LOS ESPAÑOLES NOS MERECEMOS ALGUNA EXPLICACIÓN, SEÑOR PRESIDENTE.

Pedro Sánchez volvió a sorprender con un giro de guión sobre el que fue muy poco explícito en su comunicado de que seguía al frente del Gobierno socialcomunista que preside. Un episodio del calado como el que ha protagonizado no puede resolverse con una mera declaración de continuidad, en una comparecencia pública sin preguntas de la prensa, ni con un compromiso genérico de trabajar por la regeneración democrática. Estos cinco dias del pasado mes de abril precisan de más explicación.

Además debería de llamar al líder de la oposición para que cada cual asuma su responsabilidad por intentar o no reconducir la peligrosa grieta social que cada día se ensancha un poco más en España. Es hora de reconocer que los dos partidos políticos mayoritarios -y los demás también- han contribuido a la crispación, los que están a la derecha y los que están a la izquierda. Hay que acabar con este ambiente tan malo y tan tóxico al que todos han contribuido. Esos cinco dias han sido la prueba.

Lo que nadie esperaba es que la aparente defensa de ese lado sensible y humano se combinara con las más viejas técnicas del poder. Generar un estado de suspense, acaparar toda la atención mientras se mantiene impenetrable e impasible es algo que solo consigue la Iglesia católica cuando elige un nuevo Papa: ¿ Fumata blanca o fumata negra ?. Tanto da, lo importante es mantener a la población atenta a la pantalla del televisor. Con este movimiento político que ha causado perplejidad también en los demás países de la Unión Europea, Sánchez ha adelantado la hora crepuscular del sanchismo: no hay que descartar que aquel que es humano para amar haya sido humano también para equivocarse.

Como todo anuncio de reflexión, el descanso que se ha tomado Pedro Sánchez ha sido visto al final más como un chantaje, una maniobra efectista marca de la casa que como una confesión sincera. Aunque la reiterada alusión a una conjura ultraderechista pretenda lanzar un paralelismo con casos de judicialización de la política en Hispanoamérica. Muchos rasgos recuerdan también al proceso separatista catalán y hasta Jair Bolsonaro ( exPresidente de Brasil ) porque la misiva es una condensación del estilo populista.

Cuando Sánchez tuiteó su carta a los españoles el 24 de abril, la gente empezó a hacerse una serie de preguntas de las cuales ninguna de ellas ha obtenido respuesta hasta ahora. También se inició un debate para desentrañar las mismas que abordó la situación desde los más diversos puntos de vista. Una de ellas, fue la que alimentó el propio secretario general del PSOE sobre su sucesión en el partido socialista al amagar con un paso atrás que nadie esperaba hasta entonces. Lo que indica que el PSOE debería también empezar a reflexionar en el seno de la organización sobre cómo garantizar la continuidad del proyecto político más allá de la personalidad y el carisma de su líder.

Si el PSOE quiere de verdad hacer un punto y aparte, no puede quedarse en la queja y en las buenas palabras. Tendrá que tomar medidas aunque solo sea para protegerse a sí mismo. Por lo pronto, ha de reconocer el problema y debatir sobre él. Eso ya sería un avance importante. Más allá de la adhesión de sus simpatizantes y su partido, la decisión de continuidad de Sánchez no ha devuelto el debate automáticamente a las instituciones como debiera haber sido ya que es el lugar donde debe de sustanciarse y donde debe de priorizarse la estabilidad que España necesita y merece. De esta manera no se ha podido saber a qué conclusiones políticas ha llegado para enfrentar esa impotencia democrática que expresaba en su carta.

Lo que sí ha sido evidente es que los cinco dias que el Presidente ha estado sin agenda pública no han generado ni la tensión, ni la especulación esperada en busca de un movimiento de adhesión de todos los ámbitos que se autodenominan progresistas de la sociedad. Tampoco ha impactado tanto en la campaña electoral catalana y menos aún lo hará en las próximas europeas. Al final todo el mundo se ha dado cuenta que todo esto ha formado parte de una estrategia fría y calculada. Abrir la espita de reformas legales que afecten a la arquitectura institucional o relacionadas con la prensa, no parecen la mejor idea en un momento en el que los acuerdos transversales parecen imposibles.

Esta actuación de Pedro Sánchez y la situación creada en España es un paso más en una tendencia muy preocupante que se viene produciendo desde hace varios años de intensificación de la polarización y de unos niveles de populismo cada vez mayores. El espectáculo que nos ha dado es un elemento típicamente populista que nos recuerda más a las democracias hispanoamericanas que a un país realmente europeo. Una carta directa a los ciudadanos evitando toda mediación en la comunicación es un rasgo típico del populismo. Y esas notas de sentimentalismo que hay en la carta con tantas dosis de irracionalismo no permiten enfocar bien el problema.

Pedro Sánchez llegó al Gobierno tras una moción de censura a raiz de la primera sentencia judicial del caso Gürtel diciendo que la lucha contra la corrupción y la regeneración democrática iban a ser la prioridad del nuevo Gobierno. Y desde entonces de estos anuncios nunca más se supo, desaparecieron por completo de su discurso político por lo que ha quedado demostrado lo que vale la palabra dada por el Presidente del Gobierno y su falta de compromiso. Que ahora vuelva con la misma cantinela de la regeneración tiene evidentemente poco crédito cuando en los seis años anteriores no ha hecho nada a pesar -incluso- de los avisos que contenían los informes pidiendo cambios de algunos grupos internacionales como el Grupo de Estados Contra la Corrupción del Consejo de Europa ( GRECO ).

Siguiendo con otros organismo internacionales como el Instituto del Banco Mundial, en sus indicadores de gobernanza se ve muy claramente el deterioro institucional de la calidad del Gobierno en España donde se aprecia que en los últimos años se ha producido una pérdida de la condición democrática considerable y muy preocupante. ¿ Esto significa que estamos malgastando la democracia ?. Al menos expresa que no estamos en el camino más adecuado.

En el año 2015, se nos abrió una ventana de oportunidad considerable al dilapidarse la importancia del bipartidismo. Este tenía sus ventajas pero también el inconveniente de que los dos grandes partidos seguían en una especie de inmovilismo. La aparición de dos opciones políticas nuevas como Ciudadanos y Podemos abría una coyuntura, un incentivo para mucha gente. Al final, lo que tenemos es que esos nuevos partidos han desaparecido prácticamente y vuelve el bipartidismo. Lo que nos lleva a tener la sensación de que hemos perdido casi diez años de la política española que han sido un camino a ningún sitio con un serio deterioro institucional y de capacidad de ponerse de acuerdo entre quienes piensan de manera diferente.

El daño del nivel del debate público es serio para cualquier espectador moderadamente neutral, sea nacional o extranjero. También ocurre si nos fijamos en el análisis que está haciendo la mayor parte de la prensa extranjera sobre los últimos acontecimientos en España que tenía una imagen positiva en el exterior gracias -sobre todo- a la forma en que se hizo la Transición Política a la democracia. Eso está cambiando hacia la preocupación y un poco de incredulidad. En el ámbito europeo en general hay una cierta estupefacción porque el Gobierno español no se tome en serio las evaluaciones que se le hacen y estas no se aprovechen para hacer las reformas que faltan y que consolidarían un poco más nuestras instituciones políticas.

Pedro Sánchez dice que irá al Congreso a dar explicaciones sobre el Caso  Koldo

El pasado martes, día 14, de manera inesperada y sin mediar explicación alguna -como es su costumbre- el Grupo Parlamentario socialista en el Congreso de los Diputado anunció a bombo y platillo que en la intervención que hará Pedro Sánchez en el Pleno del próximo miércoles día 22, dará una explicación sobre los negocios de su esposa Begoña Gómez, después de las diligencias judiciales abiertas en torno a ella por presunto tráfico de influencias vinculado con las investigaciones del llamado caso Koldo.

Lo hará tres semanas después de anunciar su decisión de no dimitir tras tomarse precisamente cinco dias de reflexión por lo que definió como un acoso contra él y su esposa, justo en la semana que empieza la campaña para las elecciones europeas del próximo día 9 de junio. Malos deben de ser los augurios socialistas que presagian los resultados para que la soberbia y obstinación del señor Sánchez sobre este oscuro asunto haya pasado a segundo término y primen los resultados electores sobre los sentimientos amorosos hacia su cónyuge.

No obstante y para que el trago sea más digerible el dirigente socialista hablará también sobre la fracasada gira europea que realizó hace varias semanas para buscar apoyos al reconocimiento del Estado Palestino, ( apenas dos países la secundarán, Irlanda y Noruega ; ante la negativa de Francia, Alemania, Portugal, Italia, Malta, Luxemburgo, Eslovenia y Bélgica ) iniciativa de carácter internacional con la que trata de ocultar la parálisis nacional al carecer de sus habituales apoyos de los grupos separatistas y en la que va por libre, sin encomendarse a nadie, hurtando así el necesario debate político que necesita una decisión de esta envergadura. Incluso ha metido en el lote informar del estado de las negociaciones sobre la nueva situación con Gibraltar que aún siguen en marcha y del último Consejo Europeo. Cuatro comparecencias en una sola. ¡ Ahí queda eso !

Esta inclusión de temas tan diversos en una misma personación, busca diluir la relevancia de cada uno de ellos y en especial el relacionado con sus esposa. Cada uno de estos asuntos merece una intervención monográfica del Gobierno más opaco de nuestra reciente democracia con el consiguiente debate en las instituciones habilitadas para los mismos. En estos dias previos a la actuación del Presidente, las terminales mediáticas dirigidas desde el Palacio de la Moncloa van ya expandiendo que la explicación de Sánchez sobre su esposa se limitará no a dar información alguna sobre sus vínculos con determinadas empresas sino a denunciar la máquina del fango puesta en marcha por el Partido Popular y Vox en su estrategia conjunta de guerra sucia de acoso y derribo para propagar bulos y judicializarlos a través de denuncias falsas, socavando así la democracia misma. Sublime: Ni Donald Trump podría hacerlo mejor.

6 comentarios sobre “LOS ESPAÑOLES NOS MERECEMOS ALGUNA EXPLICACIÓN, SEÑOR PRESIDENTE.

  1. Mañana día 22 está prevista la comparecencia del Presidente en el Congreso.No espero ninguna explicación: este Gobierno se sustenta sobre la mentira sistemática y el lanzamiento continuo de cortinas de humo; no otra cosa son las famosas «reflexiones» presidenciales, o los insultos al Presidente de un país hermano y amigo. Las explicaciones, de todos modos, habrán de darse en sede judicial sin remedio. Y con previsibles resultados: Iñaki Urdangarín pasó varios años de prisión por el mismo tipo de delitos que se han denunciado acerca de las actuaciones de la esposa del Presidente.

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  2. Luis XIV, Francia, año 1655:

    «El Estado soy yo». Es de imaginar el respeto del autocrata por su pueblo, las explicaciones dadas por cualesquiera de sus decisiones, su preocupación por el bienestar de los ciudadanos y el respeto que le merecían. Por similitud de los personajes, esperar las debidas explicaciones de hechos pasados, presentes y /o futuros, que es obligado al gestor del país, como también de la administración de sus bienes, que son nuestros, dicha esperacresulta totalmente utópica.

    Por cierto estimado Juan Francisco, me encanta la última foto con la que ilustras tu escrito por su «fisonomico realismo».

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  3. No recuerdo quién dijo aquello, de que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen, pero debió ser un ciudadano que no conoció a un personaje como Pedro Sánchez, porque de lo contrario habría que maldecirlo para siempre. Una desgracia como este Gran Impostor no se la merece España, entendida como la inmensa mayoría de los ciudadanos de bien. Y, sin embargo, bien mirado el asunto, después de Zapatero, somos capaces de aguantar lo que nos echen. ¡Hasta tal punto ha llegado nuestra cobardía…!

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