CON FRANCO, EL «BARSA» VIVÍA MEJOR ( 1 ): DE LES CORTS AL CAMP NOU.

Aunque a muchos catalanes y otros seguidores del Barcelona Fútbol Club, lo desconozcan o prefieran ignorarlo, Franco salvó al Barsa de la quiebra y de extinguirse. Por eso, el club de fútbol le llegó a entregar la medalla de oro del Palau Blaugrana en agradecimiento a la ayuda recibida para construir los edificios del club.

En la actualidad y por segunda vez en la historia, el club de fútbol está en peligro de desaparecer como consecuencia de su falta de recursos y su mala gestión financiera. Se ha filtrado en algún medido de comunicación social que su deuda ronda la barbaridad de unos 2.500 millones de euros. Hace casi 60 años, el propio Francisco Franco salvó al conjunto de su primera bancarrota. La actual Junta Directiva del Barsa ¿ debería de ignorarlo ?. Con Franco, el Barsa vivía mejor.

Ahora, el club abanderado del separatismo catalán apenas cuenta con liquidez en sus arcas. Sus deudas son muchas y muy elevadas. A la Agencia Tributaria le debe más de 40 millones de euros, por ejemplo. En los años 60 del siglo pasado, el Barsa debía 230 millones de pesetas pero el ahora denostado régimen autoritario acudió en su auxilio.

En los años 50 de igual siglo, el Barcelona tenía su sede en el campo de Les Corts y jugaban en sus filas los conocidos Basora, César, Moreno, Manchón y Lazlo Kubala. Este último, fichado en el año 1950 y que era un verdadero fenómeno del balompié húngaro, de 23 años y profundas convicciones religiosas que había logrado escapar de las garras del comunismo soviético que aplastaba a su país para venir a refugiarse a la España franquista.

El estadio se había quedado pequeño a pesar de disponer de 60.000 localidades. En septiembre de 1950, el Barcelona firmó la opción de compra de unos terrenos situados entre la Riera Blanca y la calle de la Maternidad por un precio de algo más de 10 millones de las pesetas de entonces. Para poder llevar a cabo la construcción de su nuevo estadio, era necesaria la recalificación de los terrenos donde estaba el campo de Les Corts, hasta entonces zona verde, en terreno edificable y proceder a su venta.

Comenzó así una larga serie de reuniones entre los directivos barcelonistas y las autoridades municipales para lograr una solución a los deseos del Barsa. En marzo de 1951, tomó posesión de la alcaldía del Barcelona, Antonio María Simarro, ex-combatiente del bando nacional en la pasada Guerra Civil y hombre del confianza del régimen de Franco que con el entonces presidente del equipo, Francisco Miró-Sans, acordó también la recalificación de los terrenos comprados por los azulgranas.

Para ello, fue necesario la supresión de varias calles que debían de atravesar los terrenos del futuro Camp Nou. El 28 de marzo de 1954 se puso la primera piedra del nuevo estadio en un acto multitudinario. Aquel mismo año, el Barsa entregó a Franco su insignia de oro y brillantes.

Resueltos los primeros problemas técnicos y urbanísticos quedaba pendiente el tema del dinero para construir el nuevo campo. Para ello fue necesaria una nueva recalificación del terreno de Les Corts al que el ayuntamiento se negaba a otorgar un trato tan favorable al club barcelonés pero al que no tuvo más remedio que ceder en agosto de 1962, tras sufrir muchas presiones.

Esta nueva recalificación había resuelto un problema de fondos que de otro modo hubiera sido insalvable y que habría condenado -seguramente- a la desaparición del club. En agradecimiento, el Barcelona concedió al entonces alcalde, José María de Porcioles la categoría de Socio de Honor

Con la venta del terreno de Les Corts, el equipo iba a tener -en teoría- el dinero para construir el Camp Nou pero algunas entidades recurrieron la decisión del ayuntamiento poniendo en peligro la resolución municipal. El pleito contra la disposición del consistorio y la previsible duración incontrolable había roto los sueños de los barcelonistas.

Ante esto, al club no le quedó más remedio que elevar el nivel político para que pasara de asunto barcelonés a asunto nacional para intentar resolver sus problemas. Para ello, lograron contactar con Torcuato Fernández Miranda, a la sazón Director General de Promoción Social y muy bien situado ante el Gobierno central. Fue él el que logró que esta cuestión llegase ante el Consejo de Ministros. En una reunión celebrada en el Pazo de Meirás ( residencia veraniega de Franco en Galicia ), el Gobierno presidido por el general aprobó en agosto de 1965, la ayuda que el Barcelona demandaba, acordando la recalificación del solar de Les Corts por la que se aprobaba el cambio de uso.

Por su inestimable favor, Fernández Miranda fue nombrado Socio de Honor del Club. También nombraron así a Franco poco después. El club terminó por vender sus terrenos ya recalificados por 228 millones de pesetas a una constructora y con eso pagó el Camp Nou actual.

Pero ahí no acabó la lista de favores de Franco al Barsa, hubo más y más….

4 comentarios sobre “CON FRANCO, EL «BARSA» VIVÍA MEJOR ( 1 ): DE LES CORTS AL CAMP NOU.

  1. Magnifico articulo para poner de manifiesto la hipocresía del ser humano. Franco siempre ha sido benefactor de Cataluña y también de otras instituciones ,como la iglesia que hoy, cobardemente, lo ningunean y hasta hacen escarnio se su enorme figura histórica.
    La corriente izquierdista, tramposa y torticera en su ADN, ha conseguido imponer su relato con la inestimable ayuda de una derecha acomplejada, débil y pusilánime a la hora de defender sus principios y valores.
    En el mundo, en general, se hace imprescindible una reversión de las políticas que devenga en una restauración de «la verdad»
    Lideres como Trump son imprescindibles para conseguir ese objetivo.
    Gracias por tu estupenda exposición y feliz domingo

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