LA FELIZ AMÉRICA HASTA LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES.

A mitad del siglo pasado, la Internacional Comunista inició una campaña a nivel mundial para denunciar la maldad del capitalismo occidental, contaminante y despiadado frente al supuesto colectivismo indigenista, maridado con la naturaleza. Era la época del tercermundismo y la descolonización africana; de los movimientos revolucionarios en torno al Che Guevara y al maoísmo chino.

En Hispanoamérica, ese movimiento adquirió el nombre de Nueva Izquierda y empezó su labor construyendo el mito de que América era el paraíso terrenal hasta la llegada de los españoles; que aquellas tierras estaban pobladas por gente maravillosa que vivían pacíficamente de coger fruta de los árboles y de la caza de animales salvajes, decían. Esta idea arraigó con mucha fuerza ante la pasividad de la mayoría silenciosa de la sociedad americana del momento que no llegó a apreciar la finalidad política de ese proyecto.

Aparecía asi la figura del buen salvaje que permanece hasta hoy, alimentada por autócratas de la izquierda, indigenistas y otros políticos inclasificables que quieren esconder así sus miserias. Se creó un estereotipo politizado, atado a leyendas y al victimismo que, al tiempo, despreciaba la verdadera cultura de los pueblos indígenas. El resultado de todo ello lo tenemos en la cantidad de gente que repite -hasta hoy- la historia de los pobres indios, lo felices que vivian en paz y armonía con la madre naturaleza hasta la llegada de los codiciosos, contaminantes y crueles españoles.

Afortunadamente, existen numerosos intentos notables de acercar a la realidad las más recientes investigaciones sobre la América pre-hispánica, con la evidente intención de deshacer el andamiaje de mentiras y falsedades que tanto éxito han tenido hasta ahora. El objetivo actual declarado es humanizar a los pueblos pre-colombinos en sus culturas y formas de vida. Proponiéndose desacreditar las tres ideas comunes sobre la América anterior a Colón: que el continente estaba escasamente poblado; que el desarrollo social y técnico estaba limitado y que los indígenas no dejaron impacto en el medio ambiente.

Una de las conclusiones que no está gustando nada al ecologismo radical es que los nativos se dedicaron a explotar y cambiar el paisaje según sus necesidades, alterando incluso lo que hoy se conoce como la huella de carbono. Un buen ejemplo de ello es la Amazonía, donde las populosas tribus cambiaron la vegetación y transformaron la naturaleza en beneficio propio.

Otra de ellas, tampoco está gustando a los que sostienen el paraíso humano indigenista hasta la llegada de los malvados españoles. Desconocen cómo las culturas mexicanas de los olmecas deformaban los cráneos de sus hijos recién nacidos y omiten los ingentes sacrificios humanos de los aztecas y su canibalismo. Lo que contradice toda esa filosofía inventada de respeto a los derechos humanos entre tribus Y eso que habían llegado a afirmar que la filosofía azteca -también conocida como mexica- estaba a la altura de la griega y de la china pero que la irrupción española impidió su desarrollo.

Otro de los mitos que se desvanece, afecta a la tribu norteamericana de los iroqueses como ejemplo de comunismo primitivo porque no tenían clases sociales, propiedad privada, ni Estado sino que se basaban en el matriarcado y la armonía con la naturaleza. Además de que la felicidad no estaba en el progreso material y tecnológico sino en la conservación de las tradiciones y de la comunidad. Todo ello estropeado por la presencia del hombre blanco, capitalista y patriarcal.

El deterioro medioambiental que los indígenas cometieron se debió también a la densidad de la población, merced a grandes concentraciones humanas y desarrollos urbanos -con sus beneficios y problemas- como en cualquier otra civilización. Si se toma como ejemplo Tenochtitlán ( capital del Imperio Azteca ), llegó a ser una gran ciudad que podía estar a nivel europeo, con agua corriente y calles limpias. Durante la dominación española se fundó sobre ella la ciudad de México que fue la capital del Virreinato de la Nueva España y en la actualidad sigue siendo la capital federal del estado mexicano. Nada indica que hubieran perdurado por sí mismas ya que otras civilizaciones similares como la persa también desaparecieron.

Los mayas, aztecas e incas habían constituido verdaderos imperios y se portaban como tales, explotando a sus vecinos. Todo imperio es dominador por si y eso significa violencia sobre el otro al que exige hombres, tributos y sumisión. Así que como ya está acreditado cientifícamente a través de varias fuentes, pruebas arqueológicas y documentos de la época, el nuevo mundo no era el lugar idílico que nos quieren imponer sino un mundo cruel como cualquier otra civilización.

Estos imperios, desarrollaron técnicas manufactureras y agrícolas como la modificación genética del maíz que aplicaron los mexicas para aumentar la producción. Tuvieron una agricultura intensiva que agotó la tierra, instalaron granjas y fertilizaron el campo. Además usaron el fuego para controlar el paisaje, asunto que hoy saca de quicio a los ecologistas extremistas. Arrancaron árboles para comer y plantaron frutales y pastizales. Lo que motiva que haya un consenso académico actual: los indios no eran solo cazadores y recolectores sino que también transformaron el entorno para su explotación. No existía un edén sino una realidad humana.

El problema fueron las enfermedades que involuntariamente llevaron los españoles y para las que los indígenas no estaban preparados. Un ejemplo de ello lo tenemos en el tercer viaje de Colón cuya tripulación llevó enfermedades que corrieron como la pólvora: la gripe y el tifus. Si ha sucedido ahora con la gripe china, rodeados de tecnología y avances médicos, es posible imaginarse lo que fue entonces. Aquellas dolencias llevadas sin querer, desencadenaron una de las mayores catástrofes de la Humanidad porque los sistemas inmunológicos de los indígenas no estaban preparados para hacer frente a los virus y bacterias españolas.

Fue un verdadero desastre y las cifras de fallecidos están en cuestión -un informe de la Universidad de Harvard habla de seis millones- porque no hay debate sino politica como las extravagancias del exPresidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Se silencia que los españoles se encontraron allí con patologías infecciosas como las parasitosis, algunas enfermedades bacterianas, la tuberculosis y determinadas treponematosis, como la rabia, la disentería, la hepatitis, la tosferina y la poliomielitis.

Es lamentable que hasta ahora haya prevalecido la especulación sin base documental y solo apoyada en la opinión y el prejuicio sobre uno de los acontecimientos más importantes de la Historia de la Humanidad como fue el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en el nombre de España. Es penoso que la opinión valga más que el conocimiento.

6 comentarios sobre “LA FELIZ AMÉRICA HASTA LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES.

  1. Es lo que tiene la incultura del comunismo que se basa en el divide y confrontar que venceras. De todas formas darles palabras a esta tropa es como pisar charcos, te vas a mojar. Lo que hay que hacer es «secar» los charcos para que no perjudiquen. Y redirigir y encauzar el agua que sea aprovechable, el resto al mar. Eso es lo que se debe hacer con la inmensa mayoría de zurdos y comunistas.

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  2. yo lo resumo en más ventajas que inconvenientes. Nadie se podía imaginar lo que iban a encontrar allí. Gobernar aquello con los medios de entonces tuvo que ser verdaderamente difícil. Aún así llevamos la civilización y el progreso, aunque tuviera un coste, como las enfermedades que pudimos trasmitir sin saber a qué nos podíamos enfrentarse. Bien salió para la época de la que hablamos. Es completamente indignante que ahora de cuestione. Que buen artículo!!!!

    Me encanta 😊

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  3. Si les hubieran «colonizado» los ingleses, auténticos piratas depredadores y exterminadores, (se es sabido el trato a las tribus indias norteamericanas), peor suerte hubieran tenido.

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    1. Es curioso que todos los partidarios del inexistente genocidio español omitan las espléndidas «reservas» dedicadas al exterminio de las tribus indias al norte de Río Bravo o Grande para otros, que los descendientes de los británicos instalaron en el Medio y Oeste del territorio norteamericano que los mexicanos tan fácilmente dejaron perder tras lograr la independencia española y que hoy suponen las dos terceras partes de la herencia hispánica.
      Gracias por tu comentario. Saludos.

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