EL Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, lleva meses viviendo horas dramáticas ante los casos de corrupción política que aparecen periódicamente y que sacuden a su Gobierno y a su partido, el PSOE ( Partido Socialista Obrero Español ). Los asuntos que ya están canalizados judicialmente sobre su esposa, Begoña Gómez; su hermano, David Sánchez; su Fiscal General del Estado, Alvaro García Ortiz; su ex-ministro de Fomento y después de Transportes, José Luis Ábalos que también era el número dos del partido socialista como Secretario de Organización y de Santos Cerdán como sucesor de este último en el partido; están dejando a la sociedad española sorprendida y asqueada. Media docena de jueces han comenzado a actuar y ya han situado tras las rejas a uno de ellos, de momento: Santos Cerdán.
Aunque Pedro Sánchez no ha dado explicación alguna sobre estos sucesos ni la dará, se ha dedicado siempre que se le ha preguntado a desmentirlos y a echar balones fuera, sabe que está contra las cuerdas. Sus mandatos serán recordados como los más oscuros de nuestra ya madura democracia. Él que tan preocupado está por saber cómo pasará a la Historia.
La corrupción que aparece tan arraigada desde su acceso al poder en 2.018 y que lo alcanzó bajo el lema de la necesaria regeneración democrática, está emergiendo a un ritmo escandaloso. Estupefactos e indignados, los españoles han comprobado que a la sombra del poder proliferan todo tipo de abusos y dentelladas -más o menos profundas- que debilitan la credibilidad de las instituciones. La democracia española aparece vampirizada y los escándalos publicados hasta ahora, marcarán un hito en nuestra Historia política.

Es insólito que a estas alturas, la clase dirigente socialista confunda la autoridad con el poder y a este con sus intereses personales. Que cuando se sientan en los sillones del mando político y económico, miran a su alrededor y deciden que hasta donde les alcanza la vista, les pertenece. Ojos descreídos, ojos de avaricia, ojos de sangre ajena, ojos de vampiro.
Cada escándalo penetra como un afilado colmillo en la fina piel que los españoles votamos en 1.977, dentro de las primeras elecciones democráticas y llega hasta la profunda y vital vena carótida de nuestra Constitución. Cada corruptela es un libar en la esperanza, anhelo y futuro de todo un pueblo que aún resiste de pie y no cae en el arrullo de las justificaciones postreras, en los lamentos del descubierto y depredador murciélago que intenta salvarse así de la estaca de la Justicia,
La seducción del poder es poderosa y la pasión que despierta entre aquellos que lo poseen y gozan de él, hace que su apetito no conozca límites. Junto al becerro de oro y a los adoradores del dios Mammón, habitan en esta España nuestra, los servidores del lado oscuro, de la cara más negra de la democracia, aquellos que andan por las cloacas del Estado y que en vez de desatascar de inmundicia esos corredores, contribuyen de tal manera a producirla que rebosa por los desagües y se pasea por mesas de Consejo de Ministros, Consejos de Administración y otros organismos oficiales de los que apenas se dispone de información.

Los más jóvenes tienen que conocer que no es la primera vez que esto ocurre gobernando el PSOE. En los años noventa del siglo pasado, con Felipe González en el poder, los escándalos financieros que se publicaron con la prensa a la vanguardia -como siempre- fueron un hito en la entonces joven democracia española.
La década comenzó en mayo de 1.990, cuando Mario Conde, a la sazón presidente del Banco Español de Crédito ( BANESTO ), pagó 600 millones de las entonces pesetas a la empresa suiza Argentia-Trust diriga por Antonio Navarro, gran amigo del dirigente socialista Txiki Benegas para que este mediara ante el Gobierno de su partido para obtener exenciones fiscales a la Corporación Industrial del Banesto. Quedaba así inaugurada la lista negra de la corrupción socialista.
También ese año ( 1.990 ), se conoció el caso OSAKIDETZA en el que el Partido Socialista de Euskadi ( PSE ), aparecía implicado por fraude en las oposiciones al Servicio Vasco de Salud. Como resultado de ello, el juez decretó el ingreso en prisión de cuatro militantes socialistas y supuso la dimisión del número dos del partido, Marcos Merino, obligándole a abandonar su puesto.

En 1.991, siguió con el conocido como caso FILESA por la financiación ilegal del PSOE. Las declaraciones judiciales afectaron a los primeros espadas de la banca de entonces ( Sánchez Asiaín e Ybarra, por el de Bilbao; Escámez por el Central y Escúnaga por el Popular) y por primera vez, a un miembro de la ejecutiva -dirección- del PSOE, Guillermo Galeote. Como máximo responsable de las finanzas del partido asumió toda la responsabilidad, exculpando a sus superiores de cualquier participación en la trama.
El 10 de mayo de 1.994, la directora de la Cruz Roja Española, Carmen Mestre, ( consiguió ese cargo por su militancia en el PSOE ), se vió obligada a dimitir tras hacerse públicas las irregularidades detectadas por el Tribunal de Cuentas por la permuta de la sede central de la institución por un precio muy inferior al precio tasado, transferido en 1.500 millones de pesetas menos.
Continuó con la directora del Boletín Oficial del Estado ( BOE ), Carmen Salanueva y otros diez inculpados más fueron enviados a prisión por la gestión fraudulenta en la compra de papel prensa. Luis Rodán, director general de la Guardia Civil, cayó en la trampa de la cultura del pelotazo. Se dejó llevar por la atracción que ejercían las grandes empresas constructoras de las obras de los cuarteles y picó el anzuelo de las comisiones.

Tambien se le acusó de haberse enriquecido con el dinero de los fondos reservados destinados a combatir el terrorismo de ETA, poniendo al descubierto el sistema de sobresueldos que imperaba en el Ministerio de Interior que dirigía José Barrionuevo. En diciembre de 1.993, se fugó de España. Dejó la caja fuerte vacía y se llevó un montón de carpetas que contenían secretos de estado que preocuparon a medio Gobierno de Felipe González.
El 3 de noviembre de 1.994, se conoció que el cuñado de Felipe González ( Palomino ) vendió una empresa en quiebra técnica ( Talleres Palomino, S.A. ) a un grupo empresarial ( Control y Aplicaciones, S.A.) que a continuación multiplicó sus contratos con la Administración, como por ejemplo la electrificación del búnker antinuclear de la Moncloa.
He querido dejar para el final el más escandaloso de los casos conocidos hasta ahora, el de los ERE en Andalucía ( 1.980-2.018 ). Consistió en el desvío de, al menos 679 millones de euros de dinero público de la Comunidad Autónoma andaluza -entonces gobernada por el PSOE- desviado para beneficiar a empresas, trabajadores y sindicatos afines al PSOE. Por la cuantía defraudada, por el número de implicados y por la alta responsabilidad política de los mismos, está considerado el mayor caso de corrupción política de España.

No queda más remedio que recordar el terrible diagnóstico del conocido dirigente del Partido Comunista de España ( PCE ) y de la coalición Izquierda Unida, ya fallecido, Julio Anguita: Aquí, o robas o eres gilipollas. Poniendo de manifiesto así, la forma más directa de cargarse el crédito de los dirigentes políticos de la izquierda que se pasan todo el día añadiendo el adjetivo calificativo de progresista en todas sus conversaciones; la forma más directa de cargarse la moral del trabajo y del mérito personal; la forma más directa de cargarse el país.