como las empresas consideran las presiones o injerencias por parte del Gobierno y los políticos, como la causa principal de la falta de independencia de los órganos jurisdiccionales y los jueces.

Además y por segundo año consecutivo, España aparece junto con Francia, como únicos países en los que el consumidor no tiene que abonar una tasa para iniciar un procedimiento judicial.

También en el capítulo de accesibilidad, España obtiene buena nota en implementación y disponibilidad de medios electrónicos al servicio de la Justicia y se sitúa en la octava posición, por delante de países como Alemania, Dinamarca, Francia, Bélgica o Italia.

EL RACISMO NO ES UN VIRUS ( 1 )

 

Durante los últimos años, los medios de comunicación social se han ocupado mucho de los fenómenos de intolerancia hacia los inmigrantes y de nuevos episodios de antisemitismo. Pero el racismo -al contrario de como frecuentemente se le presenta- no es un virus, ni una suerte de veneno social que, atrapado en las alcantarillas de la historia, periódicamente resurge con el fin de destruir las buenas relaciones de convivencia.

Los fenómenos de racismo, por ser psicológicamente complejos y sinuosos, siempre se destacan y asumen su perfil sobre un determinado fondo histórico. Por ejemplo, no es difícil reconocer características muy específicas en el racismo más notorio y conocido, el ejercido tradicionalmente por los cristianos, desde siempre políticamente hegemónicos en Europa, contra las minorías hebreas.

Probablemente es verdad que, los hebreos en Europa han sido portadores durante muchos siglos, de un sistema de valores y formas de conocimiento muy funcionales para preservar su propia supervivencia que, en cierta medida, resultaron “más eficaces” que los valores cristianos y en particular, que los católicos. En consecuencia, durante varios siglos, el nivel medio educativo y cultural de estas minorías ha sido, sin duda, más alto que el de las otras religiones.

Por todo ello, a lo largo de la historia, han tenido éxito en el ámbito comercial primero y más adelante en el de las profesiones intelectuales. Partiendo de esta base, puede concluirse que, en los odios e intolerancias que ha ostentado el antisemitismo europeo, han participado -al menos hasta las primeras décadas del siglo pasado- , factores de competitividad social que han estado por encima de los recelos e incompatibilidades ideológicas y del resurgimiento de las dinámicas persecutorias y expiatorias.

Hay otros modelos de racismo que son totalmente diferentes. Por ejemplo, en el racismo tradicional que sustentan los norteamericanos de origen europeo frente a los de origen africano de piel negra. Estos últimos son acusados de ser dóciles pero esencialmente indolentes; poco inteligentes en general y por tanto, incapaces de sobresalir o destacarse desde el punto de vista social. Acusaciones que nadie se ha atrevido a hacer a los hebreos.

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Si continuáramos citando ejemplos de manifestaciones racistas, se pondría aún más en evidencia la heterogeneidad de las situaciones y de las dinámicas. De todos modos, no se trata solamente de cuestiones puramente psicológicas o de intolerancia, sino de relaciones y conflictos , sobre todo , entre culturas y casi siempre de éxitos directos o indirectos, de formas de competitividad para poder acceder al control de los recursos.

Mostrar el racismo como una epidemia o un virus, significa no querer explicar lo que sucede en concreto. Es justo y legítimo enfrentarlo, pero la etiqueta de racismo, sirve a menudo para generalizar, hecho que tiende a borrar la imagen de los seres humanos en quienes se originan los problemas y nos impide comprender las dificultades particulares de la convivencia.

A estas dificultades hay que añadirles los prejuicios, entre otros, los que inspiran las minorías étnicas y, en consecuencia, las infinitas formas y variedades del racismo. Parece cierta la hipótesis que expresa que, gran parte de los actuales fenómenos de intolerancia y racismo, están en relación con la tendencia a enriquecerse -aún más- que tienen los pueblos más ricos, mientras las grandes masas populares de los países más pobres, ven cómo aumenta -año tras año- la distancia que los separa de una situación de bienestar.

 

TRAICIONADA POR QUIÉN MÁS QUERÍA.

Rosa, la madre, era viuda y tenía 39 años. Julio, su hijo mayor, 14 años. Madre e hijo habían discutido porque ella no le dejaba ir a un  concierto de música rock que se iba a realizar con ocasión de las fiestas del pueblo, próximas a celebrarse.

El chico se reunió con los chavales de su pandilla, mayores que él y los convenció para que le ayudaran a darle una lección a su madre, para que se enterara de una vez » quién era él «.

Julio y dos amigos más, de 16 y 18 años, se presentaron en su casa a la una del mediodía. Rosa estaba en la cocina preparando la comida. Sin mediar palabra, Julio le tapó la boca a su madre -a la que sorprendió por detrás- mientras que sus compañeros se ensañaron con ella. Uno de los amigos, golpeó a la mujer con un bate de béisbol en la cabeza. El otro le clavó varias veces una navaja en el estómago, un costado y un brazo. Julio no le hizo a su madre ni un rasguño aunque tampoco movió un dedo para defenderla.

Los gritos de la mujer alertaron a los vecinos que acudieran a socorrerla, mientras los chicos ganaban el portal y con ello, la calle. Una patrulla policial trasladó a Rosa a un hospital, mientras le decía a los agentes que los autores de la agresión habían sido » los dos amigos de su hijo Julio y su chico «. Según el parte médico, Rosa sufría múltiples contusiones, varias de ellas en el cráneo y cinco cortes, uno de ellos profundo, por arma blanca.Tuvo que permanecer ingresada por espacio de siete dias.

Diez minutos después de la agresión, el hijo se entregó en la Comisaría. A los otros dos hubo que detenerlos.