BIENVENIDO A LA REPÚBLICA BOLIVARIANA ESPAÑOLA.

Hay que recordar una vez más la repercusión mundial que tuvo la Transición Política Española que se observó con admiración planetaria y fue tenida como ejemplo del modelo a seguir en aquellos países que se encontraran en una situación similar para pasar de un régimen autoritario a otro democrático.

Una de las razones que más pesó para que todo se hiciera de modo sensato y pacífico fue el convencimiento de los representantes del régimen franquista que en medio de un Occidente de democracias liberales no se veía otra solución que caminar en esa dirección y que además era lo que pedía la oposición aunque fuera muy limitada y reducida. El franquismo no podía continuar sin Franco y tampoco habría sido aceptado. En esa situación tan difícil, las Cortes franquistas se suicidaron políticamente y disolvieron el sistema imperante.

Casi cinco décadas después, España vuelve de nuevo a ser motivo de asombro pero esta vez por todo lo contrario. Está pasando todo al revés que en aquella histórica ocasión. Volvemos a ser modelo del tránsito del régimen democrático liberal consagrado en la Constitución de 1978 a otro de apariencia democrática -todavía se vota- de corte totalitario de izquierda adornado de ribetes populistas. Se puede decir también en este sentido que se trata de la irrupción del modelo bolivariano en Europa y a la manera europea. Con una diferencia importante: el de las nacionalidades que aceptara en su día la Constitución Española.

Como sucediera en el cambio anterior, este tienen también sus dirigentes pero sin duda, el protagonista principal es el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez y sus apoyos. Aunque con diferencias esenciales en última instancia, se trata en primer lugar de disolver la legalidad vigente como sucediera con el sistema anterior.

Si en el primer caso se trató como ha quedado consagrado en la conciencia de muchos, de ir de la ley a la ley, en el presente la idea es vadear la Constitución vigente mediante la colonización de las instituciones y de los medios de comunicación social. A lo que habría que añadir la formación de una mayoría parlamentaria del tipo Frankenstein, con grupos políticos separatistas, comunistas, golpistas, filoterroristas y ultraderechistas.

Para esta operación política tan arriesgada ha hecho falta la presencia de un hombre -al igual que en su día lo fuera Adolfo Suárez- pero con rasgos personales totalmente diferentes a los del actual. Pedro Sánchez es una persona sin escrúpulos como ya ha quedado demostrado, con capacidad ilimitada para la mentira sin que ello le procure problema alguno de conciencia, dispuesto a llevar a cabo sus propósitos caiga quién caiga y sin reparar en sus consecuencias. Sin olvidar tampoco el ajuste de sus acciones a intereses establecidos fuera del ámbito nacional.

Debido a sus ansias de poder, a Pedro Sánchez no le importa ser el primero en tomar iniciativas para provecho propio como ha sido acudir a las golpistas catalanes para lograr la investidura a la Presidencia del Gobierno aunque haya perdido las elecciones generales. Sabiendo que ante el monstruo separatista que ha crecido desproporcionadamente por la coyuntura política no caben medias tintas: o cedes ante sus pretensiones por disparadas que sean o intentar debilitarlo para poder negociar después en condiciones más ventajosas.

Después de tantos años de dejar al independentismo ganar terreno y hacerse más fuerte, la opción de herirlo -lo de derrotarlo ni se plantea- requiere un unidad firme con la oposición – inexistente hasta el momento- que permitiera la adopción de medidas drásticas que incluso serían bien vistas por la población en general. La tendencia actual es que la cesión ilimitada es la fórmula mágica pero apartarse del asunto sin más de la oposición política no es la solución y su alternativa sería muy conveniente conocer. Es necesario saber si ellos estuvieran gobernando como afrontarían un problema de este nivel porque sus silencio hace pensar que actuarían de igual o parecida forma. ¿ Sería bastante una ampliación de la autonomía catalana ? o ¿ bastaría con aumentar la presencia estatal en aquel territorio ?. ¿ Podría decretarse otro artículo 155 ?.

En resumidas cuentas, la posibilidad que el sistema implosione no es descartable. Esta nueva Transición llena de peligrosos movimientos, concurrentes con otros de fuera de la estricta política, está sometiendo a España a una fuerte tensión cuya salida no es fácil vislumbrar. Por otro lado, cabe preguntarse si se dispone de las personas adecuadas para apagar este fuego avivado por la ambición desmedida de un personaje que no se corresponde ni con la época, ni con el continente en que vive.

A los escépticos de mi pronostico, les diría que el pacto fiscal catalán no puede verse en otra clave que en la deriva de ceder en lo que sea con tal de mantener el apoyo independentista para impedir la alternancia política en España, un signo autócrata inequívoco por más que, formalmente, sea una contraprestación para que Izquierda Republicana de Cataluña ( ERC ) apoye la investidura del candidato socialista ganador de las elecciones autonómicas; lo que se busca es sostener esta legislatura a nivel nacional, inviable a toda costa desde su inicio. Se trata de una muestra más de que no hay límites, ni lineas rojas, ni principios algunos. Para Pedro Sánchez vale todo para conservar el poder.

Es un paso más en una larga sucesión de tragaderas: indultos parciales a los sediciosos que habían sido condenados en firme; eliminación del delito de sedición; rebaja del reproche legal a la malversación y la peor de todas, una amnistía para los golpistas y demás adlátares en el iniciado y fracasado proceso de independencia, incluyendo a los prófugos de la justicia.

Tras haber roto el principio constitucional de la igualdad de los españoles ante la ley, la cesión fiscal catalana no es más que la peor consecuencia de esta renuncia a los principios básicos del socialismo y de la izquieda tradicional. También rompe la solidaridad entre las Comunidades Autónomas y le da un trato de privilegio no previsto en la Constitución y que solo se permite al País Vasco y a Navarra como medidas antiterroristas de su tiempo. Por todo ello, es muy probable que este acuerdo sea declarado inconstitucional cuando se llegue a formalizar.

Esta decisión personal y temeraria de Pedro Sánchez está causando pánico en el Partido Socialista Español ( PSOE ) debido a las consecuencias para el partido en el futuro en el resto de España y ya algunos dirigentes socialistas empiezan a rebelarse contra la dirección sanchista. Pero a él le da igual, sigue con su deriva sin escrúpulos que nos lleva a la destrucción del sistema político que ha dado a España casi cinco décadas de paz y prosperidad.

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