LA PROLIFERACIÓN DE PLANTACIONES DE MARIHUANA EN ESPAÑA.

En poco más de una década, España ha pasado de ser un país de tránsito de esta droga a la de ser el primer productor europeo de la misma. A mucha distancia le sigue Italia. Varios son los aspectos que inciden en este aumento tan espectacular entre los que destaca la proliferación de plantaciones de marihuana.

En primer lugar, la tenue respuesta prevista en nuestro ordenamiento jurídico debido a que la marihuana aparece clasificada como una sustancia estupefaciente que no causa daño grave a la salud por lo que nuestro Código Penal recoge penas de solo uno a tres años de prisión que además son susceptibles de conformidad y la pena ser suspendida y así evitar su ingreso en la cárcel. Solo en los casos de macroplantaciones que al tratarse de notoria importancia se podría imponer una mayor prisión de año y medio que la anterior para lo que la droga intervenida debería ser superior a 10 Kgs. ( Acuerdo del Pleno de la Sala Segunda del Tribunal Supremo de 10 de octubre de 2.001 ).

Un segundo aliciente, son los importantes beneficios económicos que se obtienen en contraprestación a las leves penas que se puedan imponer. El precio medio de un kilográmo de marihuana en el mercado mayorista español se encuentra en torno a los dos mil euros mientras que en otros países de la Unión Europea puede llegar a rondar los seis mil euros.

Por último, existe cierta tolerancia social al consumo de marihuana en contra de otras sustancias estupefacientes como la cocaína o la heroína que tienen mala prensa y que sirve como incentivo y tiene mejor mercado que las anteriores.

La proliferación de plantaciones de marihuana, ha tenido la lógica consecuencia de un incremento no solo de procedimientos penales relacionados con los cultivos de esta droga sino que también con fenómenos delincuenciales poco habituales hasta ahora en el territorio nacional como las asociaciones cannábicas, los denominados narcopisos y las plantaciones industriales a cargo de ciudadanos tanto nacionales como extranjeros que formarían parte de grupos criminales ddicados al tráfico a gran escala.

Centrándonos en los macrocultivos, la actividad se lleva a cabo, normalmente, tanto en invernaderos como en naves industriales. Los cultivos de interiores presentan varias ventajas para los delincuentes siendo una de ellas la mayor facilidad de ocultación. Las naves comerciales suelen estar en polígonos industriales con intensa actividad mercantil cuyo bullicio camufla perfecamente el ruido que generan los distintos aparatos usados en este tipo de plantaciones para lograr la temperatura adecuada.

También, al cultivarse en el interior y mantener fijas las condiciones climáticas de las plantas se pueden alcanzar varias cosechas en un mismo año mientras que si se planta en el exterior, al aire libre, el ciclo natural de la planta es de una cosecha al año o dos como mucho si no varía demasiado el ecosistema donde se encuentre. El beneficio económico de elegir un sistema u otro es obvio.

Tampoco hay que descartar las casas aisladas en el campo o en la huerta, con plantaciones muy tecnificadas y con dispositivos de seguridad para evitar robos de la competencia. Se descubren porque su consumo de energía eléctrica equivale al de un edificio de 80 viviendas y su enganche ilegal a la red provoca apagones e incendios que suponen un peligro para toda la zona donde se encuentran ubicadas.

Las empresas eléctricas que con frecuencia acuden a solicitar la ayuda de los cuerpos policiales cuando detectan la voracidad en el consumo energético de estas bandas de traficantes, lo hacen para denunciar la comisión de un delito llamado de fraude en el fluido eléctrico pero tampoco hay que olvidar que también se trata de una herramienta muy positiva para que la Policía pueda actuar contra estas organizaciones criminales. Para ilustrar la magnitud de este problema para las citadas compañías energéticas, afirman con total normalidad que el suministro que gastan ilegalmente estas plantaciones en toda España serviría para iluminar a ciudades del tamaño de Valencia, Sevilla o Zaragoza durante todo un año.

Este problema que ha tenido un crecimiento exponencial durante los últimos años, busca pasar desapercibido en todo el territorio nacional pero las incautaciones de marihuana han crecido un 2.000 por ciento. Para combatir este tipo de delincuencia resulta clave la colaboración ciudadana y la coordinación con las empresas eléctricas como ya se ha mencionado. Las principales provincias donde más operaciones policiales se han desarrollado son Granada, Sevilla y Almería.

2 comentarios sobre “LA PROLIFERACIÓN DE PLANTACIONES DE MARIHUANA EN ESPAÑA.

  1. Creo que es difícil de ocultar también el olor que produce esta planta, cualquier persona que pase cerca de una plantación debe de notar el olor de esta planta.

    supongo que también será un indicador de su existencia junto con el consumo de luz.

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    1. Las plantas de marihuana comienzan a oler cuando entran en la etapa de floración. Durante las fases anteriores las plantas no tienen un olor notable. Cuando llega el momento de la cosecha huele a tierra o a madera y hay que estar muy familiarizado para saber de lo que se trata. Otra cosa es cuando se fuma y ahí se detecta a la primera
      Gracias Leyre por tu comentario.

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