Las vacaciones de Semana Santa son aprovechadas por decenas de miles de personas para viajar a otras regiones y desconectar de la rutina diaria de sus zonas de residencia por unos pocos dias. Esto provoca que muchas otras localidades vean incrementadas su población deseosa de pasear por sus calles y visitar sus tiendas, generando aglomeraciones que son aprovechadas por los delincuentes para robar en los comercios. En esta época del año se concentra el 19% de las sustracciones que sufren los establecimientos comerciales algunas veces por gentes organizadas que constituyen verdaderos grupos criminales.
Este tipo de delincuencia estructurada se ha convertido en la mayor amenaza para el comercio tradicional ya que el 55% de los hurtos en supermercados y tiendas son protagonizados por estas bandas. En los casos de que se trate de la apropiación de productos de alto valor es para revenderlos en mercados paralelos. En total, la pèrdida de productos supone el 0,74% de la facturación total y equivale a un impacto de 352 millones de euros en estos dias primaverales.
Dos de cada tres hurtos son realizados por autores multirreincidentes que son los que sustraen los efectos en los locales al menos tres veces al año. Siendo su perfil de menos de 30 años en el 44% de los casos, tanto de hombres como de mujeres. Se está apreciando un notable aumento de agresividad tanto física como verbal de los infractores hacia el personal del establecimiento como el de seguridad si lo tiene.

Los productos más robados en Semana Santa no difieren mucho de los que se suelen sustraer a lo largo de todo el año. En la categoría de alimentación y bebidas, destacan las botellas de vinos y licores; los embutidos, las conservas y los ahumados. El aceite es el que más se ha incrementado el último año debido al alto precio alcanzado debido a su escasez por las malas cosechas.
En la categoría de moda, destaca el calzado com el producto más deseado después de la ropa. En cuanto al cuidado personal y de belleza resaltan las cremas faciales como el producto estrella junto a los de cuidado capilar. En tecnología, los teléfonos se llevan la palma, seguidos de las tabletas. En el ámbito del hogar y el bricolaje, está encabezado por las pilas y las baterías.
Para combatir esta verdadera plaga de daños en la balanza comercial de las tiendas, sus propietarios se han dotado de las medidas de seguridad que están a su alcance como cámadas de vigilancia y alarmas. El 94% de los establecimientos tienen antenas antihurtos y el 81% disponen de collarines en las bebidas alcohólicas, perfumes y cremas. El 13% de los productos vienen protegidos ya con etiquetas antihurtos desde el fabricante.

Todos estos datos justifican las operaciones policiales especiales que cada año se ponen en marcha como la de comercio seguro porque se va comprobando que los hurtos en las tiendas ya no es un acto aislado cometido por personas oportunistas sino que se va convirtiendo en una práctica sistemática impulsada por grupos delictivos que, en algunos casos, denotan una alta organización,.






































