LAS FUERZAS DE CHOQUE «CIVILES» DE LA VENEZUELA CHAVISTA.

Este título -contradictorio en apariencia- se refiere a los llamados Colectivos en Venezuela. El bastión más duro del chavismo y, a menudo, sinónimo de terror para los opositores que protestan contra el autócrata Presidente de la República, Nicolás Maduro. Se articularon a partir del año 2.002 después del intento de golpe de Estado contra el extinto Hugo Chávez para defender al Gobierno desde los barrios de los pueblos y ciudades con el apoyo económico de las autoridades aunque la fecha formal de su nacimiento fue el 10 de abril de 2.006.

Están impregnados del imaginario de la lucha armada revolucionaria de la década de los años sesenta del pasado siglo. Se escudan en la organización de actividades comunitarias de promoción de la democracia y de tipo cultural y social pero en los momentos de tensión política que tanto abundan, algunos actúan como pandillas motorizadas de paramilitares como grupos situados al margen de la ley. Y pese al descontento que sobrevuela hasta en sus filas, han prometido proteger la denominada revolución bolivariana hasta el final para convertirse en la última línea de defensa del Régimen.

Las Comunas de los Barrios son organizaciones con funcionamiento, proyectos y versión de la realidad con un guión de retórica marxista y antiimperialista que aunque no les gusta que les llamen brazo del chavismo, actúan como tales ya que sin su apoyo y sostenimiento económico no podrían subsistir, como se afirma desde el Observatorio Venezolano de la Violencia. Han llegado a atacar a personas de religión protestante, periodistas, estudiantes, sacerdotes católicos, monjas. Para eso se visten de negro y van encapuchados.

La amalgama de personas que forman estos Colectivos, procede de antiguos militantes de la lucha armada, de las Comunas y de la criminalidad. Esta mezcla que no siempre reúne las condiciones citadas, lleva desde hace casi 20 años a sustituir al Estado en muchas barriadas de las grandes ciudades.

Si hay un vecino que incordia o protesta, ellos se encargan. Si se trata de una zona de un barrio, ellos acuden y acaban con el peligro porque dan más miedo que la Policía. Han conseguido acabar con la venta de drogas al menudeo pero a tenor de los resultados, parece que algunos grupos entran como bandas criminales porque después de limpiar la zona, se quedan con el negocio de los que han expulsado.

Las últimas averiguaciones, indican que hay miembros de los Colectivos que pertenecen a las FAES ( Fuerzas Especiales de la Policía Venezolana ) temidas por la población en general por su violencia y autoría de numerosos asesinatos. También, agentes policiales que se encapuchan para actuar como Colectivos. Eso explicaría que muchos de sus ataques cuentan con la anuencia de la Policía y, en ocasiones, en abierta coordinación con ella.

Lo más llamativo de este asunto es que en el año 2.019, la Asamblea Nacional de Venezuela designó a los Colectivos como grupos terroristas por sus acciones paramilitares de violencia, intimidación, asesinatos y demás delitos, declararando sus actuaciones como terrorismo de Estado.

LAS LECCIONES DE OTEGUI A LA POLICÍA AUTONÓMICA VASCA.

En pie de guerra. Los ertzainas han estallado ante las provocaciones del coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, quien acusó a la Policía vasca en una entrevista de radio de contar con «elementos infiltrados por la extrema derecha al servicio de otros Estados» ( entiéndase España ). Es más, el político abertzale insistió en que «la sociedad vasca merece una Policía que respete los derechos, actúe con responsabilidad y resuelva los problemas y los conflictos sin agravarlos».

Sus palabras han calado en los agentes que las han tildado de «graves e irresponsables», y han reaccionado con dureza: «No vamos a tolerar que el que fuera líder de la banda terrorista ETA, amparó su violencia y sus más de 850 asesinatos (entre ellos 15 ertzainas), 2.600 heridos y casi 90 secuestrados, nos dé lecciones de nada«.

Según denuncia el Sindicato Profesional de la Ertzaintza (Si.P.E.), las palabras de Otegi suponen un «ataque frontal contra la dignidad de quienes arriesgan cada día su integridad» por la de todos los ciudadanos vascos. «Resulta paradójico que quienes han callado, justificado o convivido con la violencia de ETA y de la Kale Borroka, ( lucha en las calles ), los que apedrean patrullas, queman contenedores y señalan a los agentes por el simple hecho de portar un uniforme, pretendan ahora dar lecciones sobre democracia y seguridad», han sentenciado.

Y por ello, exigen «respeto», ya que acusar «sin pruebas» atenta no solo contra la imagen de la Policía vasca, sino contra la confianza que los ciudadanos tienen en esta institución. Los agentes exigen a los políticos que «dejen de sembrar dudas» sobre su profesionalidad y trabajen para garantizar mejores medios y más recursos humanos. Consideran que los ciudadanos se merecen un debate serio sobre seguridad y no «discursos incendiarios» para movilizar a los «radicales de siempre».

Desde el sindicato aseguran que la realidad, por mucho que EH Bildu intente retorcerla, es que la Ertzaintza sigue sufriendo el «hostigamiento» de aquellos grupos que no aceptan las reglas democráticas. A ello contribuyen los continuos ataques de Otegi, con el objetivo de empañar la imagen de los agentes. Tanto es así que no tuvo reparos en manifestar que la autoridad y el respeto se ganan «tratando bien a la gente» y «siendo una Policía de cercanía», no «pegando a la gente».

Pero si algo tienen claro los agentes es que los ataques para erosionar su imagen no cesarán. Por este motivo, Juan Carlos Sáenz, secretario de Organización de Si.P.E. señala que aquellos que han avalado y defendido la violencia de ETA no van a difamar ni a dar lecciones a una institución que ha sufrido acoso y 15 asesinatos.

Agente de la Ertzaintza

Los cerca de 8.000 agentes de la Ertzaintza vuelven a estar de nuevo en el centro del debate político tras los ataques del coodinador general de EH Bildu contra el cuerpo policial. Después de un verano marcado por enfrentamientos de grupos de jóvenes radicales contra la Polícía autonómica en distintas localidades guipuzcoanas de aquel territorio, con ocasión de la celebración de sus respectivas fiestas patronales, como por ejemplo en Villafranca de Ordicia, Hernani y Azpeitia o en Vitoria que se han saldado con decenas de detenidos y varios ertzainas heridos.

Estas declaraciones, que confirman la nueva estrategia marcada por Otegui contra la Policía vasca donde ya avanzó el pasado mes de julio que está infiltrada por elementos de la extrema derecha y vinculó con lógicas autoritarias del pasado. Manifestando también que este cuerpo debía de pasar un proceso de transformación para que respete los derechos de los ciudadanos, actúe con responsabilidad y resuelva los problemas y los conflictos sin agravarlos.

Por eso, EH Bildu exige una reflexión y una reforma en profundidad del modelo policial, como ya ellos han empezado a realizar, pidiendo que las Policías Locales de los Ayuntamientos donde ellos gobiernan, no se tengan que formar en la misma escuela de policía que la Ertzaintza, en Arcaute ( Alava ), como se viene haciendo hasta ahora.

Las declaraciones del dirigente radical se han producido unos dias después de que el Presidente de la Comunidad, Imanol Pradales, iniciase el curso político exigiendo a la organización heredera de los terroristas que condenase con rotundidad los ataques a la fuerza policial. No puede haber medias tintas: todos los grupos políticos del País Vasco, sin excepción, debemos de condenar los episodios de violencia y exclusión que han padecido las policías municipales y la Ertzaintza, Con claridad, con rotundidad y sin subterfugios lingüísticos.

Otegui insistió en su entrevista radiofónica que acudiría al Foro de Seguridad regional impulsado por el Gobierno vasco para hablar del modelo policial con el objetivo de construir una policía de proximidad, vasco parlante ( euskaldún ) y democrática.

LA RESPUESTA POLICIAL A LA CRIMINALIDAD URBANA.

Desde la aparición de la ciencia sociológica, los estudiosos han ofrecido diversidad de tipologías sociales: sociedades de combinación y sociedades de unión; sociedades de cohesión artificial o mecánicas y sociedades trabajadas por solidaridad orgánica; sociedades rurales y sociedades urbanas. En nuestros días, ha tomado carta de naturaleza una clasificación de corte socio-cultural, que basa la distinción en el fenómeno industrializador y el uso de bienes activos. De acuerdo con este criterio, se habla de sociedad tradicional, sociedad industrial y sociedad postindustrial. Algunas se refieren, incluso, a sociedades postmodernas. Es precisamente esta distinción la que interesa por adecuarse mejor al análisis que se intenta.

En las sociedades tradicionales o preindustriales, el 50 % de la población —como mínimo— está adscrita a una actividad del sector primario, como es la agrícola, un 30 % al sector secundario (industria) y el 20 % restante, al sector terciario (servicios). La criminalidad es igual a su estructura social, predominan los delitos contra las personas y el patrimonio. Sus autores, mayoritariamente, son jóvenes. La respuesta social es la de una justicia elemental o embrionaria.

En las sociedades industriales, los índices alcanzan un 30 % en el sector primario, un 50 % en el secundario y un 20 % en el terciario. Su criminalidad es de mayor nivel y densidad, gracias a su estructura social. Las funciones comunes, como la familia, trabajo, escuela se vuelven técnicas que ejercen cierto nivel de control social más especializado. En este caso, la criminalidad que prevalece es la que se liga a las actividades económicas ilegales, favorecidas por las lagunas en el sistema de distribución y producción de bienes.

En las sociedades postindustriales o intensamente industrializadas, el sector terciario es el predominante superando el 40 %. Este tipo de comunidades ha basado su profunda transformación en tres fenómenos bastante correlativos: industrialización, urbanización y burocratización.

Todo lo que ha provocado esa dinámica social denominada proceso de modernización. En ellas, la criminalidad es alta porque a la tradicional —robos, fraudes o delitos de agresión y lesiones— se suma un intenso crecimiento de delitos con violencia contra las personas, relacionados con las infracciones cometidas contra la propiedad. La delincuencia organizada —tráfico de drogas o extorsión— se aprovecha del espíritu de libre empresa. Las estafas se multiplican. El número de mujeres delincuentes se aproxima al de los hombres y la cifra de jóvenes que delinquen también es elevada.

Las memorias de la Fiscalía General del Estado recogen los principales factores criminógenos de la realidad delincuencial española:

  • Crisis de valores debido a la relatividad moral a todos los niveles.
  • Desestructuración familiar, con perniciosa influencia en los menores y adolescentes.
  • Ausencia de modelos positivos de identificación.
  • Alcoholismo y drogadicción.
  • Afición al dinero fácil y sensación (propia y ajena).
  • Despersonalización en las relaciones sexuales. Tendencia marcada al consumo de sexo.
  • Continuadas crisis económicas y elevados índices de desempleo.
  • Frustración juvenil y abuso de la evasión para calmar ese sentimiento.

Son muchos los que consideran como fenómeno social normal el delito que hace acto de presencia en cualquier tipo de sociedad pues quiere decir que está indisolublemente ligado a la propia existencia de la vida en común. No obstante, esa normalidad puede ser publicada siempre que se trate de una delincuencia que no sobrepase un listón determinado que sea asumible. El mantenimiento de excesos de criminalidad —que es lo que sucede en las sociedades industrializadas— llevaría, a medio o largo plazo, a hacer imposible la convivencia. Sea como fuere, lo cierto es que toda sociedad organizada tiende a autodefenderse de tal modo con el fin de, si no hacerlo desaparecer que el fenómeno sea tolerable.

Lo que decida hacerse en estos temas con la Policía tiene esa finalidad. En la lucha contra la criminalidad, la acción de la justicia es necesaria pero no es exclusiva y, desde luego, no es suficiente. La Policía ha de ser considerada, únicamente, como una parte activa de lo que se podría denominar control de la defensa social total. Este dominio, tiene por objeto prevenir las condiciones propiciadoras de la delincuencia en general, combinando recursos de la Administración más socorrida que es la justicia penal en sus múltiples aristas (jueces, fiscales).

Porque esta va tendiendo, muy prevalentemente, a sancionar conductas negativas; por lo mismo, tiende a adoptar un papel regresivo, y han de ir —con esperanza preventiva— a poner en práctica las condiciones más aceptables de las ciencias médicas, sociales, psicológicas, estadísticas, económicas y bienestar social, criminología, derecho y seguridad social.

Todo ello, dentro de un sistema de poder político que se estructure y se ejerza, de acuerdo con los principios del justicialismo democrático en los que la Policía se encarga de que las libertades públicas puedan ser disfrutadas por todos sin exclusión de ninguna especie. Es un instrumento fundamental de la democracia sin el cual no se podría hablar de las libertades públicas. Su compromiso con el mantenimiento del orden se sitúa en el estado de tolerancia de la comunidad. De ahí deriva la primera misión principal de la Policía que es combatir la criminalidad. Y lo hace a través de dos vías, no excluyentes sino complementarias entre sí: la vía de prevención y la vía de la represión.

La primera exige la descentralización de los efectivos policiales. Está demostrada su eficacia para alcanzar el objetivo de la cercanía de los ciudadanos por su extensión y diversidad. En esta etapa, cada sección de seguridad ciudadana (distrito en el análisis sociocriminológico, barrio en el estudio policial ) y cada espacio que lo necesite para la planificación de los servicios operativos y que establecerá el número de patrullas necesarias, a pie y motorizadas.

Y por último, debe mantenerse la colaboración con los medios de comunicación y el apoyo de la prensa que debe publicar campañas de información para difundir los principales delitos en cada uno de estos sitios. Se trata de integrar al policía en el barrio, reforzando su imagen como persona y no como elemento anónimo de la institución a la que pertenece.

La segunda vía se encarga de la metodología de la represión que, cuando se desarrolla con eficacia termina por constituir una parcela de prevención. La criminalidad desciende cuando hay más probabilidades de que el potencial delincuente crea que por la comisión de su delito será castigado e ingresado en prisión. La Policía ejerce esta tarea a través de la investigación criminal, inserta doctrinalmente en el sistema penal. Para ello, utiliza unidades especializadas en las diversas tipologías delictivas —drogas, violencia de género, robos…-

Y unidades de Policía Científica que emplean los métodos técnicos necesarios (físicos, químicos, biológicos, etc.) para la recogida de evidencias. La Policía se encarga de realizar los análisis que constituirán las pruebas de cargo en la vista del juicio oral. También abanderará la propuesta de una red necesaria de cooperación nacional e internacional para combatir las nuevas formas de criminalidad, transnacionales y multinacionales, que saben que las fronteras no constituyen barreras infranqueables que amedrentan a los criminales que rehúyen la acción de la justicia nacional.

Posdata.- Este artículo mío fue publicado en el número 397 de la Revista oficIal POLICIA correspondiente al pasado mes de abril con el título de SEGURIDAD URBANA Y ACCIÓN POLICIAL.

LO DEL CAMBIO CLIMÁTICO ES UN CUENTO…QUE ESTÁ SALIENDO MUY CARO.

Más de 1.600 científicos y especialistas de reconocido prestigio -entre los que destacan dos Premios Nobel- firmaron la Declaración Climática Mundial que bajo el título No hay emergencia climática, se hizo pública a finales de junio de 2022; y ponía en cuestión buena parte de los postulados del ecologismo dominante consistente en augurar terribles catástrofes naturales derivadas del calentamiento global que causa el hombre por las emisiones de C02 a la atmósfera.

La citada declaración, promovida por la Fundación Inteligencia Climática ( CLINTEL ), con sede en los Países Bajos, señala que la ciencia del clima debería ser menos política mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas. Los investigadores deberían abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre el calentamiento global mientras que los políticos deberían contar desapasionadamente los costes reales, así como los beneficios imaginarios de sus medidas.

Este grupo de doctores advierte de que las desastrosas predicciones climáticas que con tanto ahínco difunden políticos y medios de comunicación, parten de modelos informáticos -hechos por personas- cuyos resultados dependen de los datos, hipótesis y supuestos que se introduzcan. Creer en el resultado de un modelo climático es creer en lo que sus creadores han incluido. Este es precisamente el problema del debate meteorológico actual en el que los modelos climáticos son centrales y sus proyecciones no dejan de ser simulaciones cuyo resultado suele ser distinto al previsto. Se está imponiendo como una cuestión religiosa, como si fuera un dogma de fe, que tiene poco que ver con el comportamiento de la naturaleza que muchas veces es imprevisible y sobre todo en plazos de tiempo tan largos.

Entre los firmantes de la declaración, figura el físico estadounidense Ivar Giaever, Premio Nobel de Física en 1973; también John F. Clauser, que lo obtuvo en 2022 por sus investigaciones sobre mecánica cuántica, quién afirma sin tapujos que no existe una verdadera crisis climática. A lo que añade que la narrativa popular sobre el cambio climático refleja una peligrosa corrupción de la ciencia que amenaza la economía mundial y el bienestar de miles de millones de personas.

En la declaración realizada, aparecen las siguientes puntualizaciones: el calentamiento es producido por factores naturales y antropogénicos. El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado desde que existe el planeta con fases naturales frías y cálidas. La Pequeña Edad de Hielo ( duró 500 años y está considerado un ciclo corto ), terminó en 1850 por lo tanto, no sorprenda que ahora estemos experimentando un período cálido que veremos lo que dura y será igual o superior a su anterior.

El calentamiento es mucho más lento de lo previsto: El mundo se ha calentado -significativamente- menos de lo previsto por el IPCC ( Grupo Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático, padres de la teoría actual sobre cambio climático ) sobre la base del efecto humano configurado y por eso, lo que antes nos vendieron como calentamiento global, al incumplirse y para que no se les viesen las vergüenzas pasó a ser cambio climático. La brecha entre el mundo real y el mundo modelado nos dice que estamos lejos de comprender el cambio climático.

La política climática se basa en modelos inadecuados: los modelos climáticos tienen muchos defectos y no son -ni remotamente- plausibles como herramientas de política global. Exageran el efecto de gases de efecto invernadero como el CO2. Además, ignoran el hecho de que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.

El CO2 ( dióxido de carbono ) es el alimento de las plantas, la base de toda la vida en la tierra: El CO2 no es un contaminante. Es esencial para la vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, reverdece la Tierra. Más CO2 en el aire ha promovido el crecimiento de la biomasa vegetal mundial. También es bueno para la agricultura porque aumenta el rendimiento de los cultivos en todo el mundo.

El calentamiento global no ha aumentado las catástrofes naturales: No hay prueba estadística de que el calentamiento global esté intensificando huracanes, inundaciones, sequías y desastres naturales similares o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, existe amplia evidencia de que las medidas de mitigación de CO2 son tan dañinas como costosas.

La politica climática debe respetar las realidades científicas y económicas: No hay emergencia climática. Por lo tanto no hay motivo para la alarma y el pánico. Se oponen con toda firmeza a la perjudicial y poco realista política de cero emisiones netas de CO2 propuestas para 2050. Si surgen enfoques mejores -y sin duda los habrán- hay tiempo de sobra para reflexionar y readaptarse.

El objetivo de la política mundial debe de ser la prosperidad para todos mediante el suministro de energía fiable y asequible en todo momento. En una sociedad próspera, los hombres y las mujeres están bien educados y la gente se preocupa por su entorno.

Hay dos argumentos igualmente falaces para acabar con cualquier conato de discusión sobre la realidad del cambio climático o su alcance: por un lado está el uso de episodios metereológicos actuales, por lo general mucho menos extremos de lo que se quiere dar a entender y que son presentados como pruebas irrefutables de un cambio global que -de existir- no puede basarse en que haga calor en verano como lo ha hecho siempre.

Por otro, la apelación a la ciencia pero hecha de una forma que tiene mucho más que ver con la fe que con lo científico ya que se presentan las hipótesis como hechos consumados y los análisis y conclusiones como verdades inmutables. La ciencia nunca progresa de manera lineal, permanente, sino que está sujeta a una revisión y validación constantes y lo que hoy puede ser aceptado por todo el mundo, mañana puede ser rechazado por falso.

Esta apelación a la ciencia se completa además con la mención del sacrosanto consenso científico: el cambio climático es una realidad porque la mayor parte los científicos estén de acuerdo en que lo es. Enorme falacia: los hechos son ciertos o no, independientemente de lo que digan de ellos los especialistas o el resto de los mortales.

El pasado domingo, día 17 de agosto, Pedro Sánchez, el maravilloso Presidente de Gobierno que disfrutamos y que guía nuestros destinos, haciendo un esfuerzo sobrehumano -obligado por sus asesores de imagen- se dignó interrumpir sus vacaciones estivales canarias tras producirse varias oleadas de incendios forestales durante dos semanas que ya habían causado cuatro muertos, decenas de heridos, miles de evacuados, más de un centenar de detenidos e investigados judiciales (mujeres incluidas ), centenares de miles de hectáreas calcinadas y ocho comunidades autónomas afectadas.

Vestido para la deseada fotografía en el tajo, con uniforme de faena -jersey, camisa y pantalón vaquero-, justificó su insolidaridad y desamparo de la España que ardía de norte a sur, ( el ministro de Interior, Grande Marlasca, había estado preparando al personal negando la declaración de emergencia nacional al no haber motivos suficientes para ello y explicando la petición de ayuda internacional -cinco países de la Unión Europea habían enviado medios aéreos- solo para acallar las críticas del Partido Popular ( PP ) de falta de medios ) como consecuencia de la urgencia climática ( no se atrevió a decir cambio climático como sí hizo en julio de 2.022 ) que padecemos… y tras magistral lección para el interés público general, regresó a su deseada residencia isleña para llegar antes de que se pusiera el sol y se perdiera el baño de la tarde.

El problema se lo creó -él solito- el ministro Marlasca al afirmar el pasado jueves día 21 en una tele amiga que: Un tercio de los incendios son de carácter intencionado, otro tercio es por imprudencias graves y otro por causas naturales. Luego dos tercios son provocados y el tercero por la naturaleza. Ha contravenido la tesis oficial del Presidente de culpar a la crisis climática de todos los incendios habidos y eso no será bueno para él porque como sabemos todos, en todas las organizaciones el jefe siempre tiene razón.

EL PESO ELECTORAL DE LOS EXTRANJEROS NACIONALIZADOS ESPAÑOLES.

La inmigración que ha llegado a España desde finales de siglo pasado, está cambiando la sociedad, la educación, la sanidad, el empleo, el ocio, el deporte… y hasta el censo electoral. Según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, más de dos millones y medio ( 2.545.184 exactamente ) de extranjeros han obtenido la nacionalidad española desde 1.996 lo que les da derecho -como a cualquier otro español- a votar en todas las elecciones para los poderes públicos que se convoquen y de los que se estiman en 2.364.000 los que podrán hacerlo a partir del año que viene. Esta cifra se da como probable porque los datos accesibles no desglosan las nacionalidades por edad pero no hay que olvidar que la adquisición de la nacionalidad española suele estar estar ligada a la mayoría de edad, factor imprescindible para poder votar.

Los nacionalizados españoles representan ya más del 6% ( 6,79% ) del censo electoral nacional que roza los 37,5 millones ( 37.469,458 ) y como es lógico se han convertido en objeto del deseo para los partidos políticos que buscan atraerlos en las urnas a pesar de ser un grupo tan heterogénero por sus orígenes, su ideología y su capacidad económica. Los hay también de la opinión de que el exagerado número de nuevos españoles, especialmente durante los dos últimos años que salen a una media de 250.000 por año, con fundadas sospechas de fraude masivo, han levantado enormes suspicacias de que si todas las medidas tomadas por el Gobierno social-comunista de Pedro Sánchez para la legalización masiva de inmigrantes buscan modificar el censo en favor de los partidos políticos socialistas y comunistas.

Desde 1.996, el país que tiene más nacionalizados españoles es Marruecos y para conseguirlo han tenido que renunciar a su nacionalidad de origen, siendo casi medio millón ( 486.777 ). Después está Ecuador con 347.543; Colombia con 300.584; Perú con 156.619; Bolivia con 129.608; Venezuela con 124.583 y la República Dominicana con 121.434. Todos estos países americanos tienen la posibilidad -además- de conservar su nacionalidad de origen si así lo desean, debido a la generosidad española por haber pertenecido a la Monarquía Hispánica, comúnmente conocida como Hisapanoamérica.

Las cifras de los nacionalizados sirven para conocer los resultados de las diferentes olas inmigratorias y para entender el enorme impacto electoral presente y futuro. Si en 1.995 fueron 6,756 extranjeros los que consiguieron su Documento Nacional de Identidad ( DNI ) español, una década más tarde, en 2.005, fueron 42.829. En el 2.015 lo lograron 78.000 y el año pasado, 221.805. Por países, si en 1.995 lo encabezaban Argentina, Perú y la República Dominicana con números muy bajos con respecto a los actuales, en 2.024 están Venezuela, Marruecos y Colombia.

La tendencia ha sido casi siempre hacia los marroquíes los que eran el mayor número de nuevos españoles durante una década entera, desde 2.013 a 2.023, tras sustituir a los ecuatorianos que lo habían sido durante siete años seguidos, desde 2.005 hasta 2.012. Precisamente, Marruecos y Venezuela, son un ejemplo de la diversidad de opciones de voto que eligen los nacionalizados. Los procedentes de América se decantan -normalmente- por los partidos de derechas mientras que los originarios de África tienden a votar a opciones de la izquierda como se ve en los resultados electorales de Ceuta y Melilla.

Los hispanoamericanos nacionalizados son en sí mismo un grupo muy hererogéneo. De acuerdo con varios estudios realizados, los venezolanos como vienen huyendo de Maduro votan a partidos de la derecha en un 80% y los cubanos que han logrado salir del paraíso comunista en el que vivían, en torno al 65%. En el lado contrario, los peruanos, ecuatorianos, bolivianos, argentinos y chilenos -en general- se decantan más por la izquierda. Aunque otros factores culturales como el factor religioso y la defensa de la familia que están más relacionados con la derecha, compensan las preferencias de estas personas.

No está muy claro que este importante aumento del censo electoral pueda favorecer a la izquierda española de manera generalizada aunque haya quién piense que está hecho a su medida. El cálculo es muy difícil de hacer. Tampoco se disponen de muchos informes que hayan profundizado en el análisis del voto inmigrante en España. Investigaciones realizadas en otros países europeos como Francia, Países Bajos, Gran Bretaña o Suiza muestran que los inmigrantes suelen votar más a la izquierda pero hay que destacar que su inmigración hispanoamericana no tiene el volumen que en España.

Lo que sí parece consolidado es que los inmigrantes nacionalizados no votan tanto pensando en la actualidad española sino en la experiencia política de sus países de origen. no solo ocurre con los venezolanos y cubanos ya mencionados sino que tambiém los procedentes de la Europa del Este que suelen mantener un poso de rechazo al comunismo.

Otro elemento que se revela clave en la influencia en las urnas de los nacionalizados es que su porcentaje de participación electoral es bastante más bajo que el de los nacionales porque su interés por la política es menor que el resto de los españoles, en parte por desconocimiento del sistema y en parte también por no saber las propuestas de los partidos y del contexto politico.

Conviene reflejar los resultados electorales de las elecciones generales últimas, que lo fueron en julio de 2.023, de los partidos políticos minoritarios para valorar el peso de estos nuevos españoles, donde Unión del Pueblo Navarro ( UPN ) obtuvo el 0,21 % del censo electorasl al ser votado po 52.188 personas; Coalición Canaria ( CC ) consiguió el 0,47% y 116.363 votos; Bloque Nacionalista Gallego ( BNG ) el 0,62% y 153.995; el Partido Nacionalista Vasco ( PNV ) el 1,12% y 277.289; EH Bildu, el 1,36 % y 335.129; Juntos por Cataluña, el 1,60% y 395.429; Izquierda Republicana de Cataluña ( ERC ), el 1,89% y 466.020. No se dan los obtenidos por la coalición Sumar que entonces integraba al grupo político Podemos y consiguieron el 12,33% y 3.044.996 porque es imposible saber cuales votos fueron a cada uno de ellos.

La paradoja es que aunque todos ellos suman el 7,27% del censo electoral, solo lo consiguen con 1.796.412 votos que son casi el 76% del número de estos nuevos electores que se traduce, ni más ni menos, que en 28 diputados cantidad suficiente para influir notablemente en la constitución y mantenimiento de cualquier Gobierno central. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

DE CUANDO ZAPATERO VENDIÓ EL ORO DE ESPAÑA.

De los muchos errores que cometió José Luis Rodriguez Zapatero en sus tiempos de Presidente del Gobierno español, el mayor fue negar la gran crisis económica durante sus dos mandatos, de 2.004 a 2.011. Utilizar la enorme capacidad propagandista de su Gobierno y de su partido ( PSOE ) para ocultar el fracaso económico de su gestión y las medidas correctoras a las que se vió obligado a tomar para corregirlo.

Desde el 9 de agosto de 2.007 que fue cuando estalló la crisis financiera por las llamadas hipotecas basura hasta el 9 de julio de 2.009 en que Zapatero apareció en la televisión, el Gobierno se había negado a pronunciar la palabra crisis y ese día la realidad se impuso y aplastó a la mentira. Aquel día, el Presidente durante una entrevista celebrada en Antena 3 afirmó: En esta crisis -como quieren ustedes que diga- hay gente que no va a pasar ninguna dificultad. Esa misma mañana, dos grandes entidades financieras, una española ( BBVA ) a través de su prestigioso Servicio de Estudios alertaba de un brusco deterioro económico de la gestión de los recursos y el banco alemán Commerzbank publicó un informe de sus analistas con el demoledor titular: España en recesión.

Durante estos dos años, todos los miembros del Gobierno socialista se habían conjurado para no pronunciar la palabra crisis y sustituirla por desaceleración. No se trataba de una casualidad sino de una estrategia de comunicación perfectamente diseñada por el Gobierno con el propósito de ocultar que los malos datos que iban apareciendo en la economía hicieran estallar la burbuja inmobiliaria en la que se asentaba el modelo de crecimiento por el que se había apostado y por la proximidad de las elecciones generales de 9 de marzo de 2.008. La campaña socialista se basó en el lema de que España iba bien – copiando la famosa frase de José María Aznar en sus tiempos presidenciales-.

¿ Crisis ?, ¿ Qué crisis ?. Era una simple desaceleración económica -no se cansaban de repetir-que en pocos meses se superaría y todo volvería a ser como antes. Esa fue la posición que mantuvo tambièn Pedro Solbes, a la sazón Vicepresidente del Gobierno, frente a Manuel Pizarro que era el fichaje económico estrella del Partido Popular ( PP ) que advirtió que la situación era mucho peor de lo que se reconocía oficialmente. Aquel debate, televisado el 21 de febrero de 2,008, fue seguido por casi cinco millones de personas y fue fundamental para que los socialistas ganasen de nuevo las elecciones generales de marzo de 2008. La gente no quería oir malas noticias y rechazaba a los agoreros.

La estrategia de comunicación gubernamental había dado los resultados apetecidos tras machacar a la población con el mensaje de que aquí no pasa nada y se quería evitar que la opinión pública pensase que se habían ganado las elecciones con mentiras. Toda esta arquitectura se vino abajo cuando el banco de inversión norteamericano Lehman Brothers quebró el 15 de septiembre de 2.008 -seis meses después de celebradas las elecciones españolas- y estalló la burbuja financiera internacional que originó la mayor crisis económica de los últimos cincuenta años. El prestigio y la credibilidad del Gobierno en general y del Presidente y Vicepresidente económico en particular, saltaron por los aires.

La machacona negación fue sustituida casi inmediatamente por su impotencia para gestionar la crisis. Para evitar la frustración de la población se improvisaron una serie de medidas basadas en incrementar el gasto público y los planes de estímulo se sucedieron uno tras otro hasta contar con más de una decena que incluían cientos de medidas para impulsar la demanda tirando de chequera. España tenía un problema de sobreendeudamiento y la solución que se adoptó fue endeudarse aún más. Fue algo así como intentar curar un empacho con una bandeja de pasteles. Al haber errado en el dignóstico también estuvieron equivocadas las medidas que se tomaron y que acabaron agravando aún más la recesión económica,

Las consecuencias de todo ello fueron demoledoras. Al no haber preparado la comunicación para decirle a los españoles lo que se le venía encima, se siguió gastando con alegría en lugar de apretarse el cinturón que era lo que la situación requería. El precio de la vivienda siguió subiendo y los costes laborales se dispararon. Nadie estaba preparado para asumir las consecuencias de aquel cambio de ciclo. Entre 2.009 y 2.010, España perdió dos millones de empleos, el déficit público creció hasta el 11,3% y el sistema financiero se situó al borde de la quiebra.

Cuando el 12 de mayo de 2.010, Zapatero anunció desde la tribuna del Congreso de los Diputados el mayor recorte social registrado durante la historia de la reciente democracia española, ( congelación de las pensiones, reducción del sueldo de los funcionarios, disminución de las inversiones públicas, entre otras ). La opinión pública a la que se le había mentido de forma pertinaz y que no estaba preparada para recibir malas noticias, lo rechazó. La credibilidad del Gobierno socialista quedó definitivamente destrozada y Zapatero fue considerado como un mentiroso y estafador político.

Cuando forzado por las circunstancias quiso cambiar ya era demasido tarde. Un año después, el 22 de mayo de 2.011, el PSOE obtuvo los peores resultados de su historia en las elecciones municipales y autonómicas. Los socialistas tuvieron que improvisar de prisa y corriendo un nuevo candidato en la persona del entonces Vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, para evitar la debacle mientras que las encuestas del momento aupaban al PP a la mayoría absoluta.

Entre 2.004 y 2.007, el Gobierno de Zapatero había protagonizado una de las decisiones económicas más irresponsables de nuestra historia democrática reciente: LA VENTA DE 7,8 MILLONES DE ONZAS DE ORO casi la mitad de las reservas depositadas en el Banco de España. Sin pasar por el Congresos de los Diputados y sin el menor debate público que exigía una decisión de esta naturaleza. El Estado español fue desvalijado de un capital estratégico y lo hizo además a precio de saldo para obtener dinero por la vía rápida y aparentar solvencia aunque como después se comprobó había llegado a la quiebra técnica.

Las justificaciones de Pedro Solbes como Vcepresidente y Ministro de Economía fueron tan peregrinas como peligrosas, afirmando que el oro ya no era un activo estratégico y que no generaba ninguna rentabilidad. Dos décadas después, la realidad ha demostrado lo contrario en ambos frentes. Este dorado metal no ha parado de crecer en las reservas de todas las potencias mundiales porque a diferencia de las monedas nacionales como pueden ser el euro o el dólar, el oro es un activo universal que no puede ser bloqueado o intervenido por lo que sí sigue siendo un activo estratégico.

En el plano financiero, el argumento de que el oro no ofrecía rentabilidad se desmorona con un simple dato: cuando se realizó la venta, como se hizo en varias fases, el precio medio que se consiguió fue de 476 euros por onza. Hoy esa misma onza llega a los 3.000 euros. Lo que quiere decir que el precio de oro ahora se ha multiplicado por cuatro y ha obtenido una rentabilidad media anual del 7%.

Como resultado de aquella pésima operación, el Estado ingresó el equivalente a unos 5.600 millones de euros actuales. Si hubiera conservado esas reservas, hoy valdrían más de 23.000 millones de euros. La diferencia de 17.000 millones es lo que están pagando los españoles por la frivolidad económica de aquel Gobierno socialista.

La etapa española de Gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero, algún día será estudiada en las Universidades como un ejemplo de lo que no se debe de hacer. Utilizar la información y la comunicación para ocultar las malas noticias en vez de emplearlas para hacer pedagogía puede llevar a cualquier Gobierno o país -como así ocurrió- al desastre más absoluto.

¿ VA A LEGALIZAR ESTE GOBIERNO A UN MILLÓN DE INMIGRANTES ?

El Consejo de Ministros de este Gobierno social-comunista que disfrutamos, aprobó en noviembre de 2.024, una reforma del Reglamento de Extranjería que entró en vigor el pasado mes de mayo con la pretensión de facilitar la residencia y la inserción laboral de centenares de miles de extranjeros que se encuentran ilegalmente en España por haber entrado en el territorio nacional sin la documentación necesaria, sin las autorizaciones correspondientes y que comprende también a los familiares que hayan venido o traido después de encontrarse aquí.

La propuesta fue realizada por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y básicamente se trata de la reforma del Reglamento que ya fue cambiado en el 2.022. Con las novedades que se incorporan ahora se estiman en unos 300.000 los extranjeros que se podrán legalizar de media cada año y especialmente durante los proximos tres años, según explicó la ministra Elma Saiz en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros mencionado y que calificó como la reforma más ambiciosa e integral desde que esta norma entró en vigor hace 13 años.

En la actualidad, hay casi tres millones ( 2,9 millones exactamente ) de trabajadores cotizando que han nacido fuera de España, representando algo más del 13% del total de afiliados a la Seguridad Social. A uno de abril pasado, y según datos del Instituto Nacional de Estadística ( INE ), en España había 7 millones de extranjeros con residencia legal ( 6.947.711 ). Es importante distinguir entre población extranjera y población nacida en el extranjero. El número de personas nacida en el extranjero es mayor ya que incluye a aquellos que han adquirido la nacionalidad española a través de los correspondientes procesos de nacionalización ( 500.000 en los dos últimos años ). La suma de ambos alcanza ya los 8,8 millones de personas, un 18,1% de la población total.

Las primeras legalizaciones previstas deberían estar resueltas para finales de este año de 2.025 o principios de 2.026, dependiendo de la carga de trabajo de las distintas Oficinas de Extranjería que ya están de por sí colapsadas y que no están suficientemente preparadas ni dotadas de los recursos necesarios para la avalancha de solicitudes que se esperan recibir.

Las nuevas modificaciones que contempla esta normativa son principalmente cuatro. Por un lado, se refuerza el arraigo por formación lo que implica que un extranjero que esté cursardo estudios de formación profesional o superiores pueda solicitar un permiso que le autorice a trabajar a tiempo parcial y el empleo no tiene que estar relacionado con la formación que esté cursando. Hasta ahora la formación permitía residir pero no trabajar.

La segunda novedad incluye la reducción de los plazos para pedir el arraigo social. De tres pasa a dos años la residencia del extranjero en España para pedir permiso de trabajo. La tercera novedad, es que para acceder a ese permiso de trabajo ya no será necesario acreditar un pre-contrato con una empresa requisito hasta ahora imprescindible. Y la cuarta y última gran novedad, es que el extranjero que haya obtenido la nacionalidad española pueda traer a España a cualquier familiar de primer grado: pareja, padres, hermanos e hijos y que esta ya llegue con autorización para trabajar.

En resumen y según expuso la ministra, el nuevo Reglamento de Extranjería acorta plazos, simplifica procedimientos y aporta más garantías y rigor jurídico a todos los inmigrantes ilegales que se encuentran en España porque el objetivo que se persigue es legalizarlos a todos y a los familiares directos que puedan traer.

Esta reforma del Reglamento de Extranjería es diferente de la inicitiva legislativa popular para la legalización extraordinaria de extranjeros que ya viven ilegalmente en España porque están indocumentados, ocultan su nacionalidad, nombre real y edad; entraron en el territorio nacional sin ser controlados en ninguna frontera y se desconoce su cualificación profesional o si carecen de antecedentes penales. Se busca beneficiar alrededor de 500.000 inmigrantes sin papeles que se mueven por España con total libertad, a propuesta de más de 600.000 firmas y que se está tramitando en el Congreso de los Diputados.

Esta iniciativa ha sido reactivada por el Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ) que llevaba año y medio en un cajón del Congreso de los Diputados durmiendo el sueño de los justos porque se han dado cuenta ahora que al menos 200.000 extranjeros ilegales no cumplen los requisitos que exige el nuevo Reglamento debido a varias lagunas que presenta su defectuoso texto.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, de los casi 49 millones de habitantes de España, nueve han nacido en el extranjero, lo que representa casi el 20% del total de la población. Estas cifras indican que los flujos inmigratorios están en niveles máximos pero no existe una política de Gobierno para afrontar esta situación Parece que lo que se hace se basa en la idea de vente y cuando ya estés aquí, lo arreglaremos.

Si se echa un vistazo para ver que están haciendo otros países con su política inmigratoria, nos encontramos que lo que buscan es una inmigración cualificada que facilite la integración de los que llegan tanto en la sociedad como en el mercado laboral. En España, como se está haciendo, parece que las cosas se hacen solas y si queremos evitar tensiones sociales como las que se están dando hay que planificar necesariamente la economía y el mercado de trabajo.

Con arreglo a varias encuestas publicadas en los medios de comunicación social el pasado mes de julio, el 73,4% de los españoles consideran excesivo el número de inmigrantes que hay en estos momentos en España. También que entre los votantes del Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ) que forma el Gobierno central en coalición con los comunistas de Sumar, casi el 60% dice que hay que endurecer la política contra la inmigración ilegal y que el 85,6% de ellos apoya expulsar a los extranjeros que cometan delitos.

¿ NUEVOS ESTADOS ?:…NI DE CATALUÑA.

La pregunta del referéndum ilegal de Cataluña de 1 de octubre de 2017, era: ¿ Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de República ? como si en el mundo no hubiera, ni pudiera haber, más forma de organización política que el Estado. Pero precisamente el Estado, esa forma específica de sistema político que se define por el monopolio del poder sobre la población en un territorio con fronteras bien definidas -en la actualidad camino de su desaparición- es un proyecto inviable.

La idea de Estado surgió de la ambición de los monarcas absolutistas de elimimar todas las instituciones sociales y de ámbito local e imponer un solo foco de poder soberano en un territorio concreto. Naturalmente, el problema principal fue cuál era la demarcación sobre el que ese centro de poder podía consumar el allanamiento de la población y mantener su control.

La alternativa antimonárquica fue cambiar el sujeto de la soberanía a favor de unas imaginaria comunidad homogénea y compacta llamada nación. De modo que la monarquía absoluta sería sustituida por el Estado Nacional. Pero la exclusiva interna y la confrontación externa son esenciales a toda forma genuinamente estatal.

En realidad, la forma Estado se ha tratado de construir -básicamente- en Europa Occidental en un período histórico bastante catastrófico que empezó solo tres siglos atrás. En ese tiempo, más que en cualquier otro, la afirmación de distintos centros de soberanía nacional en Europa, llevó a continuas guerras de fronteras cada vez más frecuentes y letales hasta culminar en las masacres sin precedentes de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, la mayor parte de América del Norte, Asia y Rusia han sido ajenas al modelo europeo occidental de Estados soberanos ya que la población de esos continentes ha sido históricamente incorporada a amplios imperios y federaciones.

Por su parte, en muchas de las antiguas colonias europeas en África, el mundo árabe e Hispanoamérica, los intentos de construir Estados soberanos con fronteras delimitadas al estilo de las antiguas metrópolis han provocado también numerosos conflictos y fracasado en gran medida, ya que en muchos casos no se ha llegado a establecer un verdadero monopolio interno de la fuerza, ni una efectiva soberanía exterior.

Actualmente, incluso donde tuvo lugar la experiencia original de la forma Estado, el modelo ha perdido relevancia ya que muchas de las tareas tradicionales de los Estados están ahora en manos de la Unión Europea ( UE ). Como consecuencia de ello, el Estado español como los demás miembros de la UE y de la Zona Euro o el Espacio Schengen, así como de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de diversas organizaciones globales, ya no son de hecho Estados soberanos. Todos han cedido o perdido -en mayor o menor medida- las competencias exclusivas para la toma de decisiones sobre políticas públicas en las que se quiso fundamentar tradicionalmente el monopolio de la coacción legítima, incluidas la defensa, la seguridad, el control de la fronteras, la moneda y la política fiscal y financiera.

Si los Estados tradicionales en Europa ya no son soberanos menos viable es todavía la creación de uno nuevo dentro de la UE, como por ejemplo, un Estado catalán. De hecho, el concepto de soberanía es uno de los pensamientos más obsoletos en la política europea actual. En Europa, una democracia más o menos eficiente, solo podrá sobrevivir si abarca un conjunto de Gobiernos a múltiples niveles en el que los poderes estén divididos y compartidos de modo que ninguno de ellos pueda pretender una soberanía real y efectiva.

Este tipo de soluciones institucionales son lo contrario a la soberanía. Afortunadamente, la exclusión, la opresión y la cerrazón que son esenciales en todo Estado que afirma su soberanía frente a todos los demás poderes internos y externos, están siendo sustituidas en Europa y en el mundo entero por la diversidad, la apertura, la interdependencia y los intercambios de amplia escala.

De igual manera que en los años setenta, Santiago Carrillo, a la sazón jefe del Partido Comunista de España, explicó que se había convertido sinceramente a la democracia porque después de la experiencia del franquismo: ¿ dictadura ?…, ni del proletariado; y después de la experiencia española en estos temas, se podría decir: ¿ Estado ?…, ni de Cataluña. La Unión Europea ( UE ) primero y los Estados, cuando menos soberanos mejor.

ARGELIA NO ADMITE A SUS CIUDADANOS QUE DELINQUEN EN ESPAÑA POR LAS MALAS RELACIONES CON PEDRO SÁNCHEZ.

El reconocimiento del Presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, de la soberanía de Marruecos sobre el antiguo Sáhara español desde el 19 de marzo de 2022 a través de la carta que supuestamente envió al rey de Marruecos Mohamed VI, desató la suspensión de las relaciones diplomáticas con Argelia, sin que hasta ahora se haya dado ninguna explicación del giro efectuado, ni de las razones que lo aconsejaron. Hay incluso quien se plantea la posible validez legal de esa decisión que no ha sido comunicada oficialmente a las diversas instituciones españolas competentes en este tipo de asuntos internacionales empezando por la más importante de ellas como es el Congreso de los Diputados, la más alta representación de la participación política de los españoles y donde reside la soberanía popular.

Este quiebro personal que no tiuene respaldo legal alguno, ha tenido múltiples consecuencias tanto en el ámbito de la seguridad -que es de lo que aquí se trata- como en el económico aunque hace apenas unos meses -en febrero de este mismo año- se haya anunciado y escenificado un cierre en falso de esta importante crisis. La reunión mantenida en Madrid, entre el Ministro del Interior español, Fernando Grande Marlasca con su homólogo argelino, Brahim Merad, no alcanzó ningún acuerdo para revertir la situación actual en materia de inmigración y se normalizaran las devoluciones de argelinos a su país que se encuentren de manera ilegal en España.

En este sentido, ha trascendido el malestar entre la Policía española porque Argelia tiene bloqueada la posibilidad de recibir a los argelinos que delinquen en España o no hayan conseguido regularizar su estancia legal y se les haya abierto un expediente administrativo de expulsión al incumplir las condiciones legales previstas por la vigente Ley de Extranjería para entrar o residir en nuestro país.

El que Argelia acepte o no a sus nacionales expulsados de España, no es un hecho caprichoso o arbitrario sino que está perfectamente regulado en un Acuerdo firmado entre los dos paises que ha estado funcionando con total normalidad hasta la publicada ocurrencia de Sánchez cuya falta de transparencia hace pensar que obedezca a otros intereses que no sean los del pueblo español y por eso lo hacen inconfesables.

Ahora mismo, las personas de ese país a los que se ha dispuesto su salida obligatoria tras agotar todos los tramites legales y necesarios previstos en la legislación española, no pueden ser expulsadas porque su Gobierno no las admite, sin dar explicación oficial alguna, ni denunciar o suspender -formalmente- el Acuerdo de Circulación de Personas publicado el 12 de febrero de 2.004 ya mencionado y que sería lo procedente en el mundo del derecho internacional y de las relaciones diplomáticas.

Para tener cierta idea de como es la situación actual respecto a este problema, se puede coger como ejemplo la ruta de pateras de Argelia a Baleares, donde según datos oficiales, 5.836 personas llegaron al archipiélago balear el año pasado, en 2.024, a bordo de 346 embarcaciones y representaba un aumento de más del 165% con respecto al año anterior, cuando llegaron 2.175 en 136 pateras. Este flujo emigratorio, ha consolidado esta ruta como una de las más peligrosas del mar Mediterráneo Occidental, con una estimación de más de 500 personas fallecidas durante las travesías de 2.024.

Esta vía de escape hacia territorio español, no solo ha aumentado en número sino que también ha diversificado el perfil de los emigrantes. Además de los ciudadanos argelinos, se han identificado personas provenientes de países como Malí, Guinea-Conakri e Incluso Somalia. Lo que indica una expansión de las nacionalidades que emplean esta ruta y que el Gobierno español se resiste a calificar de estable.

La moral policial está muy afectada porque aunque las diversas unidades implicadas siguen haciendo tu trabajo con total normalidad de detener a los delincuentes extranjeros de esta nacionalidad y los que llegan en pateras a nuestras costas mediterráneas; incoarles el correspondiente expediente de expulsión o de devolución -según corresponda- que lleva meses su tramitación y que desemboque en una orden de deportación de España, no se pueda materializar y estos ciudadanos se queden donde están, siendo conducidos una y otra vez a las Comisarías de todo el territorio nacional para practicar los trámites oportunos y vuelvan a la calle algunas horas después.

Este hecho ya habitual provoca innumerables quejas ciudadanas y desmotiva a las patrullas policiales que comprueban con verdadero pesar como su trabajo diario -no exento de riesgo- porque hay veces que tienen que tratar con individuos multirreincidentes, no sirve para nada. La agencia europea de estadísticas Eurostat se ha quejado de que España no facilita el número de órdenes de expulsión que tramita, ni tampoco sobre las que materializa.

España siempre había conseguido mantener un equilibrio diplomático en las relaciones con Argelia y Marruecos, dos países enfrentados históricamente por varias razones y una de ellas es la influencia y posesión del Sáhara Occidental. La postura española hasta la irrupción de Pedro Sánchez era muy sólida y estaba fijada en base al derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas que reconocen el derecho de los saharauis a realizar un referéndum por su independencia y que su territorio no sea anexionado por nadie como Marruecos que lo ocupa ilegalmente desde 1.975.

EL PODER: ¿ TIENE LÍMITES ?

Somos hijos de la Transición Política de los pasados años setenta, a pesar de algunos. Si hemos llegado hasta aquí, gozando de décadas de paz y sosiego con algún susto coyuntural, ha sido porque siete hombres sabios supieron construir una Constitución Española en la que tuvieran cabida hasta los que no la querían, ni tampoco creían en ella. Han sido casi cincuenta años de una etapa democrática desconocida en nuestra reciente Historia que nos ha llevado al lugar que nos corresponde después de siglos de desastres e ignominias.

Uno de los mayorés éxitos de aquel período en el que el mundo nos miraba con ojos ensimismados de lo que estábamos siendo capaces de hacer, fue el dejar bien claro los límites que debía de tener nuestra convivencia diaria, las renuncias que había que hacer para asegurar el futuro de todos para llegar a ese proyecto común llamado España, sacrificando lo accesorio para llegar a lo esencial. La derecha renunció al monopolio del poder y la izquierda a la revolución del Frente Popular. Ganó así la voluntad de equilibrio, la buena fe constituyente y el patriotismo.

En España, ahora, al poder ya no le tiembla la mano. El Nuevo Frente Popular de Pedro Sánchez constituye en sí mismo una extralimitación de primer orden que ha desequilibrado el Estado y está conduciendo a España a uno de los procesos de descomposición más graves de su historia. El espectáculo que está dando el Tribunal Constitucional con su Presidente a la cabeza es desolador. Lo mismo puede decirse de la Fiscalía General del Estado con sus sonadas extralimitaciones y hasta el procesamiento de su titular. ¿ Donde está la dignidad de las instituciones democráticas ?. ¿ Dónde aquella eficacia indiferente de la Administración del Estado ?

La utilización del partido gobernante de los datos reservados de los ciudadanos para sus intereses políticos es una clara muestra de abuso de poder y de desprecio a la población, además de ser un claro síntoma que con su preponderancia ha decido actuar sin límite alguno e instalado en la arbitrariedad.

Se están dando claros síntomas de cierto desorden jurídico en todos los terrenos: constitucional, legislativo, penal, tributario, administrativo…Todos los fines justifican ya todos los medios porque todos los centros de poder han decidido que hay que ir a por todas. Si hay que cambiar la legalidad constitucional para ajustarla a cualquier tropelía como una amnistía por unos votos parlamentarios, una ley para un caso particular, una mutación constitucional por un puntual apoyo político, se cambia. Si hay que entregarle el control de la frontera al enemigo de la unidad nacional, se le entrega. Es tal el desgobierno y la impostura que lo único previsible es que el poder está dispuesto a entregar lo que sea con tal de continuar ejerciendo unos meses más.

Llegados hasta aquí, no queda más remedio que recordar a un tal Montesquieu, filósofo y escritor francés del siglo XVIII que en su libro más famoso, el Espíritu de las Leyes manifestaba de forma rotunda que hasta la virtud necesita límites. Frase que debería de figurar en el frontispicio de los actos de todas las instituciones oficiales como aquel nada en exceso que se podía leer en la entrada al Oráculo de Delfos. Montesquieu sabía que sin límites solo hay desorden y que ni el hombre, ni la sociedad pueden sobrevivir al caos.

El pensador francés parte de una premisa muy acreditada en el tiempo: el poder siempre tiende al abuso. Pensar que los sistemas democráticos escapan a ese fatal destino es desconocer la naturaleza humana y la esencia misma del poder. También advertía que la libertad política solo es posible en un régimen moderado que exclusivamente puede lograrse mediante el establecimiento de límites y en la separación de poderes.