¿ POR QUÉ LOS INTELECTUALES ESPAÑOLES HAN ABANDONADO A LA IZQUIERDA ?.

Aunque viene de atrás y el proceso ha sido gradual, en los últimos años se ha acelerado y desde luego se ha hecho más visible un muy notable desplazamiento de buena parte de los intelectuales españoles hacia posiciones conservadoras y liberales. Muchas veces, a cuenta de la negación de la diferencia misma entre la izquierda y la derecha que consideran superada, mistificadora o simplemente sectaria.

Siempre ha habido filósofos de derechas y como es lógico, continúa habiéndolos. Ocurre así en todas partes. Lo que no resulta tan habitual es que en el lado opuesto del espectro ideológico haya habido una especie de desbandada generalizada. Muchos de quienes escribían desde posiciones a veces furiosamente radicales o revolucionarias, hoy defienden no solo valores liberales como quizá cabría esperar sino ideas que solo cabe calificar de la derecha pura.

Este cambio, se hace especialmente chocante en los casos más extremos, en aquellos que defendían la dictadura del proletariado; el marxismo más estricto; el derecho a la autodeterminación de los pueblos o incluso a la propia ETA. Muchos de ellos, están ahora en las antípodas de todo aquello. Sus preocupaciones en este momento son muy distintas como la defensa de la unidad de España, la guerra de los nacionalismos periféricos, el desprecio hacia el socialismo, el combate frente al relativismo y el muticulturalismo, el lamento de la pérdida del modelo antiguo de la educación basada en la jerarquía y la disciplina y así un largo etc.

Hay casos mucho menos llamativos pero seguramente más abundantes de intelectuales que fueron de izquierdas -pongamos que socialistas- que se identificaron en su momento con el proyecto de Felipe González y que han pasado a abrazar una mezcla de liberalismo y nacionalismo que cristaliza en el desprecio a las figuras de José Luis Rodriguez Zapatero y de Pedro Sánchez. Muchos de ellos, han dedicado grandes esfuerzos a hacer escarnio de esa pobre figura imaginaria -casi mítica- del progre profundamente antiamericano; que apoyaba a Fidel Castro; que tenía sus ambigüedades ante el terrorismo; que veía casposa la idea misma de España; que rechazaba los métodos memorísticos de la escuela; que hacía apología de un pacifismo ingenuo; que pensaba que la Policía era un cuerpo represivo…

En fin, un discurso perteneciente al género autobiográfico y hecho en realidad con el claro afán de justificar ante sí mismos y ante la sociedad, cambios pendulares que van de un extremo a otro. ¿ Cuántos artículos y declaraciones públicas hemos leído y escuchado o visto -además en medios de comunicación afines- en ese sentido durante los últimos años ?.

Quizá sea la cuestión eterna sobre el ser de España la que mejor ha permitido visualizar el cambio al que me estoy refiriendo. Si en otro tiempo, los intelectuales de izquierdas creyeron tener una suerte de afinidad natural con las organizaciones nacionalistas vascas y catalanes que reclamaban un Estado propio, hoy han abjurado completamente de aquellas ideas y las han sustituido por otras no menos dogmáticas que las anteriores según las cuales, estos nacionalismos son un vestigio de la tribu, una doctrina irracional de principio a fin que no cabe en nuestro orden liberal. El término tribu, es hoy un como un comodín tan gastado como como en su dia lo fue el sistema o los poderes fácticos.

Como una derivación natural de la cuestión nacionalista, la lucha contra el terrorismo de ETA ha tenido efectos similares. En estos últimos años, han surgido como si fueran setas muchos eruditos que se mostraban muy indignados con los etarras en la medida que ETA dejaba de matar. Estos antietarras sobrevenidos que no se ocuparon de este drama en los tiempos realmente duros y que escriben bien alejados del País Vasco, se han aprovechado descaradamente del prestigio moral que otorga la resistencia frente a ETA para hacer su peculiar ajuste de cuentas con las ideas que defendieron antaño.

Como todo fenómeno complejo, la derechización creciente de los intelectuales que fueron de izquierdas tiene múltiples causas. En primer lugar, cabe destacar el espíritu de los tiempos. El auge del neoconservadurismo por un lado, así como el colapso del marxismo que por muy distintas que fueran las formas que adoptara, servía de lengua común de la izquierda, sumado todo ello a la confusión que sobre el papel que puede desempeñar la socialdemocracia en el capitalismo actual, ha creado un clima propicio para el abandono de las antiguas convicciones ideológicas.

No son pocos los que se han dejado arrastrar cómodamente por esta corriente aunque se suponga generosamente que estos sabios son gente que piensa por sí misma y revisa críticamente sus ideas, en realidad se dejan influir por las modas y las tendencias tanto o más que el común de los mortales.

El espíritu de los tiempos tiene además una especificidad propia en España. La historia política de nuestro país ha sido extremadamente convulsa. Solo así se explica que muchos intelectuales abrazaran el izquierdismo para oponerse a Franco. Desaparecido éste, fueron evolucionando en la democracia hacia posiciones liberales que son las que habrían tenido de forma casi natural por su origen social y formación si España no hubiera pasado por un régimen autoritario tan prolongado.

A esto hay que sumar el estigma que ha arrastrado la derecha democrática en nuestro país debido a su evolución del sistema político anterior. Algunos pensadores se atrevieron a hacer explícitas sus nuevas posiciones solo cuando esa losa comenzó a diluirse con la llegada del Partido Popular ( PP ) al poder en 1.996.

Existe también una cuestión generacional que no cabe soslayar. Los teóricos que han tenido una fuerte presencia en la esfera pública desde los tiempos de la Transición Política hacia la democracia, cuando eran todavía muy jóvenes, tuvieron sus años de gloria bajo los primeros Gobiernos de Felipe González. Lo llamativo es que no se resignen a perder el monopolio de las letras de 40 años después.

En un país normal con un sistema político consolidado que lleve largo tiempo funcionando, la renovación de personas e ideas se produce con total naturalidad. Aquí no. Es anómalo que las personas que nacieron en el período republicano, Guerra Civil y posguerra comenzaran tan pronto y acaben tan tarde. Su incomprensión y desconcierto ante la generación social-comunista en el poder salen a relucir con mucha frecuencia.

Que se trata de una cuestión generacional queda meridianamente claro por el tono de riña y suficiencia que se emplea para realizar para lo que debería ser la crítica razonable al Gobierno de la Nación y a su Presidente. Esa falta de entendimiento concepcional explica también la deriva liberal y derechista de tantos estudiosos que -sin embargo- se identificaron con mayor o menor entusiasmo con los Gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

Este abandono de la izquierda ha provocado una creciente hegemonía de las ideas conservadoras y liberales que son hoy las dominantes en los medios de comunicación social ( prensa, radio, televisión e internet ) libros de ensayo y otros elementos quer componen la esfera pública. Los centros de agitación cultural están hoy en la derecha. En la izquierda socialista no hay nada parecido a un debate desde hace hace mucho tiempo como atestigua la facilidad con que se propagan en España tópicos exagerados sobre el estado de la educación, la financiación de las autonomías o la cuestión de las lenguas cooficiales.

Lo más curioso del caso es que quienes han abandonado los principios progresistas exigen a los demás el mismo trayecto de forma que si alguien se resiste se le tacha de inmediato de sectario, dogmático o vendido. El ardid es muy burdo como para pasar desapercibido y en el fondo resulta revelador de la incomodidad que muchos sienten cuando se les recuerda su evolución por llamarlo de alguna manera.

2 comentarios sobre “¿ POR QUÉ LOS INTELECTUALES ESPAÑOLES HAN ABANDONADO A LA IZQUIERDA ?.

  1. Querido amigo Juan Francisco, creo sinceramente que se les puede comparar a los intelectuales, que siempre han estado contra el poder político de derechas, con las ratas de las embarcaciones que mientras navegan y tienen comida, se mueven libremente acomodadas a su modo de supervivencia, pero cuando sienten que el naufragio es inminente, abandonan el barco por la vía rápida.
    Serán aprovechados pero no tontos, y es fácil comprobar como en el colectivo de actores, cantantes, directores de cine, periodistas, directores de medios de comunicación ( y lo mas preocupante jueces), abundan estos personajes que han sobrevivido gracias a su pleitesía, y que están viendo el peligro para sus finanzas, cuando cambie el gobierno social-comunista, que les beneficia económicamente.
    En realidad creo que las posiciones que defienden cuando se sienten beneficiados, las cambian sin ningún reparo si ven el peligro cerca, ya que los intelectuales con principios morales son en estos tiempos, una especie en vías de extinción, ya que impera el dinero y la mediocridad.
    Estamos viviendo unos tiempos convulsos, que a muchos nos avergüenza y nos preocupa el cambio de valores en la sociedad española, donde esos políticos cultos y con elegancia, hacían del Congreso un centro de discusión y aportación de ideas, totalmente contrario al espectáculo denigrante y chabacano, en que lo han convertido la jauría de impresentables, que mantenemos con nuestros impuestos.
    Los que tenemos una edad y por tanto hemos vivido tantos cambios, creo que tenemos una cosa en común, y es la preocupación por el futuro de nuestros descendientes , afortunadamente hay una generación minoritaria con valores, que son la esperanza que nos queda. aunque tengo que reconocer que lo tienen muy complicado, mientras la incultura impere sobre la intelectualidad.
    Un abrazo y feliz verano, tu amigo Fernando.

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