Los atentados a los agentes de la autoridad han vuelto a alcanzar un nuevo récord el pasado año de 2.024 de acuerdo con una respuesta parlamentaria al Partido Popular (PP ) que ha hecho pública el Ministerio de Interior el pasado dia cinco de este mes de marzo. En los cuerpos policiales del Estado, la Policía Nacional y la Guardia Civil, han sido 16.878 los ataques sufridos. Esta cifra supone un 0,27% más que la registrada en 2.023, ( donde se contabilizaron 16.833 asaltos que suponían más de 1.400 al mes con un promedio de casi 47 al día) ; y es la más alta de las conocidas hasta ahora.
Desde que gobierna la coalición socialcomunista actual, en junio de 2.018, los datos oficiales de los delitos de agresiones contra los funcionarios de la seguridad pública no han parado de aumentar. Solo ya en 2.019, con 13.127 el incremento fue del 6,1% y el ministro Marlasca celebró de esta manera su primer año en los gobiernos de Pedro Sánchez. En 2.020 se registraron 13.671 atentados. El aumento interanual fue mucho mayor en 2.021, con 15.360 que era un 12,6% de incremento y en 2.022 fueron 16.651 con un 8,1% más. De este modo se puede comprobar fácilmente que los repuntes habidos durante la última década se han concentrado en los últimos seis años de mandato Sánchez-Marlasca.
Siguiendo con estos números oficiales, aparece un detalle alarmante en el sexenio 2.018-2.024 y es el que la elevación de las agresiones ha sido de casi un 30%, ( un 28,5% real ) de tal forma que desde que Marlasca es ministro del Interior las cifras se han incrementado en más de 4.500 agresiones.

El nuevo récord alcanzado en 2.024 en estos delitos, tiene un mayor impacto en algunas zonas de España en las que los agentes sufren con mayor frecuencia esos ataques. En la Comunidad Autónoma de Madrid por ejemplo, el año pasado se dieron hasta 3.086 atentados contra policías y guardias civiles, acumulando así el 18,2% del total nacional .Le siguió la región catalana, con especial incidencia en la provincia de Barcelona con 1.890 casos. Después está la Comunidad Valenciana, donde sobresale la provincia de Valencia con 1.147 delitos de este tipo. La lista continúa con Andalucía, siendo Cádiz la provincia que más destaca con más de 500 agresiones.
La violencia contra los cuerpos policiales está descontrolada como se puede apreciar y los agresores se sienten impunes. Las consecuencias penales de estos actos son irrisorias ya que se despachan como multas -muchas de ellas de 50 euros- que encima no se pagan por la insolvencia del agresor por lo que que se puede afirmar con rotundidad que pegar a un policía en España te sale casi gratis.
Estos números demuestran que es necesario tomar una serie de medidas que protejan la labor policial porque a todas luces son intolerables y desde el ministerio cuyo titular es Marlasca no se ha tomado en consideración ninguna de las denuncias que los sindicatos policiales vienen haciendo estos últimos años para atajarlos, como que se agraven las penas y se refuerce su protección jurídica, mientras que varios de los grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno socialcomunista que sufrimos pretenden recortar aún más la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana que es la principal herramienta normativa que se dispone para garantizar la convivencia pacífica de los ciudadanos.

Es indignante que Marlasca siga sin hacer realidad el seguro de responsabilidad civil para los policías pese a la sentencia del Tribunal Supremo que le obliga a ello. También, que siga sin declarar profesión de riesgo a los cuepos policiales de él dependientes, en contra de los policías autonómicos y locales que sí lo tienen reconocido y sin disponer de los medios técnicos necesarios para proteger la vida y la integridad física de los componentes de las patrullas policiales y las unidades de intervención antidisturbios. Y ya como insulto final lo es no haber alcanzado aún la equiparación salarial con otros cuerpos policiales de menor rango normativo y limitadas funciones profesionales.
Ante un Gobierno que les quita la autoridad que podemos esperar
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Así es, Alejo. Gracias por tu comentario. Un abrazo.
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Este aumento del nivel de violencia dirigido contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no solo se percibe en el ámbito estatal, también podemos apreciarlo en los entornos de las instituciones autonómicas y locales.
Quizás no se trate solamente de las orientaciones políticas del Gobierno de turno, las cuales influyen con toda seguridad en la percepción de impunidad de muchos ciudadanos. Es posible que se trate de algo mucho más profundo y peligroso: una muestra de cambio en la escala de valores de nuestra sociedad.
El pasado 14 de febrero en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el nuevo Vicepresidente Norteamericano dijo: «la amenaza que más me preocupa con respecto a Europa no es Rusia, ni China, ni ningún otro actor externo. Lo que me preocupa es la amenaza que viene de dentro. El retroceso de Europa respecto de algunos de sus valores más fundamentales». Estas duras palabras de uno de los máximos representantes de EEUU deben hacernos reflexionar, independientemente de las reservas que cada uno pueda tener sobre estos políticos y sus ideologías.
Europa y los países que la integramos, llevamos tiempo en una especie de endogamia moral que, en gran medida, nos lleva hacia estos resultados.
Quizás sea el momento de pensar…
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Creo que, efectivamente, es necesaria una reflexión profunda de la crisis de valores que venimos sufriendo desde hace por lo menos una década de la que no son ajenos nuestros dirigentes políticos españoles y extranjeros. A ellos les corresponde marcar el rumbo de las naciones y su avance o retroceso y las consecuencias de las opciones que marcan. La población de un país no puede ir por un lado y sus responsables por otro.
Gracias por tu comentario, Miguel Angel. Un saludo.
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Querido amigo Juan Francisco, lamentable la situación en el tema que expones en tu artículo, sobre la violencia que sufren las fuerzas de seguridad en España, en los tiempos actuales.
En mis tiempos que añoro profundamente, se respetaban a los policías y a la Guardia Civil, ya que nuestra educación recibida de nuestros mayores, nos inculcaron el respeto a los que nos protegían, de los delincuentes que siempre han existido aunque en menor cantidad que ahora.
Pero que podemos esperar de un ministro Marlasca, que sin entrar en detalles, y dando alguna credibilidad a sus antecedentes con la policía y la Guardia Civil, y el odio que les profesa demostrado en sus medidas de desamparo a las fuerzas del orden, es la falta de apoyo y protección en momentos muy sangrantes, en los que los agentes se ven desamparados por el que debería protegerlos.
Hemos visto ya tantos casos de los que se les abandona a su suerte, y a veces les cuesta la vida en su labor de defender a los ciudadanos, que no entiendo como soportan la situación a que se les somete, sabiendo que no pueden luchar con los suficientes medios, y con el temor a las consecuencias a las que son sometidos, si se lastima a los delincuentes.
Necesario un cambio político en España, con dirigentes competentes y profesionales. Si queremos que nos atiendan buenos médicos en nuestras intervenciones quirúrgicas, y no un abogado o cualquier otro profesional ajeno a la medicina, también queremos que a las fuerzas del orden las dirija un profesional competente en la materia.
Un abrazo de tu amigo Fernando.
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Gracias por tu comentario, Fernando. Un abrazo.
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