TESTIGO DE LA CORRECCIÓN POLÍTICA Y LA POSVERDAD.

Llama la atención de que en una de las naciones más democráticas del mundo actual y especialmente en esos templos de la cultura y la ciencia como son sus universidades en los Estados Unidos de América del Norte, haya prendido esa forma de censura posmoderna de fermento filosófico que es la corrección politica, con arraigo de una manera muy poderosa y del que viene otro fenómeno, no menos dañino, como es la posverdad, la mentira deliberada.

Esto, aunque lo parezca, no es ninguna broma. El que va a ser el nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, es un adalid de la posverdad y ya sabemos a donde ha conducido esa política que consideraba totalmente obsoleta la noción de la verdad de las cosas. El prestigiosos periódico de aquel país, el Washington Post, registró 30.000 mentiras lanzadas por Trump en las redes sociales durante su anterior mandato.

Lo novedoso de esta nueva censura es que no la ejerce un poder establecido sino que emana de instancias que vienen de la sociedad civil: grupos, tendencias, sectas e incluso a veces, personas influyentes que se consideran con poder para afirmar lo que se puede decir, pensar y hacer. Este tipo de reproche se ha extendido al resto de la sociedad y tiene también elementos de represión que criminaliza a quien se salga de ella.

Surgió a través de la influencia que el filósofo francés Jacques Derrida y su teoría de la deconstrucción cobró en los campus universitarios norteamericanos tras el fracaso sufrido en Europa. Esa teoría ha contaminado ampliamente los Departamentos de Humanidades y Ciencias Sociales docentes y ha creado el caldo de cultivo para el predominio de la posverdad.

Esta dominación se ha hecho famosa a través de la palabra cancelación, según la cual, a los que no entran por el aro de la corrección política los someten a una especie de muerte civil, de ostracismo, se los tacha, borra y persigue, en lo que se refiere a la consideración pública.

¿ Significa todo esto que las universidades norteamericanas están en declive ?. Nada de eso, siguen siendo el paraíso para el enseñante y el alumno: disponen todos los medios tecnológicos, económicos, unas bibliotecas impresionantes, un reducido número de alumnos y una libertad absoluta para elegir los temas y para expresarse en la cátedra. Perviven los aspectos económicos y materiales que no han ido a menos pero ha desaparecido prácticamente, el clima de libertad de pensamiento y de libertad de cátedra.

Aunque existe el temor de que la corrección política y la posverdad acaben contaminando a todo el mundo, dado su éxito también en el Reino Unido, en Europa no tiene el mismo arraigo porque parece que aquí se disponen de algunos antivirus para frenarla. En España, tenemos a Unidas Podemos que no logra implantarla pese a las millonarias campañas realizadas con el erario público en sus tiempos de coalición de Gobierno de la Nación. No ocurre lo mismo con la posverdad. Eso es muy difícil conseguirlo sobre todo en el campo político.

Ya lo adelantó Maquiavelo con su El Príncipe en el siglo XVI, cuando dice que la mentira es consustancial al gobernante y que puede hacerlo porque siempre habrá gente deseando que le mientan en lugar de enfrentarse con la verdad de las cosas.

Ante esta situación no hay que dejarse intimidar. Tenemos todos que reaccionar. Si lo hacemos, si no nos mordemos la lengua, si no aceptamos que alguien quiera censurarnos e imponernos algo. Y si algunos se empeñan en hacernos comulgar con ruedas de molino, decirles claramente que eso es una mentira.

Tomemos como ejemplo, el denominado lenguaje inclusivo. Por más que lo intenten y sin tener el menor sentido del ridículo más absoluto, hablar con la e, no se está imponiendo socialmente y desde luego, nunca se va a trasladar a un diccionario. Todavía no hay el número suficiente de insensatos que piensen que los centenares de millones de hablantes de español, abandonen la lengua que aprendieron de sus padres y en vez de decir, ellos y ellas, digan elles. Se trata de otro fracaso de ese grupo totalitarista que es Unidas Podemos pese a la repercusión mediática que daba el disponer de un ministerio del Gobierno y centenares de millones de euros del presupuesto nacional.

Eso no va a pasar, ni aunque impongan una dictadura feroz con fuertes multas a los disidentes. La lengua, la hacen los hablantes y por eso tienen un sentido común de su propia lengua. En las encuestan de opinión que se han hecho en España hasta ahora, todas revelan que más del 90% de los entrevistados son contrarios al lenguaje inclusivo.

Se trata de propuestas que vienen de iniciativas de grupos y pulsiones ideológicas y no de lingüistas que saben como funciona un idioma. En un reciente libro de una conocida feminista catalana, afirmaba que decir elles en lugar de ellos y ellas, no hace avanzar en nada la condición de la mujer, ni de quienes no se identifican, ni con hombres, ni con mujeres.

2 comentarios sobre “TESTIGO DE LA CORRECCIÓN POLÍTICA Y LA POSVERDAD.

  1. Estamos sometidos a una presión que yo calificaría de ANTI-social por parte de estos grupos radicales, que pretenden imponernos su modo de pensar como pensamiento único aceptable, e incluso esa manera ridícula de hablar que has mencionado: ignoran la centenaria Gramática Española como si fuera un invento de antes de ayer.

    Contra ello, hemos de ser ciudadanos responsables y emitir libremente nuestras opiniones aunque a veces nos veamos presionados por esta gente a no hacerlo. Opinemos con respeto y racionalidad, esto es, evidenciando las razones que nos invitan a pensar de tal modo. Y sobre todo, ya que respetamos las opiniones de los demás, exigiendo el respeto a las nuestras.

    Y si no ¿dónde quedan las libertades de pensamiento y de expresión, base de la democracia?

    Defendamos la democracia y todos sus valores como ciudadanos responsables.

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