EL INSTINTO POLICIAL

Ya va para un año que mis amigos de la sociedad civil y los compañeros de trabajo, me ofrecieron un homenaje de despedida de la Policía, a causa de mi jubilación. Me brindaron una comida y al final de la misma, me entregaron los regalos de rigor incluido el reloj de muñequera que no falta en todas las despedidas.

Yo, emocionado, les dí las gracias y les trasladé mi orgullo por haber terminado mi etapa profesional, tras más de cuatro décadas de dedicación y entrega total al servicio de los demás. Ese día todo fueron parabienes y estuve levitando sin parar : antes, durante y después del homenaje.

Al día siguiente, como había sido mi costumbre, la alarma del reloj sonó a las siete de la meñana y mi esposa me dijo : ¿ pero a dónde vas, jubilado ? . Palabra ésta que no he dejado de escuchar y pronunciar desde entonces al saludar a todos los viejos amigos y vecinos del edificio donde vivimos.

Entonces toca organizarse de nuevo ; llenar las horas del día con las cosas que siempre me han gustado y que no he podido atender por una razón u otra. No quiero que me pueda la tristeza. No estoy dispuesto a que desaparezca la sonrisa de siempre y mis hombros se encorven. Que el reúma se apodere de mis piernas y el cansancio de mi alma. Quiero seguir conservando la figura de ayer, la de siempre, aunque sea con algunos kilos de más y el pelo más blanco.

Paso los días leyendo de todo : libros, prensa, documentos …..Esto de internet me ha llenado la vida y hasta hay veces que me faltan horas. Me inspiro y tomo notas para la cita semanal con mi blog que tan buena acogida ha tenido entre mis compañeros de trabajo y amigos. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación son una maravilla.

Y por las tardes tengo a ” los trastos “, esa bendición divina en forma de nietos que me ha dado mi hijo mayor. Les ayudo en los deberes escolares y me llaman profesor. Tienen 8 y 7 años y apenas puedo contener el babeo para que no me lo noten. Hasta la profesora del mayor le ha llegado que le ayuda el abuelo paterno. Cuando no entiende algo en clase le dice : ” Seño, no se preocupe que ya me lo explicará mi abuelo ésta tarde “.

 

Al anochecer salgo a caminar para combatir el sedentarismo y éste ” trasero ” tipo manzana que se me está poniendo de estar sentado tantas horas frente al ordenador. Son cinco kilómetros que los hago a paso legionario y con mucha comodidad.

En el transcurso de mi recorrido habitual, el silencio se rompió débilmente. Escuché un sonido extraño, como unos quejidos ; pasos apresurados y algún lamento. Entonces sentí como si en mí resucitara algo. Creo que despertó el Policía que todavía llevo dentro y me dirigí con rapidez hacia donde creía que salían aquéllos sonidos y pronto ví ante mí, en la penumbra de la noche, a tres jóvenes que rodeaban a una chica y la tenían arrinconada contra una pared. La muchacha lloraba e imploraba con las manos unidas. Uno de los chicos, el del medio, acercó una navaja al cuello de la chica ; otro le agarró la camisa a la joven y de un tirón le produjo un desgarro, dejando al descubierto un sujetador blanco.

Resultado de imagen de chica atracada por chicos

Me olvidé de mis años y de las reflexiones que en esos momentos me entretenían. Sólo sabía que yo era un hombre que se sabía aún Policía. Me acerqué a ellos y alcé mi mano izquierda como un estandarte al grito de : ! alto Policía !. Los tres agresores salieron corriendo y entonces me acerqué a la chica. Ella me preguntaba si de verdad era yo Policía y yo le contesté : ! sí hija, hasta que me muera ! ; ! estás bien !. Entonces se abrazó a mí y logró emocionarme. Me sentía feliz…, seguía siendo Policía.

26 comentarios sobre “EL INSTINTO POLICIAL

  1. Tu caso es el de muchos de nosotros, amigo. Me alegra que hayas decidido continuar siendo útil a la sociedad; desgraciadamente, algunos, se vienen abajo. Un saludo, un abrazo y enhorabuena por el blog.

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  2. Aquí nos hicimos hombres en la policía, y ella te da un plus de honradez y honestidad ante la sociedad,que unos pocos desagradecidos manchan con acciones vergonzosas.Ser policía, ayudar al ciudadano,como has hecho con la chica está sirve para un año.Me parece religioso hacer lo que hiciste y debe cundir ese ejemplo.Dios guarde y cuide tu vida y los tuyos sobre todo”los trastos”que es una gasolina importante de tu vida

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  3. Querido “Juanfran” decirte que no me extraña ni un ápice tu reacción. Tú eres de esos policías que no están de servicio las 24 horas, pero no dejan de ser policías ni un solo minuto del día, aunque estés “fuera de servicio”. Yo explicaba, y así tratar de inculcar a “mis niños”, que así llamaba a los alumnos cuando fui profesor en Ávila, que somos como Superman, que no estaba las 24 horas con su traje se superhéroe, que tras su faena salvando al mundo entraba en sus ratos “libres”, como periodista, con su traje y gafas. Pero en cuanto percibía señal de peligro se envolvía del traje de superhéroe y rescataba a quien estaba en apuros. Y ese espíritu es el que tú tienes y llevas dentro. Ojalá todos tuviesen esa predisposición. Un abrazo.

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  4. Eres y serás siempre policía porque tu vocación ha llenado tu vida.
    No hay nada más bonito que vivir con pasión y disfrutar lo que cada día hacemos. Así lo has vivido, así nos lo has transmitido y así nos lo has enseñado!
    Ahora, en está nueva etapa no hay más que satisfacciones y un montón de historias que contarnos en este tiempo de jubilado del que disfrutas y podemos compartir juntos.
    Precioso articulo.
    Me encanta tu blog 😉

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  5. Mi suegro, medico jubilado, tampoco puede pasar sin internet. Así que bendita herramienta, que nos permite a los demás entender lo que de otra forma solo vemos en las sensacionalistas noticias.
    Por lo demás, me ha gustado mucho el articulo, refleja tu pasión por tu trabajo y por tus nietos, alguno se hará policía…

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  6. Se nota cuando las cosas se hacen por vocación y no por tener un sueldo fijo todos los meses y sobre todo la satisfaccion personal q te queda despues de intervenciones como la que hiciste.

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  7. El ser Policía imprime “carácter”, sin duda alguna y cada policía, que lo es de verdad se fabrica, en su quehacer diario, una impronta personal profesional, que jamás le desaparecerá, porque nadie, ni tan siquiera los años, se la podrán borrar.
    Bonito trabajo y estilo literario y lo mejor de todo, gran actuación en defensa de las víctimas, como siempre.
    Enhorabuena y un abrazo de otro compañero jubilado

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  8. Pues, Juan, qué te voy a decir, que incluso si lo has soñado-el cerebro a veces juega a disfrazar la realidad-un DIEZ. Por hombre honrado-que lo sé-y por haber sido un buen policía en todos los sentidos. De eso, y aunque no he pertenecido al cuerpo, tampoco tengo ninguna duda.

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