ESE MARTILLO DEL ESPAÑOL LLAMADO DONALD TRUMP.

Apenas unos dias después de su segunda investidura como Presidente de los Estados Unidos, el pasado 20 de enero, Donald Trump se manifestó como un gran hispanófobo mostrando un odio que recordaba su anterior mandato ( 2.017-2,021 ), en el que nunca faltaron gestos y manifestaciones de desprecio hacia los hispanos y a la cultura que representaban y a los que llegó a calificar como raza inferior, inmigrantes indeseables, generalmente criminales y degenerados.

Como muestra de ello, llegó a cerrar la página electrónica en español de la Casa Blanca como ha vuelto a hacer ahora, tras haber sido repuesta por su predecesor Joe Biden. Pretende reactivar así la vieja campaña de solamente en inglés cuando en la Constitución de su país no se declara como oficial ninguna lengua, consciente de que cuando se elaboró en aquel ya lejano 1.787 -la primera nacida bajo los principios de la Ilustración- eran varios los idiomas establecidos fruto de la enorme inmigración que acogían aquellos territorios aunque mayoritariamente de origen británico que la habían convertido en colonia britáica. Aunque escrita en inglés fue distribuida en traducciones al holandes y alemán por la fuerte presencia comercial de los originarios de ambos países.

Ya desde sus principios, el país norteamericano fue un territorio que recibía con los brazos abiertos a miles de inmigrantes y con los años, la Historia le acabó dando una reputación de país santuario al que no han dejado de llegar extranjeros en busca de una nueva vida persiguiendo el lema del famoso sueño norteamericano. Quizás por eso, se hablan en todo el país unas 350 lenguas, siendo las más comunes además del español, el chino, el tagalo, el vietnamita y el árabe.

Bastante de este comportamiento está sustentado en que las previsiones demográficas para la mitad de este siglo XXI indican que para entonces, la cuarta parte de la población norteamericana será hispana y bilingüe. Lo sorprendente del caso es que este posicionamiento tan contrario no parece que le haya privado de un significativo apoyo electoral hispano, incluida la identificación total con esta política de su flamante Secretario de Estado ( equivalente a nuestro Ministro de Asuntos Exteriores ), Marco Antonio Rubio.

Este comportamiento de Trump no es algo personal y maniático sino que expresa un sentir muy amplio de parte de sus compatriotas, típicamente racista y muy implantado en la costa altántica, como herederos de la parte americana del imperio británico. Tomemos como ejemplo de ello, un estudio publicado en el año 2.021 por el prestigioso periódico El Tiempo de Nueva York ( The New York Times ) en el que clasificaba por sus identidades raciales a los mil personajes más poderosos de entonces en ese país en el que solo aparecían 180 personas negras ( ellos llamaban con el eufemismo de color ).

Con anterioridad y en tiempos de la Presidencia de Richard Nixon, en la oficina federal encargada de realizar el censo, se introdujo por primera vez en el registro de 1.970, la categoría hispánico que se añadía así a las cuatro principales ya existentes: los autóctonos, los afroamericanos, los euroamericanos y los asiáticoamericanos. Solo los penúltimos fueron considerados racialmente como blancos. También se incluía la categoría de otros que eran los contemporáneos no incluidos en la clasificación anterior en la que estaban figurando los españoles en el apartado de los hispanos o como es lo mismo, como no blancos. Esta variable xenófoba y supremacista era todo lo contrario del inviolable principio ilustrado de la universalidad de la condición humana y de los derechos que le son inseparables.

La búsqueda de la política América primero, parece que no tiene límites y está llegando a lugares insospechados, incluso a tradiciones que no se habían tocado en 250 años como ha sido que declare el inglés como lengua oficial del país, un día de fin de semana -sábado- ( el pasado 1 de marzo ) sin que se le diera mucha importancia en los medios de comunicación, más allá de la curiosidad oficial de esta Orden Ejecutiva porque con la que está cayendo no se entiende bien que el mandatario le dedique tiempo a un aspecto que, en principio, no parece prioritario en ese país aunque a la vista de los resultados sí lo es.

A pesar de todo ello, no parece que el futuro del español se pueda cifrar en las declaraciones de Trump dado que tiene acreditado su desamor por la cultura en general y que se pueda hacer algo para impedirlo más allá de la denuncia política y social. Habrá que mantener la esperanza de que no haga demasiado daño ni a la lengua, ni a la civilización hispana tan desarrollada en su país y que, de paso, mantenga las bases para la estabilidad del mundo.

Desde luego que no es el mejor momento para que el debilitado y agónico Gobierno español de Pedro Sánchez pudiera protestar para que responda en buenos términos a esta grave decisión y se manifieste contra la prepotencia con la que actúa Donald Trump. Porque España es muy superior a Estados Unidos en materia cultural y tiene detrás una Historia imponente que debe de hacer valer, incluida la imprescindible ayuda prestada en su proceso de independencia del imperio inglés. Y de paso, tratar de que no la menosprecie en los términos que este hijo de inmigrantes europeos lo está haciendo.

2 comentarios sobre “ESE MARTILLO DEL ESPAÑOL LLAMADO DONALD TRUMP.

  1. otra más de sus múltiples excentricidades.

    no creo que le dé tiempo a ejecutar este proyecto. Seamos positivos y confiemos en que sólo tendrá una legislatura 😅

    me parece muy poco útil para atraer el voto que actúe con este desprecio hacia los inmigrantes si la 4 parte de la población lo es en su país…

    lo cierto es que como está más para allá que para acá cualquier cosa nos podemos esperar de este personaje….por donde le de…muchos frentes tiene abiertos…..

    Me gusta

Replica a Leyre Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.