EL OLVIDO DEL TERRORISMO EN EL PAÍS VASCO.

Por mucho tiempo que pase, nunca podremos olvidar el daño que el terrorismo vasco ha causado a España, a los españoles y a los propios vascos de bien, que los hay y además son muchos. Estos últimos, han sufrido también cómo la causa vasca que prometió a sus acólitos una patria paradisiaca donde todo el mundo sería feliz, a base de pinchos, ikastolas y buen rollo; a condición de exterminar a cientos de conciudadanos y poner en pie una tierra llena de racismo y xenofobia; de la tiranía del euskera y sus verdugos; del impuesto revolucionario y del secuestro; del tiro en la nuca y la bomba lapa; de los árboles que dan nueces pero chupan sangre; de los himnos revolucionarios; de la memoria de los niños abrasados y de la diáspora de miles de paisanos aterrorizados por la tiranía de las explosiones.

Hoy, en esta tierra tan estupenda y atractiva, con una geografía preciosa y una gastronomía envidiable, es un territorio que se ha modernizado mucho, que siguen encabezando todas las listas nacionales de calidad de vida pero que no podemos dejar de relacionar que fue un paisaje dedicado a la caza del disidente, del distinto, del rebelde a sus imposiciones. Donde, a buen seguro, todavía quedan armas oxidadas en zulos abandonados; traiciones y lealtades entre familiares y amigos; y secretos atroces por descubrir. Con centenares de antiguos reclusos arrepentidos pero incapaces de contarlo, de fanáticos orgullosos y de víctimas que no pueden cerrar su duelo.

Llevamos poco más de una década en la que las balas han dejado de silbar, transitar por sus calles sigue siendo un placer pero el silencio sobre las secuelas de la violencia y del asesinato, sigue imperando entre las cuadrillas y los chiquitos de los bares. Hay mucho temor a contar cosas del pasado, a expresar el miedo vivido, a las lágrimas en casa y no cansarse de morderse la lengua. Se ha pasado mucho dolor y eso no se olvida fácilmente. Pero es necesario hablar, que se cuenten historias o experiencias personales y a ser posible desde varias perspectivas. Son muchos años de transitar por la sombra de la violencia.

En un recorrido por cualquiera de las tres provincias euskaldunas, se percibe a través de múltiples evidencias de que quedan cuentas por saldar, de gente que no ha pagado por lo que hizo. De una violencia extrema que les conducía hacia un totalitarismo atroz. Y entonces te preguntas: ¿ por qué y cómo, se convence a casi niños, a adolescentes, para que llegado el caso, se inmolen en el altar de la independencia o de la raza ?. ¿ Por qué hay que matar para hacer algo ?. ¿ Quienes les convencían ?. ¿ Donde se han metido aquellos profetas del apocalipsis que empujaban a otros para acabar en la cárcel o en el cementerio mientras ellos se comían su bacalao al pil pil en la sociedad gastronómica ?.

Siempre se ha utilizado el mismo patrón en los sitios en los que se ha empleado la violencia. De un lado, la desolación de las víctimas, y de otro, la existencia de estos adivinos de cuello blanco, profesores, escritores, intelectuales… convencidos de la necesidad de la razón y encantados de arrastrar al resto. Todo movimiento armado tiene detrás una sustancia ideológica. Alguien que decide que para llevar a cabo sus propósitos necesita matar. Para ello necesita construir el relato de que no hay otra opción, excepto asesinar; ejecutar a alguien por la causa. Como está haciendo el tirano de Putin en su invasión de Ucrania y tiene mucha gente que lo entiende y lo defiende. Por eso, siempre hay un historiador, un periodista, un filósofo que construye un ideario que necesita defenderse con la sangre, con sacrificios humanos.

Todavía hay mucha gente que no ha purgado sus pecados, -utilizando el lenguaje religioso- y que tampoco quiere hacerlo. Sobre todos a aquellos que nunca han sido detenidos. La justicia funciona bien para encontrar y condenar a los que aprietan el gatillo… ¿ pero qué pasa con los autores intelectuales ?. No se trata de los jefes de la banda criminal sino de quienes construyen la estrategia desde el principio. Gente ilustrada, comprometida con los ideales de justicia y libertad… ¿ cómo pueden hacer esto ?.

¿ Y el lado humano, o mejor dicho, inhumano de aquellas barbaridades ?. Ahora, verdaderos genocidas estarán pasando como estupendos abuelos. Auténticos monstruos de la muerte serán los mejores padres del mundo. Gentes que adoran a sus hijos y que puedes ver en sus casas, acariciando a sus nietos, pero que no quieren contar las bombas que ponían. ¡ cuántos de ellos son autores de crímenes espantosos ?.

Todos estos terroristas que han usado los crímenes con fines políticos, tienen un motivo detrás y se creen portadores de una violencia virtuosa; como si hubiera un asesinato bueno, necesario y otro malo, el de los demás. Buscando un efecto búmeran que los retroalimentara. Empeñados en que esta vía, haría ceder al Estado y les concedería la independencia del territorio. Esa era la estrategia. No les importaba que se consiguiera como a modo de pasillo, flanqueado por centenares de muertos como hacían los romanos con los cristianos. Estos iluminados, pusieron un montón de cadáveres en una imaginaria pirámide gigantesca y los ofrendaron al dios del separatismo.

El terrorismo vasco, cruzó todas las que ahora denominamos líneas rojas. Desde el mismo momento en que decidieron que había que matar, la lista de enemigos de la patria la encabezaron los uniformados porque representaban todo lo que ellos odiaban y si luego les acompañaban algún civil en el atentado, los ideólogos redactaban el comunicado reivindicativo en plan fue un error, no tenía que haber pasado por allí, no era nuestro objetivo. Y si su número era elevado, entonces en lugar de ser solo civiles, se les añadía la etiqueta de que era un chivato, algo habrá hecho…. Luego llegan los niños y después los secuestrados… Poco a poco, la idea inicial se va deformando, la violencia coge velocidad y se convierte en algo más que un medio para convertirse en un fin, que cada vez exige más y más barbaridades porque ya no puedes mirar hacia atrás, ya todo es demasiado estremecedor.

La desolación infinita de las victimas, la vergüenza de algunos de los asesinos y la falta de arrepentimiento de los profetas del odio, tienen que reivindicar el poder curativo de la memoria en un territorio carcomido por la amnesia del terrorismo separatista.

EL CALVARIO DE LA MILITANCIA SOCIALISTA ESPAÑOLA.

Cuando uno tiene ya las que cree sus señas de identidad a las que llama ideales, esas que te permiten vivir sin renunciar a ellas, cambiar de postura te cuesta porque entra dentro del miedo al cambio y a la libertad, terror al vacío. Hay una generación entera de militantes del Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ) que se encuentran en esa situación.

Entonces, deben de buscar un motivo para justificar su espanto y su incoherencia, un enemigo que legalice su horror al hueco y lo encuentran en la derecha. La culpa la tienen siempre los demás, es más fácil seguir viviendo así, sin reconocer que se está fallando o se discurre por el camino incorrecto, poniendo así en peligro la supervivencia y la razón de ser. Solo las grandes almas independientes y valerosas son capaces de salir de la zona de confort.

Si la gente de derechas habla de Pedro Sánchez como una especie de psicópata narcisista más preocupante aún es el efecto de arrastre que el Presidente del Gobierno está logrando entre sus seguidores. Es algo que va más allá de la lógica razonable en la que mueven los ideales para desembocar en la fe y en la secta.

Hasta los militantes socialistas que no dependen económicamente del partido y sus tentáculos sino que son funcionarios por oposición de cualquiera de las Administraciones Públicas -pongamos por caso- buscan argumentos para que el estado supuestamente inmutable de las cosas prosiga como está. El PSOE ahora mismo, no es un partido, es una religión y las religiones se caracterizan por su inmutabilidad y por creerse mártires cuando se las critica.

Es la única manera de explicarme que mentes lúcidas socialistas ajenas al pesebre oficial sigan manteniendo una postura impasible el ademán ante una situación sin que ni ellos mismos sepan el calendario que van a seguir en el futuro, a menos que esa ruta se conozca desde hace años y se mantenga en secreto ante los electores para lograr su voto y luego hacer de su capa un sayo siguiendo con el demonio de la derecha como engañifa.

Ellos podrían ser negativos pero si se renuncia a los mismos, lo que viene detrás es peor y se echa mano de lo de siempre: la igualdad, el feminismo, la xenofobia, el racismo, el fascismo… en suma como si levantar un muro fascista fuera sencillo en un planeta de negocios globalizados que huyen de cualquier lugar cuando comprueban que en él las arenas son movedizas

Si en un partido político, en un grupo humano en general o en una empresa se termina la autocrítica, esas instituciones están condenadas al fracaso, ahora o mañana. Si encima todo se adorna con que los viejos ya no sirven ni siquiera para dar consejos, es decir, que se rompe la transmisión ancestral del conocimiento para implantar la dictadura de la posmodernidad que es una trampa para el pensamiento libre, entonces la cuestión empeora y aparece el infantilismo, el ridículo, los pollos sin cabeza a los que solo les queda una exhibición de falsa seguridad.

Miles de militantes y simpatizantes del PSOE saben que la situación es grave y puede llegar a ser gravísima; que se están apartando de su misión como partido de Estado para entrar en un laberinto de dudosa salida. Pero ¿ qué hacer si me quitan mis principios -los de toda la vida- que me permiten presentarme ante la sociedad como un progresista y además salir en los medios de comunicación social y comer bien yo que no tengo dónde caerme muerto, que ni siquiera me quiero porque soy una mediocridad ?. ¡ Me podrían tomar por un retrógrado de la derecha !.

Muy bien. si así pensáis seguid adelante, tenéis una salida que supongo que es la que buscáis. Convertid a España en una nación de Estados federados socialistas -no socialdemócratas- con mucha más autonomía que la actual. Quitad al Rey y a la Iglesia con los acuerdos vaticanistas. Recomponed el territorio nacional, fundad otra España. ¿ Eso es lo que queréis ?. Pues adelante.

¿ Sois capaces de todo eso o es postureo ?. Pero aplicad a todos los demás españoles la misma filosofía que predicáis: la democracia, la transparencia, la igualdad. De lo contrario no miréis al fascismo más porque el fascismo seríais vosotros. La mentira en nombre del progresismo seríais vosotros.

¡ AQUELLOS MANGAS VERDES…!

Desde la Edad Media, existía la Santa Hermandad que era algo así como una especie de Policía integrada por vecinos que iban en cuadrillas y que debían velar para que no se cometieran delitos en los caminos y ámbitos rurales. Una variedad de guardias de su época que si no actuaban a tiempo los malhechores quedaban impunes por lo que su habitual retraso llegó a ser objeto de crítica y lamento proverbial.

Esta milicia, armada y creada por Isabel la Católica para luchar contra los ladrones y bandoleros en el campo del Reino de Castilla, estaba formada por los vecinos de diferentes pueblos del camino que contribuían proporcionalmente a su mantenimiento, utilizaba procedimientos sumarísimos contra los delincuentes y se convirtió en una institución muy temida. Estuvo activa casi cuatro siglos.

En el Reino de Aragón no tendría tanto éxito. En 1480, especialmente en Huesca, se produjeron graves altercados que provocaron una enorme inseguridad. Su rey Fernando II el Católico, esposo de Isabel La Católica, se veía incapaz de lograr cierto orden con sus propias fuerzas que estaban empeñadas en la larga Guerra de Granada que no culminaron hasta el 2 de enero de 1492. Dado el buen resultado que la Santa Hermandad estaba dando en el Reino de Castilla, decidió crearla también en el suyo, entrando en funcionamiento el 1 de enero de 1488.

La oposición de la nobleza y otros estamentos a esta nueva institución que se veía como un instrumento de la monarquía para ejercer un mayor poder absoluto que estaba fuera de la jurisdicción de los fueros y su control, provocó que en las Cortes de Tarazona de 1495, se admitiera la supresión de la Santa Hermandad por un período de diez años aunque en diciembre de 1506 Fernando volvió a implantarla en un segundo intento pero la animadversión hacia esta institución no había decrecido con el tiempo y finalmente fue suprimida por las Cortes de Monzón en 1510.

Mientras tanto, siguió en funcionamiento en el Reino de Castilla nada menos que hasta el año 1834, momento en que fue disuelta de forma oficial aunque hacía ya una década de su práctica desaparición. Pero durante mucho tiempo y a pesar de las dificultades, fue una organización policial realmente importante sobre todo en zonas rurales.

El uniforme de la Santa Hermandad destacaba porque llevaba un chaleco de cuero que dejaba ver la camisa interior que tenía las mangas de color verde. De ahí que cuando llegaban tarde a una situación delictiva, se utilizaba irónicamente la expresión: ¡ A buenas horas mangas verdes !. El origen de esta frase tiene ya medio milenio de historia y se remonta a los tiempos de los Reyes Católicos. Según parece, era bastante habitual que esta especie de policía rural llegase tarde a detener a los delincuentes.

Esta expresión tan curiosa que se utiliza frecuentemente en español, tiene un significado claro ya que se emplea cuando la solución ha venido por otra vía o no llega oportunamente o ya no tiene interés. Es decir, que se lo decimos a alguien que quiere resolver algo que ya hemos aclarado nosotros o que ya no hace falta que intervenga. Su sentido además, encierra una crítica a nuestro interlocutor porque se censura la demora en atender las necesidades o solucionar los problemas.

La Santa Hermandad está considerada como el primer cuerpo policial de Europa y siempre tuvo muy mala imagen ante la población. Existió desde 1476 hasta 1824 cuando nació la Policía General del Reino, bajo la monarquía de Fernando VII. Se constituyó como una corporación que reunía en ella otras hermandades que ya existían dedicadas a perseguir malhechores.

Por aquel entonces, el sistema de comunicaciones era muy deficiente formado, en muchas ocasiones, por caminos que seguían las antiguas calzadas romanas construidas muchos siglos antes por no hablar de que el transporte terrestre más veloz era el caballo. Esto hacía que cuando se producía el altercado, entre que llegaba la noticia a los miembros de la Santa Hermandad y estos acudían al escenario de los hechos, estos ya hacia tiempo que se habían perpetrado y poco podían hacer por evitarlo.

Existió un Consejo de Hermandad, creado como órgano supremo cuyas competencias eran todas las relacionadas con la Santa Hermandad, desde su nacimiento en las Cortes de Madrigal en 1476, presididas por Isabel La Católica. Desapareció en 1498, debido al fracaso mismo del sistema que querían implantar, en parte debido a la presión fiscal que recaía sobre los pueblos y por el fin de las circunstancias excepcionales que habían incurrido en su creación con motivo de los preparativos de la Guerra de Granada.

¿ POR QUÉ LOS ESPAÑOLES RECHAZAN LA AMNISTÍA DE PEDRO SÁNCHEZ ?.

Porque asi lo ha dicho la mayoría de la comunidad jurídica española – que es constitucionalista- y también lo que decían los propios militantes y simpatizantes socialistas y sobre todo sus ministros en el Gobierno de Pedro Sánchez hasta el 23 de julio pasado cuando se celebraron las elecciones generales a Cortes y al perderlas los socialistas, los siete diputados que obtuvo la formación independentista Juntos por Cataluña se revelaron imprescindibles para la nueva investidura de Sánchez. Se defendía que se trataba de una medida anticonstitucional, una especie de indulto generalizado que no solo perdona a los delincuentes sino que borra sus delitos.

Entonces y ahora es una medida ilegal porque ataca directamente la vigente Constitución Española de 1.978, en su artículo 14 que consagra el principio de igualdad de los españoles ante la ley, al generar una casta de privilegiados que pueden saltársela y salir impunes, simplemente alegando motivaciones políticas de sus actos prohibidos.

También porque deteriora el Estado de Derecho al vulnerar la separación de poderes y cargarse la independencia judicial al desautorizar a todos los tribunales que condenaron a los implicados en el golpe de Estado, después de tener juicios con todas las garantías, no por sus ideas políticas sino por la comisión de graves delitos como la sedición y la malversación de caudales públicos. Y a los que continúan investigando a aquellos vándalos que incendiaron las ciudades catalanas, ocuparon carreteras y aeropuertos, agredieron a centenares de Policías que trataron de impedírselo y que ahora quedarán exonerados y bendecidos.

Igualmente, porque el acuerdo a que ha conducido esta ley asume expresamente la versión independentista de aquella rebelión ( los hechos acaecidos en 2.017, como se dice eufemísticamente desde el Gobierno socialcomunista ) según la que la celebración de aquel referéndum ilegal y la declaración efímera de la independencia fueron provocados por el Estado español por no reconocer la soberanía de Cataluña para luego judicializar el conflicto político, reprimir al pueblo catalán y generar cientos de presos políticos y exiliados.

Asímismo, porque las negociaciones políticas han sido un deliberado ejercicio de humillación para el Gobierno de Sánchez. Como se ha podido ver, los socialistas han aceptado todas las exigencias de los secesionistas, además de la amnistía: el traspaso de la Red Ferroviaria de Cercanías, la condonación de una importante parte de la deuda autonómica….¿ Y la otra parte ?: solo presta los siete votos. Ni siquiera se compromete a no repetir la sublevación. Lógico, si no va a ser delito….

Tampoco se deben de olvidar las formas, como la visita cómplice de la vicepresidente del Gobierno Yolanda Díaz al prófugo de la justicia Carlos Puigdemont o la de Santos Cerdán, número tres del PSOE bajo la foto glorificada de la urna ilegal. La amnistía que era mala e imposible ya está aquí y sin pasar por las urnas.

De todas las falacias sobre las que se ha construido este acuerdo, la más grave es la que sostiene que el pacto se hace por el bien de España y la amnistía se concede por la mejora de la convivencia en Cataluña. La más extensible -curiosamente es de la que menos se habla- es que ha sido la única posibilidad de impedir la llegada al poder de la derecha. La más grosera y demagógica que por ser un pacto progresista quienes se oponen solo pueden ser los enemigos del progreso, ultras y derechistas reaccionarios, como los vándalos que cercaron las sedes socialistas.

¡ Qué más quisiera Sánchez en su deseo de polarización política y crispación social !. A la amnistía y al acuerdo que la hace posible firmado en Bruselas, se oponen muchísimos ciudadanos de izquierdas o independientes; muchos votantes socialistas; las cuatro asociaciones de jueces y las tres de fiscales y el Poder Judicial. La rechazan algunos socialistas más influyentes en la Historia de España que los que ahora la promueven – creo que Felipe González y Alfonso Guerra son de izquierdas….¿ o no ? y la mayoría de los constitucionalistas de España que también son muchos.

¿ Qué tiene de progresista ceder ante la imposición de los separatistas catalanes o es ser de izquierdas estar dispuesto a premiar con perdonar parte de la deuda pública que mantiene con el Estado cuyos dirigentes se rebelaron contra la Constitución cometiendo graves delitos ?. ¿ Es ser progresista gobernar gracias al bloque completo de los enemigos de España que te apoyan gracias al chantaje permanente y bajo su vigilancia ?. ¿ Es ser de izquierdas depender de un partido de la derecha supremacista o buscar un mediador internacional como si hubiera dos Estados en guerra ?.

Yo hasta ahora, lo que comprendía era que lo progresista eran los valores de la igualdad, la solidaridad entre personas y territorios y el imperio de la ley en una sociedad democrática. Tendré que reeducarme para adaptarme a los nuevos tiempos que corren…..

El pasado viernes, día 8, el periódico digital EL ESPAÑOL publicaba el resultado de una encuesta encargada por el mismo según la que concluía que el 71% de los españoles están en contra de conceder la amnistía de los sublevados catalanes, incluidos el 40% de votantes del PSOE. También recogía que el 56,1% de los socialistas rechaza incluir los delitos de malversación de caudales públicos ( dinero del presupuesto ) en la medida de gracia y que el 37,4% se oponía a incluir el terrorismo.

LA POLICÍA NACIONAL CUMPLE DOS SIGLOS DE HISTORIA.

El 13 de enero de 1824 está considerado como la fecha de fundación de la Policía Española con la publicación de una Real Célula que creaba la llamada Policía General del Reino. Aunque antes, durante el conocido como Trienio Constitucional, se había elaborado un proyecto de Cuerpo Policial destinado a la seguridad de las personas y bienes y la conservación del orden público que se frustró debido a la intervención militar francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis y la restauración de la monarquía absolutista.

El citado documento, hacía una doble clasificación del personal policial. Por un lado estaban los profesionales integrados por el superintendente general, el secretario, el tesorero, los comisarios de cuartel y los celadores de barrio y de puertas. Y por otro, los semiprofesionales, formados por los alcaldes de barrio. El primer superintendente de la Policía Española fue José Manuel de Arjona, natural de Osuna ( Sevilla ) donde acaba de ser homenajeado.

Al año siguiente, Fernando VII ordenó la organización de un Regimiento de Caballería como fuerza auxiliar de la anterior. Esta Unidad recibió el nombre de Celadores Reales, un claro antecedente de las actuales unidades de caballería aunque solo duró dos años. De hecho, en la actualidad se ha recuperado su uniforme original para los desfiles y actos protocolarios.

En 1833, al inicio del reinado de Isabel II se organizó un nuevo cuerpo uniformado llamado los Salvaguardas Reales que asumió la función de conservar el orden ciudadano en Madrid y sus alrededores. Su existencia sería breve como consecuencia de aquella época tan convulsa en la que proliferaron cuerpos e instituciones que ni siquiera pudieron llegar a acreditar su eficacia.

En 1844, el Real Decreto de 26 de enero crea el ramo de Protección y Seguridad que restablece los desaparecidos cargos de comisario y celador. En la puerta del domicilio de este último se colocaba un farol durante la noche que alumbraba un cartel con el anuncio de la Celaduría de Protección y Seguridad.

Los miembros de las nuevas unidades uniformadas eran conocidos como agentes hasta 1848 año en que cambiaron su nombre por el de Salvaguardias de Madrid. Ese mismo año se estableció el Gobierno Superior de Policía, institución que puede considerarse como la primera Jefatura Superior de Policía, tal como la conocemos hoy.

Tras la revolución de octubre de 1868 conocida como la Gloriosa, que ocasionó el destronamiento y el exilio de la entonces monarca Isabel II, se instituyó el Cuerpo de Orden Publico de Madrid. Aunque inicialmente su ámbito territorial de intervención era la capital del reino, a partir del 1 de junio de 1870, el Gobierno Provisional extendió su jurisdicción a toda España. Sus miembros iban de uniforme y tenían carácter militar pero por razones de eficacia se permitió que un centenar de ellos vistieran de civil para dedicarlos a tareas de prevención e investigación de delitos.

La misma estructura policial se mantiene durante el breve reinado de Amadeo I de Saboya. En 1873, proclamada la I República, volvió a reorganizarse la Policía Gubernativa y Judicial. El objetivo era crear un cuerpo policial al margen de las permanentes contiendas políticas y para ello se publica el Real Decreto de 6 de noviembre de 1877 que dispone la existencia de dos servicios policiales, Vigilancia y Seguridad, desempeñados por dos cuerpos distintos. Según esta norma, había que huir siempre de lo que vulgarmente se llama política, no siendo jamás arma de partido, sirviendo solo a los verdaderos intereses sociales para convertirse en la más firme garantía de la seguridad personal y el auxilio más poderoso de la justicia.

En 1886, fallecido Alfonso XII, entró en vigor un Decreto que trajo consigo dos hechos relevantes: estableció la primera Dirección General de Seguridad y extendió al resto del territorio nacional la organización y estructura de los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad de Madrid. A partir de ese momento, la Policía Gubernativa estaría en toda España salvo dos excepciones como la creación de un Cuerpo Especial de Policía para Madrid y Barcelona cuya única misión era la persecución de los delitos cometidos por explosivos en cumplimiento de la Ley d Represión del Anarquismo.

Pero la reforma fundamental de la institución policial se produjo a principios del siglo XX reinando Alfonso XIII que firmó la Ley Orgánica de la Policía Gubernativa el 27 de febrero de 1908. Esta ley fue fruto de la iniciativa y trabajo personal del entonces Ministro de la Gobernación, Juan de la Cierva y Peñafiel que consiguió para los policías dignidad profesional y estabilidad en el cargo como se recoge en la historia oficial del cuerpo.

En virtud de estas ley, los cuerpo policiales consolidados de Vigilancia y Seguridad velaban para toda la población, a las órdenes del Gobernador Civil de cada provincia. El de Vigilancia lo formaban comisarios, inspectores-jefes, inspectores de primera, segunda y tercera clase; agentes y vigilantes. Y el de Seguridad lo integraban jefes y oficiales procedentes del Ejército, clases y guardias.

El Real Decreto de 27 de noviembre de 1912, restaura la Dirección General de Seguridad, siendo Ramón Méndez Alanís su primer titular. Procedía del Ejército donde era auditor de división del Cuerpo Jurídico Militar. Creó los Registros documentales, estableció los laboratorios de fotografía y revelado de huellas dactilares y organizó los servicios policiales por Brigadas. Con esta estructura buscaba la especialización por aptitudes y dictó las instrucciones correspondientes para realización de los servicios de Barrios, Rondas y Ciclistas.

La Ley de Presupuestos de 1932, promulgada por la II República, cambió el nombre al Cuerpo de Vigilancia por el de Investigación y Vigilancia. En cuanto al de Seguridad, vio incrementada su organización por las llamadas Secciones de Asalto que llegaron a adquirir tal notoriedad que terminaron añadiendo su propio nombre al de Cuerpo, conocido a partir de entonces como de Seguridad y Asalto.

Durante la Guerra Civil Española, ambos bandos conservaron la denominación de los Cuerpos Policiales, Investigación y Vigilancia y Seguridad y Asalto. Sin embargo, en la zona republicana se unificaron en el de Seguridad, en el que había dos grupos: uniformado y civil; y en el que también se incluyeron las Milicias de Vigilancia de Retaguardia, nacidas ya en plena guerra civil.

Finalizada la contienda, Franco configura las estructuras policiales huyendo de la vieja organización liberal y democrática, tal y como declara la ley de 8 de marzo de 1941. Se crean dos Cuerpos Policiales, uno de carácter civil que se denomina Cuerpo General de Policía, cuya misión es la información, la investigación y la vigilancia; y el otro uniformado, de índole militar, es el encargado de la vigilancia total y permanente así como de la represión cuando fuere necesario: la Policía Armada y de Tráfico. En 1959 perdió la competencia en circulación interurbana en favor de la Guardia Civil viendo reducido su nombre al de Policía Armada.

Con la llegada de la democracia, la ley de Policía de 4 de diciembre de 1978, estableció la existencia de dos corporaciones profesionales a las que calificó como de Seguridad del Estado: el Cuerpo Superior de Policía y el Cuerpo de Policía Nacional. Ese mismo año y para el Cuerpo Superior se convocaron plazas para mujeres por primera vez. Un año después se incorporaron las primeras 42 inspectoras de Policía. Estas nuevas denominaciones estuvieron vigentes hasta 1986.

En 1986 entró en vigor la ley que da lugar a la Policía Nacional española en su configuración actual y define el modelo policial español vigente hasta la fecha. Se trata de la Ley de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que establece la existencia de dos Cuerpos de carácter estatal: la actual Policía Nacional como resultado de la unificación de los antiguos Cuerpo Superior de Policía y Policía Nacional, que es de carácter civil; y la Guardia Civil que es de carácter militar. Además asigna a ambas instituciones la misión de proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana.

En las últimas cuatro décadas, la Policía Nacional se ha modernizado y adaptado a las nuevas necesidades de la sociedad española, con especial hincapié en la lucha contra el terrorismo. el crimen organizado, el tráfico de drogas, la violencia de género y la ciberdelincuencia. Para ello ha sido necesaria una enorme labor en formación y especialización de las Unidades que han permitido que la estadística criminal sea de las más bajas de la Unión Europea y que España haya podido ser elegida con garantías como escenario de grandes eventos internacionales en los últimos años.

Una de las aportaciones de la celebración de estas efemérides, ha sido la instauración del Día de las Víctimas del Terrorismo de la Policía Nacional para honrar a los afectados y sus familiares. La fecha elegida del 16 de junio, lo ha sido para recordar que ese día de 1981, en Zarauz ( Guipúzcoa ) la banda criminal ETA asesinó a María José García Sánchez, con ocasión de una operación antiterrorista. Fue la primera inspectora de Policía en caer acribillada a balazos. Otros 187 fallecidos, de distintas clases y categorías, conforman el precio pagado por este Cuerpo para asentar la democracia. Una cifra a la que hay que añadir las decenas de agentes heridos, viudas, huérfanos y demás familiares destrozados por ese terrorismo decimonónico.

Atrás quedan 200 años de historia al servicio de España y de los españoles. La práctica totalidad de la población perciben a la Policía Nacional como algo suyo porque se trata de hombres y mujeres que están dispuestos durante las 24 horas, todos los dias del año, a darlo todo para que los españoles puedan vivir con seguridad y ejercer sus deberes y derechos constitucionales. La Policía Nacional ha ido evolucionando y se ha ido adaptando a los desafíos de cada época, forjando en ese largo recorrido unos principios y unos valores muy sólidos, nacidos del esfuerzo, sacrificio e incluso heroísmo de sus integrantes.

EL PSOE ESTÁ MUERTO.

Impresionaba ver la cara desencajada de Pedro Sánchez cuando abandonaba su escaño del Congreso de los Diputados, tras ver como era nuevamente humillado por la derrota de la ley de amnistía en la votación del Pleno, tumbada precisamente por sus beneficiarios. No era para menos. No entendía que después de desdecirse de todo lo que había dicho durante años; salte por encima de todas las líneas rojas que personalmente se había trazado; enfrentándose a jueces y magistrados por asumir el relato de los delincuentes; cargándose el principio constitucional de la igualdad de los españoles ante la ley; sean los propios amnistiables de una norma que rechaza la mayoría de los españoles los que la saboteen. En efecto, resulta desconcertante tanta ingratitud.

¿ Cuál ha sido la respuesta del Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ) ante este enorme batacazo político ?. Ninguna, nada, cero porque el PSOE está muerto. Pedro Sánchez lo ha ido matando poco poco hasta transformarlo en sanchismo, el partido que defiende sus ideas y solo eso. Sus vestigios son una herramienta en sus manos a imagen y semejanza del populismo sudamericano. Al igual que aquellos, el sanchismo no necesita militantes porque solo admite vasallaje incondicional de los que le rodean.

Cuenta con las ministras del podemismo-plus, como es Sumar, cuya gestión transcurre entre declaraciones antisemitas o el apoyo entusiasta al nacionalismo reaccionario. Son coherentes con sus ideas a la vez que le hacen los recados como perfecto apéndice político. Otras pertenecen al sanchismo tranquilo de Emiliano García Page, Presidente de Castilla La Mancha. Su representante principal es una antigua magistrada del Tribunal Supremo que contando con la formación adecuada para comprender la gravedad de todo lo que se está haciendo y no hace nada para remediarlo.

Y es que el sanchismo nos arrastra a una autocracia en la que ni siquiera está garantizada la continuidad de España como ahora la conocemos. Su Gobierno, corre como pollo sin cabeza tratando de contentar a sus socios que al fin y al cabo lo mantienen en el poder. Una estampa que por lo reaccionario de sus objetivos y protagonistas, nos recuerda a unos caprichos en pleno siglo XXI pero sin un Goya que los pinte. Frente a la igualdad y a la justicia, privilegio y caridad.

Para contentar a los golpistas y terroristas sin arrepentir, Pedro Sánchez ha adaptado -apresuradamente- España a la imagen deformada que el separatismo ha propagado por el mundo con nuestro dinero: Un Estado sin separación de poderes, lleno de instituciones deterioradas y con una justicia politizada, como Turquía su ejemplo favorito. La erosión del Tribunal Constitucional, la disminución de controles, el asalto a la Fiscalía o incluso la inspección de Hacienda. Nada es ajeno a esta descomposición institucional que perpetra el sanchismo y que ha llegado hasta el Centro Nacional de Inteligencia ( CNI ).

Y es que el PSOE albergó sombras pero mantuvo ciertos límites que ha superado con la convicción que le aporta el haber asumido tanto el populismo de Podemos como los argumentos que asisten a los enemigos de España, rematados con la certeza de que la mentira es una herramienta cargada de investidura.

Este propósito destructivo cuenta con dos declaraciones claves. La primera fue cuando Sánchez aceptó sin matices en Nueva York, donde se encontraba por su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre pasado, la perversa e irreal idea de que el golpe de Estado catalán fue un conflicto político que se ha judicializado. La segunda tuvo lugar en la Cumbre de Granada con ocasión de la reunión informal de Jefes de Estado o de Gobierno en octubre pasado y en el marco de la Presidencia Española del Consejo de la Unión Europea ( UE ) donde hizo suyas las razones separatistas para una amnistía delante de sus homólogos europeos, humillando en ese momento a cuantos sirvieron a España por defender todo lo contrario.

Lo siguiente parece que consistirá en reconocer al separatismo la ansiada categoría de minoría nacional para facilitar su autodeterminación, algo tan fantasioso como letal para España. Con razón los independentistas proclaman reiteradamente que la amnistía es solo un punto de partida. Pactar una consulta se hace innecesario si el Estado de Derecho hace aguas, a la vez que se generan estructuras paraestatales fuertemente financiadas que a la espera del primer reconocimiento internacional mantengan el control sobre su territorio y en detrimento de las necesidades de los restantes españoles. Solo le quedaría al Gobierno central las fuerzas armadas como garantes del orden constitucional y de la integridad territorial.

Para la mayoría de los españoles, Sánchez solo piensa en permanecer en el poder. Incluso él cree que le favorecería la probable demolición del régimen del 78. El PSOE, como todo difunto ilustre cuenta ya en su esquela con foto y leyenda. Junto con una fotografía con Bildu se puede leer que con ese partido ha mejorado la vida de los españoles. Seguro que la amnistía y la desintegración de España, la hará extraordinaria. Los alimentos han subido en 26% en dos años. Calma, solo es el principio.

Lo que se vio en el Congreso ha sido un punto de inflexión que muchos militantes socialistas sufren como una humillación gratuita que les deja a los pies de los caballos. Cargos autonómicos y provinciales del partido están padeciendo el peso de esta afrenta que añade más urgencia a la necesidad de dejar de frecuentar la calle y de disminuir su actividad social. No por miedo a altercados violentos, ni a los grupos de extrema derecha sino porque les da vergüenza defender entre sus conocidos y votantes lo que se está haciendo en Madrid.

Puigdemont ha conseguido hundir las siglas socialistas y que quienes tienen que defenderlas territorialmente se quiten de en medio -ahora que han perdido el coche oficial- porque no tienen un argumentario sólido con el que explicar lo que están viendo en la política nacional. Y eso que la sede central del partido no falla a la hora de hacer llegar diariamente su doctrina a la organización periférica y a los periodistas afines. Pero lo llamativo del caso es que en muchas ocasiones son los representantes de los medios próximos los que repiten con más convicción lo que se les dicta que los cuadros orgánicos del partido y los escasos cargos públicos que les quedan.

LA AMNISTÍA QUE LEGALIZA LOS GOLPES DE ESTADO.

Por mucho que la justifique el conjunto de la izquierda parlamentaria, la amnistía que promueve el Partido Socialista Obrero Español ( PSOE ) no refuerza la democracia, ni asegura el acatamiento de la Constitución Española por los independentistas, ni supone un reencuentro de estos con los demás españoles. Todo lo contrario. Es la pasarela a una democracia popular y el cuestionamiento de nuestro sistema político a través de un proceso que nos acerca demasiado a las repúblicas sudamericanas gobernadas por socialistas o comunistas.

Esta deriva popular consiste en tergiversar las normas constitucionales y anular los contrapesos al Gobierno en beneficio del partido político gobernante para su continuidad eterna en el poder. Se suele acompañar de la deslegitimación de la oposición política a la que se coloca en un trágala y de la supresión de la independencia judicial. Para esto se promueve una polarización extrema porque el proceso hacia una democracia popular necesita el conflicto para justificarse. Así, el partido político gobernante y sus aliados se atribuyen el derecho en exclusiva a gobernar en ese ambiente social.

Por supuesto que el ejercicio de los derechos no es en igualdad de condiciones como tampoco lo son las elecciones. La oposición política necesita un esfuerzo épico para llegar al poder más allá del lógico y necesario como ha ocurrido recientemente en Polonia, donde se encontraba un Estado colonizado por el partido político que gobernaba y un orden político diferente al inicial. Exactamente igual que el camino iniciado en España por el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La amnistía de inexistentes delitos políticos a los que se acaba de unir el terrorismo es el comienzo de este proceso. Lejos de constituir una simple modalidad de clemencia, las amnistías han venido ligadas a momentos fundacionales y en contextos constitucionales como mecanismo de legitimación de alternativas opositoras. Tampoco podía ser de otra manera si se atiene a que la amnistía significa no un perdón como sería el indulto sino una legalización. En este caso, legalizar en España la sedición contra el Estado de Derecho y otros delitos comunes como se pretende con esta norma, es inasumible para una democracia que se basa en el principio básico del imperio de la ley.

Así ha sido siempre en nuestra Historia. Nada menos que 25 de las 27 amnistías generales que se aprobaron en España en los dos últimos siglos fueron medidas de un partido político que solo sirvieron para atizar las luchas civiles. Justo porque la amnistía significa el punto y final de lo existente y el inicio de algo nuevo como ha ocurrido en dos ocasiones, en 1832 ( ampliada en 1834 ) para lograr el apoyo de los liberales más moderados a la sucesión de Fernando VII en la persona de su hija Isabel y en 1976 ( ampliada en 1977 ) para todos los actos de intencionalidad política considerados delitos durante el franquismo; que sirvieron al propósito de establecer un régimen constitucional.

Ambas se aprobaron antes de instaurarlo y se optó por amnistiar ante la imposibilidad de deslindar las responsabilidades de los bandos de una guerra civil y de separar con nitidez a las víctimas de sus verdugos. No había otra vía de restablecer una concordia que hiciera posible el cambio y el consenso. Y aún así, al legalizar la violencia pasada, se alentó su uso por parte de minorías subversivas de 1934 en adelante en la primera de ellas y de 1977 hasta la actualidad en la segunda. De ahí que una amnistía necesite para paliar su rechazo general de un consenso tan amplio o más como el de una Constitución.

La amnistía de Sánchez no parece responder al tipo de las mencionadas de 1832-34 y 1976-77 sino al de las amnistías de partido donde se suspende el imperio de la ley en beneficio de quien gobierna y de sus aliados con objeto de patrimonializar la democracia. Si sale adelante, legalizará y sublimará el uso de la violencia que se vivió en Cataluña en 2017. Y será peor que entonces porque Pedro Sánchez habrá desactivado la confianza general en la Constitución Española, deslegitimando la aplicación de la ley y desarmando a la fuerza pública y a los tribunales. También desprotege a los ministros, policías y jueces; lo que le acerca al ajuste de cuentas de las amnistía de 1931 y sobre todo, de 1936, la del Frente Popular.

Es escandaloso que se tergiverse la Constitución Española para suspender el Estado de Derecho y negar el ejercicio del poder judicial por un interés personal y partidista. La actual Constitución no recoge ningún tipo de amnistía para privar a las Cortes de un derecho de gracia que se atribuyó exclusivamente al Rey y solo a través del indulto particular como establecen los artículos 62.i y 102.3. Las Cortes solo legislan el procedimiento del indulto y que es estrictamente la materia a la que se refiere el artículo 87.3.

El sanchismo utiliza la mayoría parlamentaria para atribuirse el poder supremo, la soberanía popular de hecho que liquida el orden constitucional e inicia un proceso constituyente para destruir el verdadero sujeto soberano que no es ni más ni menos que la nación española. Una vez desautorizados tanto el artículo 2 de la Constitución que es el pilar de la democracia como el poder judicial que es el freno de la arbitrariedad del Gobierno socialcomunista y que asegura el Estado de Derecho, la pendiente autoritaria se agudiza.

La nación española y su Constitución actual, nos pertenecen a todos y es nuestro deber sostener y estimular a los altos poderes del Estado encargados de preservarlos. La Historia enseña que usar las instituciones de la democracia contra la democracia misma tiene siempre un triste final.

AQUELLA SEMANA NEGRA DE ENERO DEL 77.

De los muchos momentos graves que tuvo que superar la Transición Política Española, probablemente los hechos ocurridos en aquella semana de finales de enero de 1977 fueron los peores ya que amenazaron muy seriamente la continuidad de aquel camino hacia la democracia, iniciado el año anterior con la aprobación de la Ley de Reforma Política de 1976.

Durante esos siete dias, se produjo una ofensiva criminal que colocó a la incipiente democracia al borde del precipicio. A esa situación se llegó por la concatenación de una serie de episodios ocurridos todos ellos en Madrid, de la envergadura del secuestro de Antonio María de Oriol y del general Emilio Villaescusa; el asesinato de los abogados laboralistas de la Calle de Atocha; la muerte del estudiante Arturo Ruiz por los disparos de un ultraderechista y el fallecimiento de la joven universitaria, María Luz Nájera, alcanzada por un bote de humo de la Policía. Como se puede apreciar, España iba de sobresalto en sobresalto tras los cuarenta años de paz de la propaganda del régimen franquista.

En el primer gobierno de Adolfo Suárez, se hicieron las grandes transformaciones que luego consagraría la Constitución Española. En aquel entonces, el Ministerio de la Gobernación era un macrodepartamento del que dependían la seguridad pública, la política de la Administración Local y la gestión de las libertades ciudadanas ( asociaciones, reuniones y manifestaciones ).

Ese ejecutivo, encabezado sorpresivamente por Suárez, estaba formado por personas que excepto los cuatro ministros militares, no habían participado en la Guerra Civil Española aunque muchos de ellos habían tenido puestos destacados en los distintos gobiernos del general Francisco Franco.

Este gabinete de Suárez, constituido en julio de 1976, disfrutó de una muy relativa calma hasta el 4 de octubre siguiente, en que ese día ETA asesinó a tiros en San Sebastián, al Presidente de la Diputación de Guipúzcoa, Juan María de Araluce Villar, junto con su chófer y los tres Policías de escolta. Al funeral de las víctimas asistieron miles de personas, entre ellas el ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa que tuvo que salir por una de las puertas laterales del templo religioso, mientras un grupo de exaltados cantaba el Cara al Sol entre gritos de ¡ Ejército al poder !.

Sería la primera vez que el ministro tuviera que afrontar una situación cargada de tensión. Por aquel entonces, no era todavía un gobierno democrático sino salido de la legalidad franquista. Y seguramente, también eran sospechosos de ser incapaces de garantizar el orden y la seguridad pública.

Tuvo como precedente de lo anterior que el 8 de septiembre, el Presidente Suárez se reunió con la cúpula militar para, entre otras cosas, sondear su posición ante una posible legalización del Partido Comunista de España ( PCE ). Esa fecha clave, puso a España al borde del abismo.

El 12 de noviembre de 1976, hubo una huelga general convocada por la Coordinadora de Organizaciones Sindicales, que entre otras, agrupaba a Comisiones Obreras ( CC. OO ); Unión General de Trabajadores ( UGT ) y Unión Sindical Obrera ( USO ). Era claramente un huelga política y como tal, el gobierno fue beligerante e hizo cuanto pudo para que España no se paralizara ese día. La administración pública funcionó y la huelga fue un fracaso. Eso era muy importante porque vino a demostrar que el gobierno era capaz de mantener el orden público y hacer que el país trabajara con normalidad. Esa imagen de firmeza y eficacia era muy significativa para convencer a la población de que Suárez tenía la situación bajo control y era merecedor de la confianza popular.

Aunque ningún gobierno tiene por qué hacer frente a una huelga general, en aquel caso era valioso hacerlo para evitar que las personas de mayor edad asociaran esa situación con el recuerdo histórico de cosas que ocurrieron en la Segunda República porque algunos de sus gobiernos no supieron mantener el orden público.

El 11 de diciembre, un comando del Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre ( GRAPO ) hizo prisionero ( secuestró ) a Antonio María de Oriol y Urquijo, Presidente del Consejo de Estado. Un auténtico torpedo en la línea de flotación lanzado por un nuevo y minúsculo grupo terrorista de ultraizquierda que nuevamente puso en jaque al gobierno. Este secuestro produjo una reacción sorda pero dura del mundo político que puso una vez más contra las cuerdas a Adolfo Suárez.

El 15 de diciembre, se celebró el referéndum para la Reforma Política proyectada por Suárez y obtiene el respaldo mayoritario del pueblo, señal inequívoca de que se quería avanzar hacia la democracia a pesar de todas las dificultades.

Pero España vivía al borde del infarto. Para mayor inri, cientos de policías y guardias civiles se echaron a las calles de Madrid el 17 de diciembre en demanda de un salario digno y mejoras laborales. Ante este nuevo pulso, el gobierno respondió con un gesto de dureza destituyendo a toda la cúpula policial el día 22 de diciembre, horas antes de la detención de Santiago Carrillo, secretario general de PCE en Madrid cuando iba disfrazado con una peluca.

Las tensiones no disminuían desde el asesinato de Araluce y sus escoltas. Cuando la nueva dirección policial analizó el estado de las investigaciones sobre el secuestro de Oriol, concluyó que estaban llevándose de manera desorganizada y que hacía falta alguien que la encauzara. Se designó al comisario Roberto Conesa, entonces Jefe Superior de Policía de Valencia que durante muchos años había sido jefe de la Brigada Político Social y conocido cazarrojos. Conesa recondujo las pesquisas y pronto empezó a haber pistas sobre un piso donde Oriol había estado secuestrado.

Dicen los pesimistas que si hay algo susceptible de empeorar, lo más probable es que empeore de acuerdo con la ley de Murphy. Y esta máxima se cumplió para agravar aún más la situación que padecía la aún débil e incipiente democracia española. El 23 de enero de 1977, mientras Oriol seguía en poder de los GRAPOS, un ultraderechista mató a sangre fría al estudiante Arturo Ruiz, de 19 años, cuando participaba en una manifestación pro-amnistía en la Gran Vía madrileña.

Al día siguiente, María Luz Nájera, una veinteañera universitaria, falleció tras recibir en la cara un impacto de un bote de humo lanzado por la Policía para disolver la manifestación convocada en la misma Gran Vía en protesta por la muerte de Arturo Ruiz. Un nuevo quebradero de cabeza para el gobierno de Suárez que parecía acorralado por los acontecimientos como si una mano negra moviese los hilo para desestabilizarlo.

Solo 24 horas después, otro terremoto sacudía a la sociedad española desconcertada: el teniente general, Emilio Villaescusa, presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, era secuestrado a las puertas de su domicilio madrileño. Los GRAPOS, que mantenían aún en su poder a Oriol, se hacían con un segundo rehén. El golpe hizo crujir las cuadernas del frágil barco -la balbuceante democracia- que pilotaba Suárez. El secuestro de Villaescusa tensó mucho la cuerda. Eso afectaba no solo al mundo político sino también al militar que era lo que se buscaba.

Pero aquel día no acabaría ahí porque unas horas más tarde la sangre volvió a correr en Madrid. Un grupo de ultraderechistas irrumpió en un despacho de abogados laboralistas de la calle Atocha de Madrid y abrió fuego a discreción. En aquel ataque indiscriminado murieron cuatro abogados y un administrativo, resultando heridos de gravedad otros cuatro letrados más. Fue una semana negra. La investigación de este execrable hecho fue encomendada al comisario Francisco de Asís Pastor, no al comisario Conesa que bastante tenía con los GRAPOS.

Al entierro de los juristas, asistieron cientos de miles de personas. Fue un acto ejemplar, un clamor silencioso en pro de la libertad y la democracia. Hasta el entonces Rey Juan Carlos I estuvo presente en aquel evento sobrevolando a la multitud en un helicóptero según se reveló años después.

El 11 de febrero de 1977, festividad de la Virgen de Lourdes, empezó a verse la luz al final del túnel en el que había entrado la Transición Política. El equipo policial investigador que había formado el comisario Conesa, dirigido por el inspector Antonio González Pacheco, más conocido por el rojerío de la época como Willy El Niño, lograron liberar a Oriol en un piso de Vallecas y al general Villaescusa en otro de Alcorcón, donde estaban siendo custodiados por los GRAPOS.

Un mes después, el otro equipo investigador que había formado el comisario Pastor, detuvieron a los asesinos del caso Atocha. Todos ellos pertenecían a la derecha política de ideología extremista y eran muy significados. Esta desarticulación hizo que los grupos de la extrema derecha se vinieran abajo.

Las elecciones generales del 15 de junio de 1977 -más de 40 años después de las últimas celebradas en España- suponían que los españoles volvían a decidir su destino en las urnas. Entre el fuego cruzado de los grupos de ultraderecha y los de ultraizquierda, la población apostó por la moderación al primar a los partidos políticos de centroderecha y de centroizquierda.

Adolfo Suárez, al frente de la Unión de Centro Democrático, se convirtió en Presidente de Gobierno con 166 diputados, mientras que Felipe González dirigiría la oposición con sus 118 escaños. Martín Villa siguió en el gobierno, ahora con el bautizado Ministerio de Interior.

Todos los esfuerzos en pro de la reconciliación nacional promovidos por este nuevo gobierno -hubo tres amnistías- fueron para que España navegara hacia la normalización pero la travesía aún tendría muchas turbulencias, como la furibunda actividad de ETA y los GRAPOS; la oleada criminal de grupos neofascistas en 1980 y finalmente, el intento de golpe de estado el 23 de febrero de 1981. Pese a todos esos seísmos, la democracia triunfó.

LOS BARCOS NARANJAS EN EL ESTRECHO.

El Centro  de  Salvamento Marítimo de Tarifa ( Cádiz ), tiene asignada como zona de operaciones todo el sur de España, desde Ayamonte ( Huelva ) a Almuñécar ( Granada), gestionando el tráfico de barcos y todas las labores de rescate en un área de 30.000 kilómetros cuadrados y 500 kilómetros de longitud de costa. Algunos puntos geográficos quedan tan al sur que están muy cerca de la costa marroquí y las pateras los llaman para avisarles de que están a la deriva, hallándose todavía muy cerca de Marruecos.

Desde el Centro de Control de este organismo se ve la costa marroquí como una extensión de mar que parece pequeña y fácil de atravesar incluso a remo. Nada que ver con la realidad. El tráfico marítimo del Estrecho de Gibraltar es muy intenso con miles de buques de todo tipo que lo cruzan al año en ambas direcciones y a todas horas. La profusión de los vientos es de tal magnitud que logra suspender – con bastante frecuencia- las líneas regulares marítimas que cruzan las dos orillas del Estrecho.

En lo que afecta a la zona de operaciones del angosto mar, lo normal es encontrarse de madrugada con las pateras que esa misma noche han salido de las distintas playas de la provincia de Tánger ( Achankkar, Malabata, Sid Kankouche, Ksar y Dalia ). El recorrido por el agua les suele llevar varias horas remando y achicando el líquido elemento al mismo tiempo, a lo que hay que sumar los vómitos hacia dentro de la barca porque si lo hacen hacia fuera corren el riesgo de volcar dado el exceso de pasajeros que suele ser cuatro veces mayor al de su capacidad.

No es fácil encontrarlos porque el conocido y habitual viento del Estrecho provoca un fuerte oleaje que no hace más que subir y bajar las pateras y hay que tener mucha agudeza visual para verlos. Por eso los viajeros de la patera no paran de buscar el buque naranja ( color de las embarcaciones de Salvamento Marítimo ) porque saben que si los encuentran su pesadilla ha terminado.

Los barcos naranjas son un  símbolo de esperanza para los miles de inmigrantes magrebíes y subsaharianos que cada año cruzan el Estrecho. Su rescate supone ser arropados con mantas, recibir café, barritas energéticas y hasta un « paquete de náufrago » formado por ropa seca, chanclas y productos de aseo que buen número de ellos no sabe que es, ni utilizar.

Cuando estos inmigrantes llegan al Puerto de Tarifa, los servicios sanitarios de la Cruz Roja les hacen un examen médico superficial para comprobar su estado de salud, derivando a los que presentan alguna dificultad al hospital de referencia. Después pasan a las dependencias policiales para tratar de identificarlos al ir desprovistos -intencionadamente- de documentación alguna. Nunca dicen ni su verdadero nombre ni su país de origen para obstaculizar la ejecución de las órdenes de expulsión que se les aplica en virtud del ordenamiento jurídico vigente. Como no lo revelan, terminan con una orden de salida obligatoria a ninguna parte, lo que les aboca a una irregularidad permanente.

En el pasado 2023, ha sido notable el aumento de llegadas ilegales por vía marítima a la Península a través del Estrecho de Gibraltar de acuerdo con los datos facilitados por el Ministerio del Interior, 15.435 inmigrantes alcanzaron territorio español, por los 12.955 que lo hicieron en 2.022. Lo que significa un 19,1% más pese al acuerdo de colaboración con Marruecos y los centenares de millones de euros que recibe el país africano, tanto desde la Unión Europea (UE) como del Gobierno español, para controlar sus propias costas.

EL EJÉRCITO VENEZOLANO COMO SOSTÉN DE MADURO.

Como se recordará, el pasado 10 de enero de 2019 Nicolás Maduro asumió la Presidencia de Venezuela por un nuevo período de seis años -era su segundo mandato- al que no habría llegado nunca sin su principal sostén : los militares. A cambio de tanta lealtad y disciplina, los premió con un gran poder en su nuevo Gobierno y en la economía del país.

En tiempos del fallecido Hugo Chávez ( 1.999 – 2.013 ), la cuota militar en el Gobierno era del orden del 25%. Con el primer mandato de Maduro, llegó al 43,7% y ahora, en esta nueva etapa baja al 26,4% ; según cifras  facilitadas por la onegé venezolana, Control Ciudadano.

De los 32 nuevos Ministros, 9 eran militares y dirigirán departamentos como Defensa, Interior, Agricultura y Alimentación. Además del Servicio de Inteligencia ( SEBIN ) y la petrolera PDVSA, que es quién aporta el 96 % de los ingresos del país.

La explicación a esta aparente disminución de poder es porque algunos Ministerios ya no representan las fuentes de riqueza como antes. Ahora, los militares prefieren manejar la importación y venta de alimentos subsidiados.

A medida que Maduro se hacía impopular, más reforzaba la influencia militar con la dirección de una cadena de televisión, un banco, una ensambladora de vehículos, una constructora, una petrolera…. No en vano, Maduro considera al Ejército como la columna vertebral del país que ha pasado de ser uno de los más prósperos de Hispanoamérica a padecer la peor crisis económica de su historia moderna.

Además del respaldo militar formado por 365.315 efectivos y una Milicia Urbana de 1,6 millones de civiles, Nicolás Maduro cuenta con un amplio control político de las instituciones y para que este último no se desvirtúe, responde a la gratitud presidencial con frecuentes declaraciones de lealtad, manifestándose pomposamente como chavista, nacionalista y antiimperialista.

En la víspera de esta última investidura, ignorando cualquier sentido de la neutralidad política que le sería exigible, los altos mandos militares expresaron su irrestricto ( ilimitado ) apoyo al Presidente que es considerado ilegítimo no solo por los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión Europea, sino también por la mayoría de los países hermanos de su continente.

Algún observador independiente llama la atención en el sentido de que este trato de favor a los uniformados opera como un chantaje para hacerlos corresponsables de la crisis y vulnerables a juicios por corrupción y a la falta de respeto por los derechos humanos.

Pese al empeño de mostrar unas Fuerzas Armadas monolíticas, ha habido señales de que se han agrietado en distintos momentos. Dos generales figuraban entre los 25 detenidos por el atentado contra el mandatario, el pasado cuatro de agosto de 2018, cuando dos drones cargados de explosivos estallaron en las inmediaciones de una tarima donde presidía un desfile militar.

En los ambientes de la oposición política, circulan informaciones de que unos 180 militares de distintos grados fueron detenidos ese año de 2.018, acusados de conspirar contra el Gobierno, entre ellos, comandantes de operaciones especiales, grandes especialistas en acciones armadas. Y que unos 4.000 – de diferente rango- han abandonado los cuarteles en dirección a la emigración.

Admitiendo estas fracturas, en lo que todo el mundo está de acuerdo es que el Ejército es el último bastión para lograr la caída de Maduro. Mientras estos lo apoyen, durará.

Pero si no fuera bastante lo anterior, el pasado 24 de enero de 2018, un día después de que el Presidente del Parlamento Venezolano, Juan Guaidó, se autoproclamara Presidente Interino del país ; la Fuerza Armada Nacional Bolivariana dijo en un comunicado público leído por el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino que no aceptarían a ningún  Presidente que no fuera Maduro, ni se subordinarían a los deseos de ninguna potencia extranjera.

Con esta manifestación de apoyo a Maduro, la cúpula militar había decidido resistir hasta el final poniendo al descubierto que no es que fueran aliados del chavismo sino que forman parte de él. Se trata del brazo más poderoso del país para que el hijo político de Hugo Chávez se mantenga en el Palacio Presidencial de Miraflores, en la capital venezolana, Caracas ; pese al escaso apoyo popular, la debacle socioeconómica y la elevada presión internacional.

Mucho más abajo, entre la tropa y los mandos intermedios, alejados del gigantesco negocio de importación y distribución de alimentos y productos básicos que están en poder de los generales, las cosas son muy distintas. Crece el desánimo, la incertidumbre y la deserción.