Los abuelos que sobrevivimos y que en los sesenta éramos jóvenes esplendorosos que estando estudiando para lograr un futuro mejor tuvimos una herramienta a nuestro alcance que nos dio dias de gloria y avances muy importantes en la vida social: la música. Pero no cualquier música o toda la música sino una música nueva, de nuestra tiempo, internacional con la que te sentías identificado y cuyas canciones más populares te pasabas el día canturreando.
Los adolescentes de la España de los 60 del siglo pasado tuvimos la fortuna de crecer con una banda sonora escrita a nuestra medida y rompedora para su tiempo. Se trata de decenas de canciones que han perdurado en la memoria colectiva. En cualquier rincón de España surgía un grupo músico-vocal. Era lo nunca visto. Iniciándose así un legado musical incuestionable visto desde diferentes maneras.
Es indudable que la música pop desde comienzos de los sesenta entró a formar parte del paisaje musical español con enorme proyección popular en muchos casos pero que al gestarse en el tardofranquismo no fue en su arranque demasiado transgresora. Se le llamaba el ye-yé y era un mero vehículo para traducir éxitos foráneos o con el que componer canciones más o menos sentimentales que eran las que menos problemas ocasionaban.

Así y pese a existir formaciones tan solventes como Los Pekeniques, Los Relámpagos, Micky y los Tonys, Los Brincos, Los Mustang, Los Sirex, Los Bravos, Los Canarios o Los Módulos y cantantes solistas como Bruno Lomas, Miguel Rios, Nino Bravo o Camilo Sesto, el de aquellos años es un pop fruto de las circunstancias en el que cuesta descubrir himnos generacionales ( aunque los hay como Soy así y Es la edad de Los Salvajes ), la crítica social escasea ( La escoba de los Sirex es lo más aproximado ) y en el que hay que esperar hasta 1.968 para encontrar la primera muestra de pop netamente urbano con Mi calle de Lone Star. Detalle a tener en cuenta, los tres grupos mencionados son barceloneses.
Aquella década dejó sublimes melodías, enormes instrumentistas, inspirados vocalistas pero canciones con poca fuerza poética y escasa intencionalidad, simplemente porque no hubo otra opción. La cultura joven creció vigilada y amordazada.
Si de lo que se trata es de buscar textos de altos vuelos en aquellos años, hay que mirar hacia la canción de autor, especialmente a la nova cancó catalana, Aunque sus integrantes se hacían acompañar por una guitarra española y no una eléctrica. Temas como Al vent o Air ( diguem no ) de Raimon, quizá habrían sido pop de haberse compuesto en otra latitud geográfica. Las producciones de Lluis Llach y de Serrat, muy afrancesados ambos, se deberían de adscribir -aunque a ellos no les guste demasiado- al pop en cuanto a concepto musical. En cualquier caso, la canción de autor, fenómeno netamente español e hijo de su época, marcó la diferencia pese a que en sus inicios solo llegara a universitarios, intelectuales u obreros concienciados e inquietos.

También hubo intentos para que a finales de los 60, lo cantautoril alcanzara al gran público. No se trata de María Ostiz y similares productos de club juvenil cristiano sino de nombres como Manolo Díaz, vocalista de Los Pasos, compositor de éxito para grupos como Los Bravos, posterior cantautor comprometido y finalmente alto ejecutivo discográfico. También Luis Eduardo Aute o Mari Trini, cada uno con sus influencias a la espalda, ofrecen su particular visión del pop de autor aunque arreglos y producciones tienden a dejarse querer por fórmulas demasiado sobrias.
Pero en ellos hay que buscar la semilla de uno de los fenómenos más interesantes surgidos ya en la década de los 70: la tercera vía. Una suerte de folk-rock a la española que une textos cuidados con intuitivas soluciones musicales que pueden pasar por la psicodelia, la escuela beatle o las formas del soft-rock californiano. Se trata de una propuesta apta para llegar al gran público pese a que pocas veces se consigue. Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán ( antes Solera ) son el mayor exponente de este movimiento, uno de los muchos que dibujan el riquísimo paisaje del pop español en los setenta. Un tiempo en el que el pop toma carta de identidad aunque en muchas ocasiones con el inglés como vehículo de expresión.
Surgen grupos progresivos como Máquina o Smash pero también cantautores hippies electrificados como Hilario Camacho o Cecilia; deliciosas anomalías como Vainica Doble o iluminados como Sisa o Pau Riba. Hasta Miguel Ríos bebe en el progresismo y a mitad de década adelanta el rock urbano, Aparecen las formas flamencas en la órbita soul con aparatosas producciones para Las Grecas y Los Chorbos. Mientras Los Chichos y Los Chunguitos le dan a la rumba suburbial.

La del pop español es una historia a reivindicar, escrita en ocasiones con más voluntad que medios sobre renglones torcidos. Casi siempre oculta pero que ha dejado un legado discográfico valiosísimo poco apreciado por un público desmemoriado, unos medios de comunicación con tendencia a jalear los sonidos anglosajones como exclusivos garantes de la modernidad y una industria discográfica que en el mejor de los casos, ignora el inmenso tesoro que duerme en sus sótanos y al que solo recurre para nutrir de contenidos recopilatorios circunstanciales en cuidadas ediciones de lujo -siguiendo el modelo anglosajón o las fastuosas integrales francesas- de las piezas maestras del pop español.
Más de sesenta años después de que El Dúo Dinámico entrara en un estudio de grabación en 1.959 y cuando el soporte discográfico está casi extinguido, el legado del pop español sigue resultando misterioso, poco estudiado, admirado y respetado por unos pocos aunque auténticos melómanos.
Querido amigo Juan Francisco, acabo de leer con sumo agrado tu artículo, se nota tu conocimiento por la música de nuestro tiempo, que tantos gratos recuerdos me traen.
Hoy día uno de Enero del 2024 y gracias a la lectura de tu blog, en lugar de sentirme un poco más mayor ( que no viejo ), he vuelto a revivir aunque sea en mi pensamiento, aquellos años de juventud con los guateques en casas particulares, y en conciertos a las cuatro de la tarde, ya que las chicas tenían que volver a su casa antes de las diez de la noche.
Como han cambiado las costumbres y la forma de divertirse de la juventud actual tan diferente a la nuestra, en la que se intentaba con gran habilidad y respeto ligara las chicas que nos gustaban, y que en muchos casos han sido nuestras esposas y madres de nuestros hijos, y de las que seguimos enamorados hasta los huesos, aunque la fuerza física haya aflojado lamentablemente por la edad.
Allí surgieron grandes amores, unos fueron temporales y otros definitivos que han perdurado a través de los años, y que a muchos de nosotros nos han acompañado hasta ahora, dando estabilidad y complementando nuestras familias y nuestras vidas con su ayuda inestimable.
Los grupos musicales de los años sesenta, setenta y principios de los ochenta, marcaron nuestras vidas y en mi opinión personal creo que ha sido la mejor música Pop y Rock de la historia, llena de poesía y mensajes de amor, que tanta falta hace en los tiempos actuales ( por lo menos es lo que pienso ).
Me encanta ver a los jubilados en sus viajes del Inserso bailando en las fiestas que les organizan, y que les revitalizan y les alegran sus vidas a veces aburridas en su diaria monotonía, al recordar con esa música sus tiempos de juventud, y que se merecen por sus sacrificadas vidas no reconocidas en muchos casos.
Quizás sea nostalgia de aquellos inolvidables años, pero no cambio la actual música ni la forma de vida de la juventud actual, por la que vivimos los que aún quedamos vivos, pero con una salud relativamente aceptable, y que todavía escuchamos con mucha frecuencia la música que nos alegra la vida y nos trae los recuerdos de nuestra juventud.
No me gusta la música llamada Reguetón, no me dice nada ni me regala los oídos, al contrario y con el respeto a los que opinan diferente, me resulta desagradable y no digamos las Batucadas que se repiten con demasiada frecuencia, y que son lo más desagradable que pueden soportar mi cerebro.
No me quiero alargar en mi escrito para no cansar a quien pueda leerlo, sólo felicitarte por tu artículo y desearte a toda tu familia y a los lectores de tu blog un Feliz Año 2024, con salud y música de la que le guste a cada uno, yo me quedo con la de antes.
Un abrazo.
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Excelente crónica social que complementa muy bien el articulo. Gracias por tu acertado comentario Fernando, como siempre. Un abrazo y Feliz Año Nuevo.
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Magnífico artículo y reportaje don Juan, de una época dorada los años 60-70-80 , donde primaban pegadizas letras unas comerciales y otras románticas con bellos versos y notas musicales, de esplendor de los grupos rockeros españoles, coincidiendo con Joselito y Marisol, Dúo Dinámico, los Beatles. Los Mustangs, Lone Star,( los Beatles españoles), Joan Báez, Bob Dylan,Sirex, Karina, los Brincos, los Bravos, Adamo, Camilo Sexto, Tino Casal, Raphael, Julio Iglesias, John Travolta, Bee Gees , Elton John, Michael Jackson, Ibamos a casas de amigos, verbenas, la radio, los 40 principales, concursos, discotecas, Club Remo , parque Nairobi en el paseo Malecón, bajo Sindicatos CNS en calle Santa Teresa, salón edificio antiguo Gobierno Civil ,festivales grupos musicales Teatro Romea, una época y una juventud especial con los peinados del hombre a lo Tarzan o a los Beatles, en las mujeres la minifalda una épica de explosión juvenil y rebeldía donde se revolucionaban las hormonas en los guateques y bailes. Con la TVE en blanco y negro, programas de radio los 40 principales, etc.
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¡ Cómo recordamos aquella década donde la música abrió al mundo a una generación de adolescentes que ahora son abuelos y que deberían contárselo a sus nietos. Gracias por tu comentario Juan. Un abrazo.
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